La reconocida dramaturga, directora y actriz Lorena Romanin estrenará el sábado su primera experiencia en el teatro para las infancias con "Ana y Wiwi" que de jueves a domingo a las 17 se verá en el porteño Centro Cultural San Martín y que, asegura, encara siendo “fiel” a su “forma de trabajar y de contar”.

“Si bien claro que me condiciona la mirada de niñas y niños, no tuve miramientos con respecto a la historia. Quizás sí trato de pensar en la mirada de ellxs, pero es una gran incógnita lo que les pase con la obra. Me muero por saber”, confiesa Romanin durante una entrevista con Télam.

Con más de dos décadas de experiencia en la dirección teatral, su propuesta artística dio un salto de visibilización a partir de “Como si pasara un tren” (2015) que pasó de la escena under a la comercial, logró alcance latinoamericano, iba a estrenarse en Nueva York hasta que la pandemia lo impidió y ahora prepara su paso al cine por impulso del productor y guionista Horacio Grinberg.

Mientras ese proyecto continúa creciendo y multiplicándose, Lorena sorprende con su llegada a la cartelera de las vacaciones de invierno con una historia escrita y dirigida por ella que asume un elenco integrado por Luciana Grasso, Mariano Mandetta y Jorgelina Vera.

La propuesta de "Ana y Wiwi", incorpora a la reconocida titiritera Daniela Fiorentino (a partir de un títere de Alejandra Farley); la música ejecutada en vivo por su autor, Yacaré Manso; el diseño de escenografía y vestuario de Gabriella Gerdelics; la realización de escenografía del Equipo del Centro Cultural San Martín y el diseño de luces de Diego Becker.

La obra que en 45 minutos narra el vínculo entre una niña (Ana) y una vaca (Wiwi), podrá verse de jueves a domingos, siempre a las 17, en la Sala del espacio cultural sito en Sarmiento 1551, con localidades a la venta en TuEntrada.com.

Télam: ¿Cómo aparece "Ana y Wiwi" en tu universo creativo?

Lorena Romanin: Hace un tiempo que tenía ganas de hace un proyecto para niñxs. Cuando tenés hijxs empezás a consumir y también a compartir tus producciones con ellxs. Me encanta que Lena vea mis obras y me daban ganas de hacer algo que la convocara más quizás. Por otro lado, había un proyecto pendiente en el Cultural San Martín que iba a estrenar en el 2020 y propuse hacer este proyecto en lugar del otro y creo que fue un acierto para este momento de salida de la pandemia, o lo que sea que estamos atravesando. Y como cuando las cosas tienen que ser, son. Todo se ordenó para que esta obra sucediera.

T: ¿Qué te parece lo primero que destaca del cuento que proponés en esta obra?

LR: Es muy linda. Es una obra fuera de lo común, tratándose de obras para niñxs. Ya tendré devoluciones al respecto… Es emotiva, tiene momentos divertidos. Es una obra climática. Es estéticamente muy hermosa y la música en vivo suma muchísimo. Te hace pasar por diferentes emociones. Habla de ese lugar íntimo de cuando sos pequeñx. Ese que tenés que resolver solita o solito.

T: ¿Qué peso tiene trabajar para niñas y niños? ¿Sos espectadora de esas producciones teatrales?

LR: Soy consumidora de espectáculos para niñxs, sí. Hay cosas que me encantan y estilos que me gustan menos como en el teatro para adultos. Creo que cuando pase un poco esta experiencia, tendré más para decir. Aún no sucedió el encuentro entre mi obra y su público. Estoy súper expectante.

T: ¿De qué modo sumaste un títere a la estructura narrativa y cómo vivís esa experiencia?

LR: El títere funciona como un personaje más dentro de un lenguaje nuevo y mi desconocimiento permitió que encontráramos lugares poco transitados en ese mundo. Y Daniela Fiorentino es muy genia, la veo transformarse junto con el títere.

T: ¿Cómo se inscribe "Ana y Wiwi" en tu mundo artístico?

LR: Te juro que no siento mucha diferencia. Es otra obra. Una más. No pertenece a otra lista, digamos.

T: ¿Con qué expectativas se encara esta temporada de teatro presencial en el contexto pandémico?

LR: Mi expectativa es que se llene el teatro teniendo en cuenta las restricciones, obvio. Pero ese aforo permitido que se llene.

T: Tomando nota del personaje masculino de "Como si pasara un tren", ¿puede pensarse que existe algún diálogo entre ambas obras?

LR: Bueno… en principio, no. Pero sí. Siempre lo hay. Es una nena con su papá. En “tren” es un chico con su mamá. La valentía tanto de Juan como de Ana. Hay puntos de contacto, claro.

T: Leo que estás trabajando en la versión cinematográfica de "Como si pasara un tren". ¿Qué modificaciones impone el cambio de disciplina? ¿ya están empezando a rodar?

LR: Primero un cambio de libro. Y después, sí, es un lenguaje completamente diferente. Se maneja todo en otra escala.

T: ¿Esa amplitud que ya venías ejercitando con series, adaptaciones y dirección y ahora suma el cine y el teatro para las infancias es el vasto territorio que querés transitar o te gustaría enfocarte más puntualmente en algunas de esas áreas?

LR: El teatro es mi gran amor, esa es la verdad. Y tengo un par de obras en gatera para estrenar. (Télam)