“Me encantaría que gustes de mí”, obra de la Compañía Trueno sobre textos de Fernanda Laguna, con la actuación de Sol Fernández López y dirección de Luciana Mastromauro, que se presenta los jueves, a las 20.30 en Beckett teatro, relata la historia de una mujer que vive sola y cuenta como transita sus días entre lo cotidiano y la fantasía, "se entusiasma, se lanza, apuesta y se desilusiona".

Se trata de un monólogo inspirado en la literatura de Fernanda Laguna y que tiene como protagonista a una profesora de literatura de un colegio secundario que busca el amor desde su soledad más absoluta.

La mujer vive intensamente entre lo cotidiano y su imaginación, llena de amores que parecen ocuparlo todo; intenta escribir una novela sobre su compulsión a amar y la búsqueda de sí misma.

La Compañía Trueno, un colectivo de artistas mujeres, se formó en el 2019 a partir de su primer montaje “Con los ojos de mi soledad absoluta'', presentado en el marco del ciclo de teatro y literatura “Enredadera” (cuarta edición).

Esta obra, que puede verse en la sala porteña ubicada en Guardia Vieja 3556, es el segundo trabajo de la compañía con actuación de Fernández López y dirección de Mastromauro; ambas vienen compartiendo proyectos juntas desde hace más de una década.

Télam: ¿Cómo trabajaron a este personaje atravesado por la soledad y una inagotable búsqueda de sí misma?

Luciana Mastromauro: Pensamos que la idea de soledad se podía traducir en una idea de espacio (y está idea no era una abstracción, ya que empezamos a ensayar la obra en el medio de la pandemia, donde está idea de la soledad en el espacio -estar solas encerradas- era muy palpable, muy real). Una mujer sola en su vida, encerrada en su propio departamento, encerrada en su cabeza. Y su cabeza podía ser también su casa; sus deseos, sus ilusiones y su fantasía, todo rebotando en las paredes de su departamento. Ella hablando con ella misma en su soledad (lo que también justifica de algún modo el formato monólogo). Por otro lado, y también esa voz que se desarrollaba en la novela de Laguna nos parecía una voz de una vitalidad y un ansia de deseos enorme, muy vital; no es un personaje depresivo, por el contrario, va por todo y contra todo, se lanza, apuesta, se entusiasma y desilusiona, pero sobre todo se entusiasma; y eso nos parecía una explosión de energía escénica y vital enorme.

Sol Fernández López: El hecho de empezar a ensayar y que nos sorprenda la pandemia, fue dar directo con la soledad. La realidad y la ficción juntas, acompañándose para no deprimirse como el personaje de Fernanda, que pareciera resistirse a llorar, a caer. Su deseo de amar y ser amada, accionando como motor de fantasías para vivir y hasta reírse de sí misma. En la soledad una habla mucho consigo misma, o no habla... pero piensa. Mientras pasaban los meses de ensayos por zoom y pandemia, iba registrando los estados anímicos, las emociones cruzadas, reales y ficcionales, los tonos de voz cuando en todo el día no hablaste con nadie, o cuando si hablas luego de varias horas de soledad. Los tiempos silenciosos, los ritmos de andar sola por la casa, trastabillando con algo o simplemente detenida en un espacio. Los gestos, los movimientos y descargas corporales, que te permitís cuando se está a solas. Las opiniones o pensamientos en voz alta, sin ningún receptor, jugando con las voces de quien se habla, imitando a alguien, cómo o qué diría tal.

T; ¿Cómo surge la idea de llevar al teatro una obra inspirada en la literatura de Fernanda Laguna?

LM: En el 2019, nos invitaron a participar de un ciclo de literatura y teatro que se desarrollaba en el espacio de una librería, las obras se montaban ahí mismo, y la idea era armar una obra corta a partir de los textos de una escritora argentina contemporánea. En ese contexto, nos tocó Fernanda Laguna. Hicimos una obra de 15 minutos con dos personajes con (MemiLadogana) y en la que fusionamos dos novelas de Fernanda. Luego, nos entusiasmamos con el material y entendimos que era una voz original, convocante, y nos dio ganas de seguir trabajando con ella.

T: Se trata de un nuevo trabajo de la Compañía Trueno, ¿Qué es lo que las llevó a unirse y seguir adelante juntas?

LM: Compartimos largos años de trabajo como actrices en la Compañía Colectivo Escala, dirigida por Alberto Ajaka. Nos conocimos trabajando juntas como actrices dentro de un grupo numeroso, intercambiando, haciendo y charlando sobre teatro. Y en ese marco, surgieron coincidencias e intereses comunes, las ganas de trabajar sobre materiales que nos interesaban. También experimentar el trabajo desde nuevos roles: probar dirigir, probar adaptar textos literarios, probar actuar en una obra para una sola interprete, sondear en cierta literatura que nos generaba interés. En fin, desde el diálogo y el deseo de aventurarse en formatos que sentimos muy propios. (Télam)