(por Javier Berro).- Elegido por Duki y Bad Bunny para abrir sus shows en el Estadio de Vélez Sarsfield, el músico Julián Reininger, conocido artísticamente como Rei, cerrará mañana su inmejorable año en el porteño Teatro Ópera mientras "Tu Turrito", el hitazo que patentó junto a Callejero Fino que se mantiene firme entre las cinco canciones más escuchadas del país.

En una charla con Télam, Rei compartió algunas historias sobre su recorrido en la música: desde aquel debut a los 13 años en una peña folclórica del Oeste bonaerense hasta el salto de popularidad que comenzó a sostener a partir de los sonidos del trap de "Dímelo Rei" y "Pininfarina", la canción que encendió la atención de otros colegas y que lo puso en sintonía con Duki y Neo Pistea, dos leyendas contemporáneas de la escena nacional.

Luego de un primer disco titulado "Reicing", donde derrochaba historias dedicadas a los autos y el barrio, el esplendor de su ascenso se cristalizó aún más en el último tiempo en parte gracias a un repertorio cada vez más ecléctico, con el que pudo plasmar su versatilidad para mezclarse con otros ritmos urbanos como la cumbia, el RKT y el reggaetón.

Junto al español Quevedo, lanzó en julio el sencillo de "Fernet" -con producción de los argentinos Marlku y Phontana-, exactamente un mes antes de que el artista oriundo de las Islas Canarias se consagre globalmente con el impulso y las millones de reproducciones en todo el mundo que conquistó junto a Bizarrap.

Con apenas 22 años y un largo camino por delante, el cantante y compositor oriundo de Morón se alista para rubricar en una sala reputada el reflejo que le devuelven sus números en las plataformas digitales en su ingreso a las grandes ligas, sin pensar demasiado en el vértigo de los acontecimientos: "Me acostumbré -sostuvo- a que suceda así. Siento que soy una persona preparada y con mucha madurez emocional para afrontar las cosas que me suceden día a día".

"Todo el tiempo me pasan cosas nuevas y por ahí mientras estoy en un momento muy importante hasta puede pasar algo más importante todavía. Uno tiene que estar preparado todo el tiempo para digerir todo. Cada uno encuentra su manera de hacer catarsis y su terapia para encontrarse a uno mismo. Estoy preparado para que todo el tiempo puedan pasar cosas porque así es la vida, y más en el mundo de la música donde pasan cosas todo el tiempo", añadió.

Télam: ¿Tu primera vez en un escenario fue cantando con tu abuelo en una peña folclórica?

Rei: Sí, era muy chico. Mi abuelo me preguntó si quería cantar folclore y un día me llevó a una peña en Castelar. Él es músico desde antes de que yo naciera. Cada vez que iba para lo de mis abuelos agarraba el bombo, el piano, la armónica. Me ponía a tocar y a flashear de curioso que era. Tenía oído, y en el colegio actuaba y también cantaba cuando me tocaba hacerlo. Una tarde nos fuimos a ensayar y al viernes siguiente tocamos en la peña. Cantábamos canciones de Los Nocheros y otras como "A mi manera", bien romanticonas. Fueron tres o cuatro veces de cantar ahí siendo muy jovencito.

T: ¿Y no te agarró algún tipo de miedo escénico?

R: No, pero me acuerdo que había una chica con la que yo me había dado un beso en la matiné. Al otro día me vio tocar en la peña y era algo que nadie sabía. Yo cantaba porque me gustaba pero no le contaba a todo el mundo que hacía música. Me acuerdo que vi entre el público y me dio vergüenza, pero canté igual porque nunca fui de inhibirme. Fue re lindo y lo disfruté tanto como lo disfruto ahora.

T: ¿Qué significa Duki en tu carrera? ¿Y cómo viviste su llegada histórica a los estadios, donde te tocó abrir sus presentaciones y, además, cantar tu canción con él en el escenario?

R: Yo se lo re agradezco siempre porque él me tiene en cuenta para todo lo más importante; en momentos que son clave para su carrera siempre me llama y yo lo re valoro. Fue muy loco para mí, porque hace un año todavía estaba empezando a hacer mis primeros shows en boliches. Cantaba cuatro o cinco temas. Y de repente ahora voy a hacer un Ópera, después de tocar tres veces en un mes en Vélez. También toqué con Callejero Fino en el Luna Park junto a Pablo Lescano. Fue terrible ver al número uno de la cumbia tocando el punteo de "Tu Turrito" que una vez hice en una habitación. Es algo impagable. Es increíble pasar de ser un espectador a compartir el escenario del Luna Park. Es increíble la vida.

T: ¿Es cierto que sos muy intuitivo para aceptar o no trabajar con algún productor o sellar una colaboración con otro artista?

R: Yo soy una persona bastante emocional y espiritual. Si no conecto con alguien, no fluyo. Por suerte tengo la habilidad de conectar con la gente y de entablar conversaciones. Si veo que alguien está medio apagado puedo ponerme a charlar hasta conocer más, hasta que se suelte. No me gusta ir a un estudio y que el artista esté callado porque no conecto. Necesito saber que flashea esa persona, cuál es su mambo, de dónde viene, aunque sólo hablemos diez minutos. Para mí es clave vibrar y me pasó mucho con Quevedo, con Callejero Fino, con el Duko y con Neo Pistea, que es la persona con la que más me pasa. Él fue el primero que me propuso sumarse al remix de "Pininfarina" y con él es increíble lo que nos pasa en el escenario y el estudio. Es un amor de hermanos. Podemos estar sin vernos durante un año, pero cuando nos reencontramos sabemos que somos dos amigos de verdad. Si alguien habla mal de mí, siempre me va a defender y yo a él. Neo es de oro, una luz. Conectamos de una manera muy especial y eso se nota siempre en los shows y afuera también, tomando un fernet y hablando. Siempre se alegra por lo que me pasa.

T: ¿De dónde bajan las canciones?

R: Son vibraciones. Yo me dejo llevar por lo que me inspire ese tema, pero la verdad es que me encanta primero poner la pista y escuchar. Antes por ahí me componía la canción completa, iba al estudio y la grababa. Ahora dejo que el productor ponga el beat, ponga "grabar" y yo arranco a flashear. Agarro el micrófono y tiro tarareos. Así fue como salió "Fernet". También lo dejo al productor involucrarse, porque como artista pienso que lo más importante es el resultado final. Y si la canción la estoy trabajando con un productor, él es parte de la creación también. Por más que sepa que yo componga, tire melodías, el productor también es un músico y tiene que tener el espacio para meterse y decir lo que le gusta y lo que no. Del mismo modo que entrego ese espacio, también sé decir que no. Siempre con respeto. No hay nadie que se lo tome mal, mucha gente valora eso. Si algo no le suma a la canción, o no me convence, entonces digo que no o que prefiero hacer otra cosa. Así es como el proceso es más lindo, porque uno se siente parte. Hay artistas a los que no les gusta que les toques el lápiz, a los que no podés decirles nada porque son muy celosos de su canción. Lo que no me gusta es cuando hay alguien metiéndose que no es parte de la canción. La creación es algo muy personal, un momento en el que vos abrís tu corazón. El momento en el estudio es muy sagrado, y yo lo valoro y lo cuido mucho.

(Télam)