(Por Pedro Fernández M.) Gabriel Rosas es el realizador de "La última pirueta", un valioso documental que aporta jugosos testimonios y recupera nuevos documentos sobre el desarrollo del circo criollo, antecedente directo del teatro nacional y particular forma escénica del Río de la Plata que se proyectó sobre las zonas suburbanas y rurales de la provincia de Buenos Aires con esplendor entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX y cuyas últimos estertores llegaron hasta la década del 70.

A partir de conocer a Salomé Carpenzano (97 años), sobrina e hija de actores circenses trashumantes que atesoró objetos, documentos y mantuvo presente a lo largo de su extensa vida la fascinación infantil de la vida del circo tal como se desarrolló en esta parte del mundo, Rosas construye la perfecta narración de un acontecimiento único y particularísimo de la expresión artística nacional.

En este tránsito, recupera sonidos de los hermanos Podestá (creadores del primer "Juan Moreira" sonoro), libretos originales, el relato de la historiadora Beatriz Seibel y el testimonio (y glosas) de los hermanos Videla (protagonistas de aquella gesta).

"El documental surge a partir de que tomo contacto con Salomé Carpenzano (protagonista del filme), a la que conozco en un taller de actuación que yo daba en la ciudad de La Plata, y que produce en mí una efecto singular ya que desde el primer día quedo cautivado por su forma y la técnica de su decir actoral, que me remiten a algo antiguo", cuenta a Télam Rosas, que además es actor y fue colaborador creativo e interpretó a Ringo Starr en la producción del Cirque du Soleil "Love" sobre Los Beatles, en Montreal y Las Vegas.

"A partir de conversar con Salomé me entero de que hasta los 10 años ella había vivido en un circo criollo que manejaba su tío Demetrio Beroldo, Tony y primer actor de la compañía conocido como Beroldito, que en 1926 en una función del Circo Apolo en San Antonio de Areco fallece sobre el escenario en el final de la representación de 'Muerte civil', en una situación que el público aplaudió de pie creyendo que se trataba de parte de la actuación y que diarios de la época como La Nación, Crítica y La Unión registraron en sus ediciones", sugiriendo las hipótesis del suicidio o el asesinato, termina de esbozar Rosas.

Cuando fallece su tío, Salomé con seis años aprende a leer y rápidamente se transforma en la apuntadora de los actores del circo a los que lee el libreto, actividad que desarrolla durante cuatro años, cuando ante ciertas dificultades de la compañía y de sostener esa vida trashumante, sus padres se retiran de la actividad circense y se establecen en la ciudad de La Plata, donde Carpenzano vive hasta el día de hoy.

De esta época de apuntadora quedaron impresos en su memoria los parlamentos de obras como "El rosal de las ruinas" o "Flor de verano", además de los libretos y una serie de objetos propios del circo y de esa forma teatral que se desarrollaba en las carpas con las compañías circenses.

Télam: Una de las cosas que aparecen en la película es el Coliseo Podestá de la ciudad de La Plata.

Gabriel Rosas: Sí, en 1886 se inaugura el Politeama Olimpo de La Plata, en 1887 La compañía Podestá/Scotti lo compra, lo modifica y lo convierte en circo-teatro con escenario y picadero, en 1920 Pepe Podestá se lo compra a sus hermanos y a Scotti y lo reinaugura con el nombre de Coliseo Podestá, con el picadero tapado por la platea, con lo cual lo vuelve a convertir en un teatro a la italiana y en 1986, luego de diez años de abandono, se reabre con el descubrimiento del picadero para visitas.

Estos cambios tienen que ver con la tendencia de empezar a mirar fuertemente la escena europea y con la llegada de óperas, pero lo que se comenta en la película es que con esta decisión de abandonar estas formas que se venían desarrollando se pierde la originalidad más grande del teatro criollo que era tener escenario y pista, que generaba una suerte de tridimensionalidad con un foco escénico que llegaba a tener 100 metros y donde quizás una escena de la pulpería se desarrollaba en el escenario pero las escenas de los bailes y las peleas en el picadero. La escena de Juan Moreira, por ejemplo, donde lo agarran y le ponen grilletes es toda en el picadero. Este juego entre escenario y picadero generaba una escena con muchas profundidades y colores y muy moderna vista desde la actualidad.

T: ¿Cómo se desarrolló la investigación de la película?

GR: La base de todo fue, como se ve en la película, los recuerdos y lo que atesora Salomé Carpenzano, que donó los libretos originales de las obras que tenía en su poder a la Universidad de La Plata, pero después hubo que seguir y con el circo criollo lo que más tenés son cuentos, que la familia de tal tenía un circo, que éste, que aquel y ese rastreo fue bastante complejo, de hecho mucha gente se fue yendo. El hallazgo de Beatriz Seibel fue importante porque se dedicó con profundidad al estudio del circo criollo y el teatro y después están los hermanos Videla que son los creadores de la escuela de circo criollo y que en la película uno de ellos hace un recitado que fue pasando de generación en generación.

T: La película plantea un rescate de un elemento de la identidad propia en parte perdida.

GS: Hay algo de la identidad de ese circo criollo que habla mucho de nosotros, que quizás perdimos en un proceso de modernización y ahora nos olvidamos que mucho antes que nosotros hubo gente que trabajó mucho y con una tarea educativa también, porque el circo criollo era un fenómeno esencialmente rural y las compañías llegaban a los pueblos, hacían sus obras y muchas veces, hay cientos de relatos respecto de esto, el público no tenía tan claro el límite entre realidad y ficción. De modo que me interesó traer esto tan viejo y en parte olvidado para revisar qué nos pasa como gente de teatro en relación con esto.

T: ¿Cómo es la salida del circo de la familia de Salomé Carpenzano?

GS: Ellos están en el circo hasta que ella tiene 10 años, es un momento en que el circo atraviesa distintas circunstancias y los obliga a atravesar situaciones complejas, en ese momento el padre de ella ve que ya estaban al límite de una vida muy difícil de afrontar, decide irse a La Plata y empieza a trabajar de otra cosa. Es una historia singular porque los padres de Salomé cuando se casan tienen que huir porque eran de distintas condiciones sociales y entonces en esta suerte de escape se refugian en el circo que el tío Beroldito llevaba adelante y así es que el padre primero y la familia después se van incorporando a esta vida de circo.

T: Ese circo tuvo su esplendor.

GS: Sí, claro, además de la cantidad de compañías, de los Podestá, hubo otros personajes como Frank Brown, que era un inglés que llegó a la Argentina y luego se instaló en el país y que, por ejemplo, en la Guerra de la Triple Alianza, actúa de los dos lados de la contienda porque tenía una visión pacifista. El se casa después con Rosita de La Plata, que fue una ecuyere -que realiza destrezas ecuestres- de fama internacional y suceso en Europa, y juntos llevan adelante una compañía.

T: Otro elemento que aparece en la película es esta cuestión del monólogo con sátira de la situación social que se da en el circo criollo y que después llega al teatro de revistas hasta Tato Bores por poner un momento de esplendor.

GS: El archivo que se escucha en la película es un monólogo de José Podestá que encontró Guillermo Elías, un coleccionista sonoro que halló un disco de pasta con la voz de Podestá de un lado y de Parravicini del otro y que en ese texto canta una canción que comienza "yo conozco un ciudadano que ser ciudadano quería y se unió a sus electores y estas palabras decía...". (Télam)