(Por Nicolás Biederman) Jorge Marrale, que interpreta a Carlos Carrascosa en “María Marta: el crimen del country”, la serie que llega mañana a HBO Max y HBO y retoma el caso policial argentino más relevante de los últimos 20 años, aseguró en charla con Télam que siempre le había impactado el modo en que el viudo fue “prejuzgado” y que hacía tiempo un papel no le pedía que se “comprometiera tanto”.

“Lo que uno escuchaba era ‘es culpable’ y ‘es toda la familia’ y esto y aquello, siempre había algo señalando al humano”, recordó el laureado actor sobre el tratamiento que recibió en los medios de comunicación la causa desde aquel 27 de octubre de 2002 en que María Marta García Belsunce fue hallada muerta con medio cuerpo sumergido en la bañera de su casa del country Carmel.

Para el actual presidente de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai), una ficción como esta toca “un resorte emocional” que acerca al espectador al caso de una manera diferente: “Esto es lo que me pareció que era muy interesante y lo que a mí me motivó a acercarme al personaje”.

Como una coincidencia más de un caso que nunca dejó de aportar giros novelescos, los ocho episodios de 45 minutos de “María Marta…” desembarcarán en el streaming apenas cuatro días después de iniciado el tercer juicio por el crimen de la socióloga y vicepresidenta de Missing Children Argentina, esta vez con el vecino Nicolás Pachelo en el banquillo de los acusados.

Con guiones de Martín Méndez y dirección de Daniela Goggi, la trama tiene dos grandes personajes fundamentales: “Ves una protagonista que desaparece porque la matan y hay otro que tiene que hacer su desarrollo hasta el final”, detalló Marrale sobre la víctima llevada a la pantalla por Laura Novoa y su Carlos Carrascosa.

El viudo fue el acusado principal casi desde el comienzo, señalado por el fiscal Diego Molina Pico (aquí renombrado como Marcos del Río y representado por Mike Amigorena), luego condenado y preso por más de siete años, hasta que fue absuelto en 2016 en un fallo confirmado cuatro años después.

Distintas cuestiones conspiraron en contra de Carrascosa. La actitud de la familia durante las primeras horas de la muerte de María Marta y los errores de la investigación, que llevaron a que se descubra que había sido asesinada a balazos en el cráneo más de un mes más tarde, fueron algunos de ellos.

Pero también la personalidad de Carrascosa, de semblante parco, que según planteó Marrale contribuyó a construir su imagen de culpabilidad.

La serie, que también tendrá estreno semanal por la señal premium HBO, completa su elenco con Muriel Santa Ana, Valeria Lois, Carlos Belloso, Guillermo Arengo, Esteban Bigliardi, Ana Celentano y Nicolás Francella, entre más.

Télam: ¿Dijiste que sí de inmediato cuando te propusieron este rol?

JM: Me pareció que era un gran desafío. A mí me impresionó mucho el caso como creo que a todos los argentinos, y la investigación que hace Martín Méndez en toda la estructura, que después se transforma en 8 capítulos, me pareció que era muy interesante. Tenía una gran necesidad no solamente de hacer una mímesis de él; no me importaba y no me importa nunca imitar. Me interesa saber por qué andariveles anda esa persona, pensamientos, sentimientos, sensaciones, como para ir acercándome yo con mi unidad emocional y ver qué es lo que descubro. Ese proceso fue muy rico para mí. Hacía tiempo que no hacía algo que me comprometiera tanto en la investigación, el trabajo, la entrega, el no dormir pensando cosas, como en este caso.

T: ¿Qué descubriste?

JM: Descubrí la poca comunicación de él, que construyó el supuesto de “el que calla, otorga”. Y yo no lo veo así, lo veo como que tiene una actitud en donde sentí, y lo hablamos mucho con Daniela Goggi, que el factor de la cámara, el ser expuesto, el ser desnudado de alguna manera, generó internamente y externamente una reacción. Es el perjuicio de lo que es prejuzgado.

T: ¿Qué recordás de lo que te pasó con el caso hace 20 años?

JM: Para mí era un barullo, porque había algo de la comunicación, de lo que se transmitía, que era como “uy, qué noticia caliente que es esta”, más allá de la tragedia. Y el tiempo que tardó hasta que se hizo la autopsia, que no se supo qué había pasado. Y cuando se descubre eso es un volcán que empieza a tirar de todo, era algo que emergía de los diarios, emergía de la televisión.

Estaba la información de los periodistas, los supuestos, esos programas en donde todos opinaban. Se armó una ficción aparte de la realidad. Pero una ficción de una construcción, de una especulación, no una investigación.

T: ¿Participar de este proyecto te ordenó ese “barullo”?

JM: Empecé a ver un poquito, sí. Era difícil de contar esto, y sin embargo se va desgranando el relato y lo que pasa con cada uno de los protagonistas de una manera muy rica y todo lo que es el mundo de lo personal de Carrascosa y María Marta, lo familiar, lo jurídico, y el afuera de todo eso. Y en ese sentido me parece que la estructura es perfecta.

T: Mencionabas que no tuviste interés en imitar a Carrascosa, pero en tu interpretación sí se adivina un estudio sobre su forma de hablar, de caminar, de prender su cigarrillo…

JM: Sí, porque siempre tenés que dar algunas pautas. Pero lo que ves es una mirada sobre algunas cosas que a mí me interesaban. Como esa persona que de golpe baja los ojos. Si vos mirás todo el primer período de la acusación del fiscal, él está al lado de su abogado impertérrito. Y me di cuenta de que miraba dos cosas: al fiscal y a la cámara. Y con Daniela Goggi llegamos a “aquí hay un personaje que es la cámara”. ¿Qué es la cámara para él? Es lo que ya está juzgado. Lo que ya se contó de él, la fantasía o la realidad. Ya la opinión pública dice cosas, con lo cual su vida en ese sentido está juzgada. Se esfuerce en demostrar su autenticidad como inocente o lo que sea; está juzgado. Eso sí que me impactó.

T: ¿Qué tiene de universal este relato?

JM: Creo que esta sensación que todos tenemos, que es una pesadilla para cualquiera de nosotros, pensar “¿y si me meten en cana por equivocación y no me puedo defender?”. Yo creo que eso sucede en todas partes, porque forma parte de una justicia humana. Ves la serie y decís “¿cómo pudo suceder eso?”. Ese trayecto, estas idas y vueltas e indecisiones. El caso es el nuestro, pero la repercusión de la combinación de medios-justicia es algo que está en todo el mundo. (Télam)