(Por Pedro Fernández M, enviado especial).- Famoso por sus alfombras rojas, el desfile incesante de estrellas y las películas, el Festival de Cannes también se destaca por desarrollar el Marché du Film, el mercado de cine más importante a nivel mundial, en el que anualmente se negocian cifras exorbitantes que pueden superar con facilidad los mil millones de dólares.

El Marché distribuye solo para profesionales el volumen de negocios anual semanas después de finalizado, pero más allá de este dato de 2022 desconocido aún sí se sabe que hay en esta edición 12.500 acreditados de 121 países, acercándose a los datos anteriores a la pandemia.

Además, se negocian cerca de 4.000 películas, hay más de 1.200 proyecciones y 2.500 filmes a disposición de eventuales compradores junto con 600 screenings online.

"Estamos volviendo a los niveles prepandemia, aun cuando la recuperación del cine en salas se desarrolla a ritmo mucho más lento", comenta a Télam un habitué del Marché.

Este año es particular también para este mercado de cine porque es el último a cargo de Jerome Paillard, que lo dirigió durante 27 años y a quien todos coinciden en señalar como el artífice de su desarrollo y posicionamiento mundial.

Entre las nuevas tendencias que se visualizan en 2022 está el hecho de que el trabajo dentro del mercado cambió producto de la pandemia; ya no es necesario, como era antes, salvar el año vendiendo la mayor cantidad de películas en Cannes, sino que el Marché sostiene su lugar de referencia ineludible y de cierre de tratos, pero el trabajo de vendedores y compradores se realiza durante todo el año y sin pausa.

"Ahora -dice un vendedor de cine español con muchos años de Marché-, venís a conocer nuevos clientes, a saludar a los habituales a mostrar novedades pero no es que se decide todo tu año en un screening, porque en la actualidad y con la pandemia han mejorado enormemente los sistemas de seguridad y encriptamiento de películas con lo cual desapareció el temor a la piratería y uno puede estar mostrando su material cuando quiere".

Se comenta también este año un dato del mercado audiovisual que comienza a inquietar a los productores, y es la constatación de que en la actualidad el negocio de los videojuegos triplica en facturación al del mercado del cine a nivel mundial, lo que, para algunos gurúes que andan dando vueltas por la Croisette podría generar fuertes cambios a futuro en el modo y el motor de los negocios.

Una charla que corre en los pasillos y se extiende a los pabellones con vistas al Mediterráneo donde también hay oficinas del Marché es la decisión del Festival, con el apoyo incondicional de Thierry Fremaux, director artístico del certamen, de incluir este año a TikTok, como uno de los sponsors y auspiciantes del Cannes, con un concurso de videos incluido.

La chanza viene a cuento de que desde hace años Fremaux entabló una batalla a muerte con las plataformas de cine, con Netflix a la cabeza, y prohibió la proyección en el Festival de películas que no pasaran previamente por salas francesas antes de ser estrenadas online.

Una decisión de defensa a ultranza del cine en salas que no acompaña la Academia de Hollywood y a partir de la cual algunos aprovechan ahora para castigar a Fremaux, si bien es necesario reconocer que TikTok no es una plataforma de cine sino una red social de imágenes.

En cuanto a las otras modificaciones que tienen que ver con el desarrollo actual y a futuro del cine que se vio este año en el Marche du Filme están los espacios de producción virtual, a través de los cuales una película puede ser enteramente filmada en uno de estos escenarios virtuales que cuentan con movimiento y pueden ser tan reales y efectivos como los materiales, lo que a futuro podría conspirar contra los grandes estudios de filmación.

En los jardines del Gran Hotel de Cannes, sobre la Croisette y a escasos metros del Palais, se montó este año uno de estos universos inmersivos facilitados por la tecnología xR, a los cuales podían acceder los visitantes y sentirse en una playa bañada por el mar en un paisaje rocoso (a escasos metros de otra playa, en este caso real), paisajes urbanos o rurales creados por un programa denominado Unreal Engine (motor irreal).

(Télam)