El actor y director Marcelo Savignone realizará este miércoles y el 3 de febrero en el Centro Cultural Recoleta cuatro funciones presenciales y al aire libre de “Cuerpo”, pieza que propone un cuestionamiento de la libertad y que marca su vuelta al teatro en tiempos en que “es necesario considerar a este arte milenario esencial, porque es una invitación a vivir tiempo sagrado propio, un alivio sobre el presente que muchas veces nos agobia”.

El multifacético artista, quien además se destaca como dramaturgo y docente, regresa a las tablas con este trabajo, el primero perteneciente a una serie de obras basadas en conceptos y problemas filosóficos, en el que propone una indagación escénica sobre la práctica de Spinoza.

“Volver al teatro, volver a lo presencial es de una gran vitalidad. La posibilidad de realizar algunas funciones de ‘Cuerpo’ es volver a realizar mi trabajo; el trabajo como actividad propia es de por sí un desarrollo del espíritu, es esencial”, expresó Savignone en charla con Télam.

Si bien manifestó su alegría, el actor indicó que no considera un logro realizar esta obra. “Sería muy extraño celebrar algo que de por sí nos pertenece, entonces me es imposible festejar el hecho de volver a ejercer un oficio al cual he entregado cuerpo y alma durante mis últimos 25 años y que en los últimos 10 meses tuve que dejar de hacer por razones obvias y no tan obvias”, reflexionó.

Las funciones dobles y gratuitas se realizarán los miércoles 27 de enero y 3 de febrero, a las 20 y a las 21.30 en el Patio del Aljibe del Recoleta, se reprograman en caso de lluvia y las entradas pueden reservarse en www.centroculturalrecoleta.org.

Este admirador del uso de las máscaras, nacido en 1973 en la ciudad santafesina de Rosario, habló con esta agencia acerca del espíritu de “Cuerpo”, sobre la experiencia de hacer teatro al aire libre y la importancia de ejercer esta disciplina en tiempos de pandemia, entre otras cuestiones.

Télam: ¿El hecho de que la pieza se presente al aire libre le da un plus a estas funciones?

Marcelo Savignone: El teatro al aire libre es como una vuelta a los orígenes del teatro. Es un reencuentro con esa festividad tan necesaria para toda sociedad, ya que el arte puede funcionar como alivio, como respiración y porque no, parafraseando a Aristóteles -hablando de orígenes-, el público puede atravesar la experiencia de la catarsis.

T: Hoy, después de un año muy difícil, ¿pensás que la obra toma otro significado, teniendo en cuenta que hace eje en el cuerpo atravesado por afectos.

MS: Obviamente la obra se ve modificada por el contexto actual que estamos atravesando, ya que mi cuerpo se ve modificado por la pandemia -que aún seguimos transitando-. A lo largo de estos meses hemos experimentado una gran dosis de pasiones tristes, la inyección diaria de miedo y las inadecuadas invitaciones al odio, no hacen más que producir individualismo y fragmentación en la sociedad, y sin lugar a dudas atentan hacia una salida colectiva; el teatro no puede estar ajeno a todo este funcionamiento que estamos viviendo.

T:¿Cómo describirías el espíritu de “Cuerpo”?

MS: Tomando la inspiración de Spinoza, “Cuerpo” es el poder contemplar y asombrarnos por todo lo que puede un cuerpo, ahora bien, como nos plantea el mismo Spinoza, no significa convertir el cuerpo en un modelo que puede prescindir del alma, ya que alma y cuerpo son diferentes atributos de una misma cosa; hay en esta obra una presencia de la fuerza de existir y el ejercicio de la potencia de obrar. En "Cuerpo" hay un cuestionamiento profundo sobre la libertad.

T: ¿Dónde reside la importancia de ejercer la práctica teatral para los actores y actrices y para el público que se acerca?

MS: El oficio del teatro es un arte que se ha encargado a lo largo de los siglos de cuestionar la realidad, de producir ficción, de ampliar la imaginación. Ir al teatro es esencial, ya que la potencia del teatro consiste en el encuentro, ese lugar cómplice donde sin lugar a dudas la transformación está a la orden del día. Tanto quienes estamos en escena, como así también el público presente hacen del teatro un espectáculo único e irrepetible, es decir, solo por esa razón ya vale la pena vivirlo, entiendo y hoy más que nunca que todo es efímero, que todo se ha convertido en ese río de Heráclito, y que hoy es necesario valorar el arte del teatro y considerarlo esencial, porque es una invitación a vivir un tiempo sagrado propio de la ficción del teatro, un alivio práctico sobre el presente que muchas veces nos agobia.

T: ¿Cambió algo en tu mirada en tiempos de pandemia respecto a esta disciplina?

MS: La pandemia ha cambiado absolutamente todo, pero también creo que podremos ver las consecuencias en unos años. En relación a la disciplina del teatro, en lo particular, estoy atravesando una transición hacia una nueva normalidad, eso espero. Las clases están experimentando esta transición, pero como sabemos, hacer teatro no es sentarse y desear lo que tiene el otro/a, el arte del teatro no es cuestión de sillones y gente charlando -no estoy en contra de dichas expresiones teatrales-, solo digo que hay muchas posibilidades, por suerte, de hacer teatro; por lo cual ciertas reglas de cuidado necesarias en estos tiempos que corren se hacen parte de la práctica. Todo cambio que impacte en la sociedad se ve reflejado en el teatro, ya que el mismo se ha encargado de observar el comportamiento humano a lo largo del tiempo.

T: ¿Cómo sigue este 2021?

MS: Complejo ver la orilla en este mar en el que estamos inmersos. Quizás podría pensar en cómo me gustaría que siga y ahí entra en juego la esperanza. Espero que pronto podamos abrir los teatros independientes. Esta es mi prioridad, sino el 2021 me encontrará cerrando Belisario, un espacio que este año cumple 20 años. Luego tengo un proyecto que refiere a poner en escena diferentes filósofos y problemas filosóficos. “Cuerpo” es el primero de una serie, le siguen un trabajo inspirado en Platón y otra obra que indaga el concepto de Dios. (Télam)