El periodista Claudio Parisi compartirá mañana en La Cúpula del Centro Cultural Kirchner (CCK) con los músicos Gustavo Bergalli y Santiago Giacobbe el lanzamiento de "Grandes del jazz internacional en Argentina (1956-1979)", un trabajo que para el autor permite apreciar "la pasión y el nivel que le ponemos los argentinos a todo lo que hacemos y disfrutamos".

"La calidad de los músicos argentinos es muy bueno desde aquellos años a pesar de que no había escuelas ni enseñanza del jazz. En la actualidad el nivel es muy alto y hay mucho intercambio con los visitantes. Pero a pesar de que hay como un resurgimiento del jazz, está faltando público para tanta oferta", apunta Parisi en charla con Télam.

El apunte sirve tanto para introducir en las fantásticas tramas y los singulares encuentros que el autor plantea en su libro como para exhibir cómo han cambiado los tiempos en el contexto de la industria musical.

Parisi, también arquitecto que va camino a las dos décadas como difusor del jazz, actualmennte conduce "La Herrería"

Así en "Grandes del jazz internacional en Argentina (1956-1979)" se relatan situaciones como cuando Dizzy Gillespie cruzó el centro de Buenos Aires a caballo y vestido de gaucho rumbo a una grabación con Osvaldo Fresedo, Louis Armstrong estuvo preso en una comisaría por ruidos molestos, Ella Fitzgerald fue contratada como número vivo antes de una función de cine o Stan Getz y un joven Gary Burton se deslumbraron ante el conjunto de Astor Piazzolla.

Con la intención de recrear esas instantáneas históricas, mañana desde las 19 el libro será presentado en La Cúpula del CCK (Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires) donde Parisi compartirá con Leandro Donozo (editor de Gourmet Musical), el periodista Eduardo Slusarczuk y los jazzeros locales el trompetista Bergalli y el pianista Giacobbe, quienes luego darán en recital.

Télam: Los relatos permiten apreciar la dimensión humana y mundana de músicos legendarios ¿El libro es una manera de "bajar del bronce" a esas figuras?

Claudio Parisi: Todo eso en realidad se fue dando solo y de una manera totalmente espontánea, ya que los relatos son tal cual me los contaron los entrevistados y este gran anecdotario no solo lleva a humanizar a los visitantes ilustres, sino también a nuestros grandes personajes locales. Otra cosa que refleja el libro y que yo quería contar, era un poco la historia de nuestro jazz desde otro punto de vista, en el libro se pueden ver las diferencias entre el "Bop Club" (los modernos) y el "Hot Club"(Los tradicionales), distintos clubes de jazz como Jamaica, el 676, Jazz & Pop, entre tantos otros, las Jam Sessions en casas particulares como el departamento de Carlos Tarsia o la casa de Sergio Mihanovich.

T: ¿Cuántas de esas historias las conocía y cuáles fueron una revelación para el libro?

CP: Hay muchas de estas historias que ya eran conocidas, algunas por medio de las grabaciones que quedaron registadas, Gillespie (disfrazado de gaucho) con la Orquesta de Osvaldo Fresedo, Edmond Hall (clarinetista de los All Stars de Louis Armstrong) junto al trio de Baby Lopez Furst, Pual Gonzalves y Willy Cook (musicos de Ellington) con el trio del Enrique "Mono" Villegas, otras que se conocían por algún documental o en la poca bibliografía como por ejemplo el pedido de Duke Ellington, ni bien baja del avión, para localizar a Oscar Alemán y varias más. Pero en su gran mayoría las historias eran desconocidas.

T: ¿Cuál es su anécdota preferida?

CP: Hay dos que son las que más recuerdo, Count Basie en una jam session en el departamento de Carlos Tarsia y cuando todos le piden que toque algo, mientras, él sale del paso diciendo "Después de lo que tocó ese muchacho (por Giacobbe) yo no me puedo sentar al piano". La otra que me emocionó mucho desde que me la contó Jorge Lopez Ruiz, tiene que ver con el "Bebe" Eguia ya muy enfermo y en medio de una jam sessions en el Rendez Vouz (la boite de Osvaldo Fresedo) pide el saxo de Billy Mitchell y sentado en un sillón se lo cuelga apoyándolo en el piso, porque ya no tenía casi fuerzas, y comienza a tocar "Body and Soul". El mismísimo Mitchell, que no estaba en el salón, comienza a seguir el sonido en busca de quién estaba tocando y termina arrodillado y emocionado frente al Bebe Eguia.

T: ¿Cómo definiría la escena actual del jazz?

CP: El jazz desde hace muchos años dejó de ser una música muy popular, no lo es en nuestro país ni en ninguna parte del mundo, pero lo importante y que lo mantiene vivo es la gran libertad que le da la improvisación y por otro lado la gran apertura ya que en todo momento se está nutriendo y fusionando con los distintos estilos y con músicas populares de todo el mundo. (Télam)