(Por Pedro Fernández Mouján) El baterista Daniel "Pipi" Piazzolla presenta este miércoles con dos conciertos en el club de jazz Thelonious la placa discográfica de su trío "Stick Shot", una material de interesante combustión interna, con un sonido fresco y potente y compuesto casi en su totalidad por temas propios, algunos de Pipi y otros de sus socios musicales.

"Stick Shot" es el cuarto disco del trío que Pipi comparte con el saxofonista Damián Fogiel y el guitarrista Lucio Balduini desde hace más de 10 años, un tiempo de trabajo conjunto que se pone de manifiesto en el nuevo material, grabado en apenas cuatro horas de estudio, con primeras o segundas tomas completas, improvisando y buscando armar temas cortos.

El disco sucede a "Arca Rusa" (2013), "Transmutación", ganador en 2016 al Premio Gardel al mejor Álbum de Jazz, y a "Rata", ganador en 2020 al Premio Gardel al Mejor Álbum de Jazz, y encuentra al trío en una fosforescente maduración compositiva e interpretativa.

"En cada uno de los materiales del trío hubo distintas búsquedas, en el primero fue tocar todo el repertorio sin parar; en el segundo probamos muchas cosas rítimicamente extrañas; en el tercero el acento estuvo en la improvisación y este trabajo es como una síntesis, quizás es conceptualmente menos ambicioso, más tranquilo, más lindo", remarca el baterista, nieto de Astor y líder de Escalandrum, el gran y más longevo sexteto del jazz argentino.

"Creo que la potencia sonora de este material está relacionada con el peso que adquirió el ensamble entre Damián, Lucio y yo, cada vez tenemos más años juntos y eso hace que el material suene mucho más concreto; es un material más focalizado en las melodías, quisimos que esa fuera una de las notas propias y además buscamos grabar temas cortos, que después en el vivo se extienden, pero en estudio que fueran cortos, en vez de tres pasadas de impro hacíamos una", asegura terminando de tirar pistas sobre el nuevo material que el trío toca el vivo este miércoles 23 en el club de jazz de Nicaragua 5549, en un concierto a las 20 y otro a las 22.30. Repitiendo el jueves 1 de diciembre.

"Esta cuestión de la duración de las grabaciones viene un poco de la historia del jazz, cuando grababa, Charlie Parker hacía una vuelta, Dizzie (Gillespie) hacía otra y cerraban, los temas duraban tres minutos, después en vivo se podían estirar a diez, un poco buscamos restacar eso", cuenta el músico que, con Escalandrum, tienen 14 discos grabados, nueve premios Gardel, uno de ellos de Oro, nominaciones a los Grammy Latinos y giras por todo el mundo.

"También con la tradición tiene que ver el nombre del disco -agrega-. Stick shot es un tipo de golpe de la batería (que se toca en el tambor, apoyando un palillo sobre el parche y el otro impactando sobre el mismo palillo) que a mí me gusta mucho y que se usaba de forma muy frecuente desde que arrancó el jazz hasta los 60".

-Télam: 21 años con Escalandrum, diez con el trío, tenés la tendencia a armar proyectos a largo plazo, que no es una característica del jazz.

-Pipi Piazzolla: Lo que pasa es que armo grupos con gente que me llevo bien, con gente con la que hay una afinidad, en Fernández4 estuve 12 años, en el grupo de Guillermo Klein diez o más, en el Real Book Argentino igual, donde me siento bien está todo bien, me gusta la situación de tocar con amigos, gente con la que podés estar probando cosas y con la que podés ir desarrollando un sonido propio, que me parece que de eso va un poco la cosa.

-T: Es el punto.

-PP: Sí,´ escuchás Escalandrum y no se parece a nada, mi trío tampoco, hay como una enfermedad de la imitación y yo estoy orgulloso de que estos dos proyectos no se parecen a nada.

-T: ¿Cómo definís el sonido del trío?

-PP: Es como un sonido atmosférico, como un manto sonoro, podemos tocar dentro de la forma pero con un approach bien libre, el trío no tiene contrabajo ni piano, tenemos a Lucio que debe ser el tipo como mejor audio de guitarra que conozco y que llena mucho esos espacios y el sonido del saxo de Damián siempre me gustó, tiene un sonido oscuro que pensé para el trío desde que lo estaba imaginando.

En el grupo se ven reflejadas también nuestras influencias, el primer tema arranca con un groove muy rápido, me gusta mucho el funk, los bateros con cierta destreza, me gusta el swing, los ritmos irregulares, lo afro y lo bueno es que acá podemos probar lo que querramos y es posible que pequeñas ideas se puedan transformar en una composición. Ese primer tema, "Polacos", lo había probado con Escalandrum y no me había gustado, lo probé con el trío y tampoco y el día que estábamos en el estudio decidí darle otra vida y me encantó, ahora creo que es el favorito del disco.

-T: ¿Cómo ves el desarrollo del jazz argentino, ya con unas décadas de toda una nueva escena que se sigue renovando?

-PP: Lo veo muy bien, tratando de tirar para adelante: si el fútbol nació en Inglaterra y tenemos el propio y el rock nació en Inglaterra y tenemos rock nacional, podemos sin ningún problema tener jazz argentino con improvisación, con composiciones argentinas. Es algo que ya está establecido, ya es un hecho, en un momento estaba en estado de desarrollo pero ya se desarrolló (risas), hay clubes de jazz estables, jam sessions prácticamente todos los días.

-T: Otro tema es la masividad

-PP: En el jazz sabemos que es así y que seguirá siendo así porque hacemos lo que se nos canta, hacemos temas instrumentales, mezclamos estilos, hacemos todo lo que sería políticamente incorrecto para el mercado de la música y el pop o lo que busca un sello, pero nosotros somos libres y se supone que el arte es eso.

-T: ¿Ese sonido argentino existe?

-PP: Aunque no quieras, cuando nos escuchan afuera del país la gente se encuentra escuchando un tipo de jazz que no escuchó nunca, por eso nos convocan porque sonamos diferentes; ya sabemos que el jazz suena de una manera determinada pero esto es distinto, tiene aires de la Argentina, eso se manifiesta en la música y, para viajar, eso es importante porque es importante hacer cosas distintas y que tengan que ver con el lugar de donde venís. (Télam)