El artista multidisciplinario español Rayden, conocido por haberse impuesto en 2006 en la primera edición mundial de la Batalla de Gallos, alista su inminente nuevo disco "Homónimo" donde mistura ese origen con elementos del pop y el rock porque, advierte, "a la Batalla de Gallos no la entiendo como música, sino como una competición musical. Y una canción no se puede comparar con ella".

"Creo que la Batalla de Gallos y la canción son como dos mellizos de una misma madre que no tienen nada que ver", asegura Rayden durante una entrevista con Télam.

Entre esos mundos sonoros que recorrió desde su coronación como rapero en el torneo Red Bull y su actual cercanía con sonoridades provenientes del rock y el pop, en diciembre lanzó "Solo los amantes sobreviven", un single en donde logra amalgamar con naturalidad las cadencias de la canción pop con las de las tradicionales Batallas de Gallos.

Sin embargo, Rayden logra este perfecto maridaje en el plano sonoro, acaso una prueba más de un carácter inquieto que también encuentra inspiración en el cine y la literatura, y que lo convierte en un explorador de diversos lenguajes.

Ocurre que además de su labor musical que con "Homónimo" cerrará una segunda trilogía, el español también desarrolla en paralelo una carrera como escritor, con varios libros publicados; y actualmente conduce un programa televisivo en su país junto al argentino Ariel Rot, figura insoslayable en la historia del rock en esas tierras.

Todos estos ingredientes hacen que los trabajos de Rayden se caractericen por la calidad de los textos, la particular musicalidad de sus composiciones y sus variadas texturas sonoras, y sus cruces con otras disciplinas, como la literatura y el cine.

Télam: La pareja protagonista del filme de Jim Jarmush "Solo los amantes sobreviven" era vampiro y tu última canción ronda en torno a una temática relacionada con el amor. ¿Supone esto una visión "vampiresca" del amor de tu parte?

Rayden: En realidad quería representar con el título a la pasión como una energía inmortal, infinita, que nunca muere, solo cambia de jugadores, de caras, pero se mantiene. Estoy en un momento de mi vida en que pienso que hay que acabar con la romantización del amor en el sentido más literal que existe. Creo que por romantizar tanto el amor y por creer que el amor todo lo puede, o que arropándose en el amor todo vale, nos llevamos grandes decepciones, disgustos, fracasos, porque también nos imponemos un ideal de la persona que tenemos adelante, que nunca va a estar a la altura de nuestras expectativas.

T: Lo paradójico es que en el estribillo el tema justamente recae en una melodía y una lírica muy ligada al género canción romántica.

R: Claro, porque también quería hacer ese juego de palabras al final. La canción habla de llenarse la boca de todo lo que quiere hacer con esa persona que al final dice que cómo no sabe qué hacer, se hace querer. Bajo esa paradoja hice que fuera circulando la canción.

T: Con "Homónimo" estás cerrando una trilogía. ¿Cómo se fue desarrollando?

R: Más que una trilogía es una hexalogía porque son dos trilogías unidas. Así me planteé mi carrera solista luego de ganar la Red Bull Batalla de Gallos. Yo quería mostrar las inquietudes que tenía, las referencias, y me propuse hacer dos trilogías que la suma de todos los temas diera cien canciones. Y quería que fuese un paso de la superficie a la profundidad, un viaje de afuera hacia adentro. Tan así que la primera trilogía trató sobre lo que tenía que mostrar y sobre hacerme un hueco. La segunda fue la palabra como fuerza unificadora. Esta segunda trilogía empezó con "Antónimo" porque a la hora de confeccionar el idioma, el hombre primero buscó el contrario. Luego comenzó a buscar equivalencias, simetrías, comparaciones, por eso el segundo disco fue "Sinónimo". Y el tercero, que sale en marzo, es "Homónimo" porque, sustentado en esas dos patas anteriores, busca su propia identidad del ser. Creo que el mayor homónimo que existe es la canción, porque dura lo mismo para todos, tiene los mismos instrumentos, suena igual para todos, pero el pozo que deja en cada persona no es el mismo.

T: Sin embargo, pareciera que hubiésemos regresado a un primer estadío porque todo el tiempo nos estamos definiendo por oposición.

R: Sí, creo que tiene que ver con que hace mucho tiempo que no estaba tan polarizada la gente. Somos la población con más polarización en mucho tiempo y eso produce estos extremos.

T: ¿La minuciosa organización temática en tu discografía fue algo deliberado o tu costado literario hizo que se diera así de forma natural?

R: Ha sido una manera natural que nace desde la propuesta que tengo y lo que me mueve a la hora de hacer canciones. Me encantaría y admiro muchísimo a personas que con muy pocas frases pueden sintetizar una idea y te movilizan. Yo necesito trabajar mucho las canciones y los textos para que sea muy íntegro el mensaje que quiero plasmar.

T: Más allá de cierta predilección por la palabra, tan totalizadora en tu obra, hay una fuerte carga de musicalidad. ¿Qué influencias aparecen ahí?

R: Es curioso porque cuando era pequeño pensaba que no me gustaba la música porque no lograba engancharme con ningún género. Pero cuando empecé a escuchar rap y a Extremoduro, que no tiene nada que ver con el rap pero tiene una forma tan diferente de tratar las canciones que me caló, empecé a apreciar otros estilos de música que fui indagando. MI sonido es un poco híbrido entre rap, pop y rock. Camina por esas tres patas. Es un reflejo de la mezcolanza que me gusta escuchar. (Télam)