(Por Héctor Puyo, enviado especial) El periodista santafesino Miguel Passarini, nacido en la localidad de Wheelwright pero activo en Rosario, es en la actualidad referente inequívoco de la crítica teatral, que desglosa en columnas matutinas por Radio Nacional Rosario y en el diario cooperativo El Ciudadano, donde comanda la sección Espectáculos y Cultura.

Con Julio Cejas y Roberto Schneider, a quienes reconoce como sus maestros en el oficio de observar y definir, Passarini es decano del Festival de Teatro de Rafaela, al que asistió desde su fundación en 2005 y cuya edición número 16 -con el salto inevitable de 2020- finaliza hoy domingo.

"Trabajo en El Ciudadano desde 1998, cuando fui convocado para escribir sobre teatro, una 'rareza' en ese momento. Desde 2016 el diario es una cooperativa -manifestó el crítico en diálogo con Télam, mientras los últimos artistas preparaban sus vestuarios y maquillajes para las actuaciones de cierre-. También estoy a cargo de las piezas artísticas de la emisora radial, en el contexto de la actividad llamada 'Artística federal', que coordina Pedro Patzer y en el que participamos periodistas de todo el país."

Télam: ¿Cuál es tu dinámica en el diario?

Miguel Passarini: Me ocupo de avanzar y reseñar la mayor cantidad de espectáculos posible; yo tengo una cercanía con el teatro de Rosario que arranca a mediados de los 80 del siglo pasado y entonces hago un seguimiento muy cercano de los grupos que nacieron en ese contexto. Pero también me he acercado a la diversidad poética que tiene la ciudad con grupos como Arteón, que superó los 50 años de actividad y sigue produciendo, pero también a la poética de El Rayo Misterioso, a la de Rosario Imagina, a la de Hijos de Roche.

T: ¿Cuándo hablás de reseñar, a qué te referís?

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MP: A que hago críticas de los espectáculos; no todas las que quisiera por una cuestión de tiempo y porque estoy abocado a otras tareas ya que el diario es una cooperativa y yo integro la Comisión Directiva. Y también por la agenda en general como jefe de la sección Espectáculos, que comprende otras cosas como el cine, la televisión, la música.

T: ¿Hay otros medios en Rosario que se ocupen específicamente del teatro?

MP: Los demás medios cubren o avanzan los estrenos pero casi no publican críticas. El Ciudadano lo tiene como agenda transversal; yo he sostenido esa tarea en estos 23 años, porque dentro del periodismo cultural es lo que me interesa.

T: ¿Al público le importa la crítica teatral?

MP: Sí, no solo el que consume teatro en Rosario lee mis notas, sino que se reenvían a través de las redes sociales; creo que con el tiempo y con el laburo me he convertido en un referente. Tengo una familiaridad y una cercanía con una comunidad artística muy intensa: todo el mundo tiene mi teléfono, me piden ayuda cuando necesitan difundir un espectáculo. He creado ese vínculo con el paso de los años.

T: Se nota que tu formación es amplia, en cuanto a ver teatro, leer textos, informarte, estar al tanto de la actualidad, tanto en lo nacional como internacional. ¿Hay otra gente que lo hace?

MP: Con la especificidad que yo lo hago no. Creo que hay una subestimación del periodismo cultural y particularmente al que se inclina por el teatro; no hay un interés real. Podés estudiar arte comparado -yo estudié Arquitectura, que es una disciplina más formal- y el interés puede tener que ver con eso; me acerqué al teatro porque me interesaba la escenografía, me empecé a meter en ese mundo de manera muy iniciática en los primeros años 80, cuando me voy a vivir a Rosario. Creo particularmente que es un ejercicio cotidiano de cercanía, de conocimiento, de búsqueda, de ir a los festivales, de asistir, de acompañar... porque le diversidad poética que hay en el teatro es enorme y por la cantidad emergente que hay: en Rosario existen 20 salas teatrales y más de 30 grupos que están produciendo.

T: ¿El interés se desliza hacia lo más comercial?

MP: Ahí se da también un fenómeno en términos periodísticos; a veces se subestima al teatro de producción rosarina en pos de contar otras cosas que tienen que ver con un teatro más adocenado, que viene de gira. Incluso comercial en el buen sentido, ya que no reniego de esa palabra, pero me parece que suele asociarse el teatro con eso siempre estamos pugnando por gestar un público. Ahora estoy participando y coordinando un ciclo convocado por el Ministerio de Cultura de la provincia -dentro de un ciclo más grande, "Rompecabezas", que va los domingos en la Plataforma Lavardén-, y un domingo al mes vemos tres obras en proceso, de las que vemos 15 ó 20 minutos de cada obra y yo después hago un desmontaje público con sus directores o directoras.

T: ¿Los periodistas más jóvenes se interesan por lo que hacés vos?

MP: No. Creo que mi generación y la que estuvo antes que la mía no hemos tenido la capacidad de generar un interés por eso. No se han generado talleres de crítica, aunque hay intención de generar algo así en el espacio del Ministerio de Cultura. Quien tiene una formación básica dentro del periodismo necesita una serie de herramientas, que vienen del interés personal y de cierta formación.

T: ¿Sentís que tuviste maestros o referentes que te interesaron?

MP: Sí, dos muy importantes que son Julio Cejas y Roberto Schneider, a los que leía con fruición antes de que se convirtieran en mis amigos, mucho antes. Cuando yo empecé a escribir se acercaron de inmediato, me contactaron, me ofrecieron un acompañamiento. Durante algunos años di clases en escuelas de periodismo y en esa actividad el teatro tenía una pata fundamental, pero creo que depende y es una responsabilidad de cada uno aferrarse al interés por la actividad. De alguna manera me he convertido un poco como el escriba de ese libro.

T: ¿Sentís que existe una nueva forma de comentar el teatro?

MP: En Rosario hay dos canales privados de TV a los que el teatro alternativo o de arte y a la gente que está en esos ámbitos el teatro no les interesa y en los de cable casi no hay espacio para programas de espectáculos y cultura. Yo siento que me convertí en el último crítico a la vieja usanza, al igual que Julio Cejas, que escribió durante más de 20 años en Rosario/12. Me encantaría que apareciera gente que tuviera ganas de formarse y aprender a escribir. (Télam)