El abuso sexual en las infancias y adolescencias, las consecuencias sobre las víctimas y la indiferencia de la sociedad son los temas que aborda “La reparación”, el documental de Alejandra Perdomo que se estrena el jueves 9 en el Complejo Gaumont.

“Cuanto más hablemos de este tipo de delitos y dejemos de naturalizarlos, estaremos posibilitando la oportunidad de levantar la voz e interpelar a la Justicia y a los sectores de la sociedad que aún siguen culpabilizando y/o juzgando a las víctimas”, afirma a Télam Perdomo, a propósito del origen del proyecto.

La película, que formó parte de la Competencia Oficial de Largometrajes Argentinos en la 11va. edición del Festival Internacional de Cine Político que finalizó 1 de junio, recoge el testimonio de hombres y mujeres que fueron abusados en su infancia y de especialistas como la psicóloga Eva Giberti, la docente de ESI Celeste Mac Dougall y la médica Virginia Berlinerblau, especialista en Psiquiatría Infantil-Juvenil.

Alejandra Perdomo, que con en “Nacidos vivos” (2014), centró su mirada sobre el derecho a la identidad y en “Cada 30 horas” (2016) se ocupó de la violencia de género, en “La reparación” expone la tragedia de adultos que aun no cierran sus heridas por los abusos en su niñez, sino que además, enfrentan el silencio y el desinterés social ante la tragedia que vivieron.

Télam: ¿Por qué un documental sobre el abuso sexual en las infancias, cómo nació le proyecto?

Alejandra Perdomo. Encaré el proyecto ante el gran silencio que se mantiene alrededor de esta temática, es incómodo, pero al mantener en secreto estas conversaciones, nos convertimos en cómplices de los abusadores.

Considero que cuanto más hablemos este tipo de delitos y dejemos de naturalizarlos, estamos posibilitando la oportunidad de levantar la voz e interpelar a la Justicia y a los sectores de la sociedad que aún siguen culpabilizando y/o juzgando a las víctimas.

T: ¿Cuál fue el criterio de selección de las víctimas y de las voces de especialistas?

AP: La realidad y la investigación me van llevando a conocer historias y cuando por algún motivo me impactan, intento tomar contacto, ya sea a través de sus redes sociales o a veces por amigos en común. Y en ese momento les cuento sobre mi trabajo documental y les pregunto si quieren formar parte; hay quienes aceptan inmediatamente, pero también sucede que me piden tiempo para responder. Para mí es fundamental que se genere inmediatamente un vínculo de confianza, por eso yo siempre digo que no soy yo quien "selecciona" las víctimas, sino son ellas las que me eligen a mí para poner en palabras y relatar un momento doloroso de su vida.

En cuanto a las especialistas, conozco personalmente a Eva Giberti desde 2012 cuando participó en dos de mis películas, primero en "Nacidos Vivos" y luego en “Cada 30 horas". Es un honor para mí que una de las profesionales que más sabe de violencias acompañe mi trabajo. En "La reparación" también sumé a la prestigiosa médica Virginia Berlinerblau, y a una gran docente de ESI y militante feminista como lo es Celeste Mac Dougall. Admiro mucho la labor de cada una de ellas.

T: El abuso intrafamiliar es más frecuente de lo que la sociedad quiere admitir. ¿Qué hipótesis tenías al principio y qué se confirmó o descartó cuando comenzaste a plasmar la película?

AP: Cuando me planteé llevar adelante el proyecto, lo primero que hice es comenzar a leer libros de Giberti , y ahí tomé conciencia de los altísimos porcentajes en cuanto al abuso intrafamiliar; era algo que a priori desconocía. Y al tomar contacto directo con las y los sobrevivientes, esto se ratificaba, por eso para mí es importante visibilizar este delito tan silenciado.

T: ¿Cómo se configura un relato con testimonios tan duros para que los posibles espectadores se acerquen a una propuesta que justamente, expone el silencio, la complicidad y el desinterés de la sociedad?

AP: Si bien los relatos son duros, también son esperanzadores. Creo que todos y cada uno de ellos encierran una gran fortaleza y transmiten un claro mensaje de que, a pesar de lo vivido, ese dolor no los constituye en víctimas para siempre. El romper el silencio las y los libera y les permite crear conciencia ayudando a los demás.

La película interpela, incomoda como todos mis documentales, pero permite que la sociedad escuche estos relatos en primera persona y pueda cuestionarse y reflexionar sobre esta violencia.

T: ¿Qué es lo que más te sorprendió y conmovió luego de haber profundizado en la problemática por la película?

AP: Todas las historias me conmueven, pero el relato de Daniel quien, como niño sordo pupilo en una institución católica, que lejos de enseñar y cuidar a sus alumnos los abusó, me resulta una situación imposible de imaginar. Siempre digo que la realidad es mucho más fuerte que cualquier ficción, por eso la importancia de preservar y cuidar estos relatos y darles difusión. Para que estos delitos no permanezcan impunes y no seamos cómplices con nuestra indiferencia.

T: ¿Creés que “La reparación” puede ser considerada como una película de denuncia, como el registro de los abusos o una herramienta para la toma de conciencia?

AP: La idea de "La reparación" es ser un disparador para hablar de estos temas que tanto nos cuesta a todxs, y al cual deberíamos prestarle toda nuestra atención. Los testimonios son muy claros y considero que podrían ser una herramienta para la concientización y hasta para la prevención que es algo en lo cual hay que trabajar. Es necesaria la implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas desde nivel inicial, y ojalá nuestro documental pueda brindar un aporte. (Télam)