Aun con una lírica que se fue ampliando desde las canciones de protesta a otros temas de la existencia humana como el amor y el sexo, Sara Hebe mantiene el tono elevado y punzante para imprimir de militancia su repertorio y aportar a la transformación social.

Télam: En tu primer disco hay una canción clave que fue “Histórika”, donde asumís la voz de una candidata presidencial. No es la misma Argentina que la que era entonces en 2009, ¿pero qué postularías hoy?

Sara Hebe: Como puntapié me imaginé a una presidenta trans o travesti. Pensé sobre eso y de ahí salió la canción. Hoy aplicaría el impuesto a la riqueza, le sacaría plata a los millonarios que tienen un montón. Esa sería mi primera medida, aunque después tendría que formar un buen gabinete que me ayude. También está la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y otras cuestiones por las que está luchando y haciendo política mucha gente joven que me parece re piola. En la provincia de Buenos Aires, primero lo saco a Sergio Berni como ministro de Seguridad. Bajaría otra línea para terminar con el abuso policial que hay todos los días. Sobre todo para las travestis, las migrantes, las trabajadoras sexuales que siguen matando y para los pibas y pibas de los barrios también. Haría que el Estado no pueda tocar más a nadie.

T: Desde tus canciones venís presagiando desde hace años el ascenso de la derecha y los discursos de odio. ¿Cuál es tu mirada sobre el panorama actual?

SH: Pienso que es cíclico, porque es algo intrínseco de la humanidad el odio y el rechazo a lo diverso. Es algo que está en el gen humano ¿si no cómo lo explicamos? Creo que van a venir momentos más de izquierda, de más solidaridad, amorosidad y respeto por lo diverso, y que luego vendrán otros porque la historia nos muestra eso. En Bolivia, donde fui hace poco al igual que a Colombia, siguen pintando "indígenas de mierda". Estamos lejos de que en América Latina y en Argentina tengamos ese afecto por lo diverso. Y es por esta mierda de creencia que hay en la idiosincrasia argentina, el creer que somos de un origen blanco y europeo. Recién ahora en Colombia por primera vez en su historia se acercó la izquierda, un progresismo de izquierda en el Congreso como nunca antes. También es cierto que hay más mujeres candidatas y ocupando lugares políticos, pero en Colombia ganó una mujer afrodescendiente y a la vez estaba por avanzar Gustavo Petro que es el candidato de la ultra derecha. En Bolivia a las compañeras les tiran nafta cada vez que salen a exigir por el aborto libre. Y acá hay algunos derechos ganados gracias a la lucha de tantas mujeres, compañeras travestis, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Algunos gobiernos han acompañado más y otros menos, pero es la sociedad la que tiene que ver con lo que pasa.

T: En "Puras guachas" pedís por la libertad de Milagro Sala. ¿Por qué?

SH: Porque es la única mujer indígena que está presa por hacer un montón de cosas por el pueblo de Jujuy y por enfrentarse a un tipo que tiene el monopolio del poder hace años. En Jujuy y Salta hay muchísima represión. Hace dos o tres años, en una Marcha del Orgullo a la que fui a tocar, terminó saliendo todo el mundo a las patadas por la policía. A los chicos los detuvieron y les cortaron el pelo, diciéndoles "¿así que te gusta la democracia?" Y no puede ser que la única presa sea Milagro.

T: ¿Pudiste conocerla personalmente?

SH: Sí, cuando estaba presa en el penal y también fui a su casa, hace muy poco, hace un año y algunos meses. Fue un aprendizaje. Es triste ver cómo alguien con tanta fuerza para hacer cosas y que tiene voluntad política esté encerrada porque le tienen miedo, justamente por su capacidad y por su voluntad de proponer desde un movimiento tan grande. (Télam)