"Fuego Eterno", filme escrito y dirigido por Cynthia Sabat, podrá verse gratis en todo el país a partir de mañana por Octubre TV, en conmemoración del nacimiento de Raymundo Gleyzer, cineasta detenido-desaparecido que este 25 de septiembre cumpliría 80 años.

"Raymundo representa la lucidez, el compromiso, la inspiración y la necesidad de construir un mundo mejor para todos. Es un grande entre los grandes directores de cine revolucionario, a la altura de Glauber Rocha, Fernando Birri, Jorge Sanjinés, Miguel Littin, Santiago Alvarez. Su obra es inspiración y es bandera. Hoy es un director icónico", dijo a Télam la directora del filme protagonizado por Juana Sapire y Diego Gleyzer.

En contraposición a lo que uno puede pensar, Sabat explicó que "la idea de esta película (estrenada en 2012) nació después de filmarla".

"Tomé imágenes a manera de apuntes audiovisuales en medio de la escritura de 'Compañero Raymundo' (libro que coescribió con Sapire), y cuando Juana viajó desde Nueva York a Buenos Aires a dar su testimonio en Comodoro Py (en los juicios por aquella desaparición en tiempos de la dictadura cívico-militar) pensé que ese material, que había nacido caótico y en baja definición (lo grabé con una cámara minidv sin experiencia previa), era muy potente y podía crear un relato interesante para otros. Y, sobre todo, quedar como testimonio, de dos vidas, de un momento histórico: el de la búsqueda de la verdad", repasó la autora.

La cinta es un viaje entre Buenos Aires y Nueva York, con los testimonios de Sapire y Diego Gleyzer, esposa e hijo del militante y realizador desaparecido el 27 de mayo de 1976. Para el momento de su desaparición, Gleyzer ya era un símbolo del cine documental político, tanto en Argentina como en la región.

Además, Sabat ofrecerá la charla "Raymundo Gleyzer en contexto", el jueves 2 a las 19 (hora argentina), que se presenta como una conferencia internacional a la que se accede a través de la cuenta de Facebook Compañero Raymundo.

Télam: ¿En retrospectiva, qué aporta hoy tu película?

Cynthia Sabat: A casi una década de su realización, creo que la película retrata dos maneras de transitar un duelo. O tres, dos privadas y una colectivo. Juana cree que los que torturaron y desaparecieron a Raymundo deben morir en la cárcel como ratas (así lo expresa); su hijo Diego cree que el perdón es posible, y es necesario para seguir viviendo. El primer juicio a los responsables del Centro de Tortura El Vesubio, cuya sentencia retraté en el filme, fue un hito colectivo en la búsqueda de la memoria, verdad y justicia, pero además en su historia personal, porque posibilitó que Juana pudiera volcar sus memorias en el libro "Compañero Raymundo". La película es testimonio de todo eso. (Télam)