(Por Hugo F. Sánchez).- Desde el reposo a su velocidad máxima, “Tren bala”, la película de David Leitch protagonizada por Brad Pitt que se estrena hoy en los cines argentinos, es pura energía cinética con algunos breves descansos, que le sirven para volver a tomar impulso y llevar adelante un relato que tiene la genuina ambición de entretener, con su fórmula de cine de acción, elenco sólido y muchos FX.

Cargando con cierto estupor el nombre clave de “Catarina”, el agente psicoanalizado que compone Pitt trata de dejar atrás la violencia y concentrarse en los robos -acaso la parte menos intensa de su oficio-. En esta misión debe subirse a un convoy del famoso ferrocarril japonés y hacerse de un maletín, un trabajo sencillo del que va recibiendo instrucciones y sostén emocional a través de un audífono que lo conecta con la seductora voz de una mujer.

Por supuesto, nada mas alejado de una tarea simple, teniendo en cuenta que el tren bala en cuestión está plagado de asesinos con distintos encargos y motivaciones que, sin embargo, en el relato se relacionan de manera más o menos coherente.

Basada en la novela homónima de 2010 del autor japonés Kōtarō Isaka, en la transposición al cine Leitch convierte a “Tren bala” en un artefacto que funciona por acumulación de situaciones.

A toda velocidad, estación por estación, con un Brad Pitt cómodo en su costado histriónico, el director (“Deadpool 2”, “Rápidos y Furiosos: Hobbs & Shaw”, “Atómica”), construye una puesta que hace gala de una especie de neo-barroco de acción.

El estilo recargado combina la edición vertiginosa del primer Guy Ritchie de “Snatch: Cerdos y diamantes”; personajes intencionalmente estereotipados como Mandarina y Limón (brillantes Aaron Taylor-Johnson y Brian Tyree Henry) en la senda de “Tiempos violentos” de Quentin Tarantino; y las peleas coreografiadas que recuerdan el estilo de "John Wick” producida por 87North, la compañía del propio Leitch junto su esposa Kelly McCormick.

Y claro, jirones de manga con un personaje como la letal Princesa (Joey King), falda corta, trajecitos de colores imposibles en plan cosplay, los disfraces que buscan recrear algún célebre personaje de historieta o de la cultura pop.

El buen timing de Leitch para las escenas de acción -como dato curioso hay que recordar que fue doble de riesgo, entre otros del propio Brad Pitt-, los numerosos recursos de producción que obtuvo validado por los éxitos de “Deadpool 2” y “Rápidos y Furiosos”, que a su vez le dio acceso a estrellas entre las que también están Michael Shannon, el japonés Hiroyuki Sanada y cameos de figuras como Sandra Bullock, Channing Tatum y Ryan Reynolds, son una batería de elementos que, se supone, garantizarán una razonable performance en los cines del mundo.

“Tren bala” entonces es un tanque en toda regla, un producto liviano, un cómico sinsentido bastante efectivo con estrellas, acción y el disfrute efímero y sin culpa. (Télam)