La cantante colombiana Loy, que lanzó recientemente su nueva canción "Delincuente", que de manera silenciosa e independiente está entre las más escuchadas en Spotify en Argentina, advirtió que la lucha de la mujer en la industria "sigue siendo difícil" y se quejó porque "hay una mirada mucho más exigente sobre las cantantes" femeninas.

Daniela Toro, tal el nombre real de Loy, nació en Medellín en un hogar donde su padre tocaba en un grupo de folclore latinoamericano y allí aprendió el clásico de Atahualpa Yupanqui "El Arriero", aunque en la voz de Mercedes Sosa.

Esta colombiana de 24 años que ya cuenta con 14 singles publicados, estudió música desde pequeña, pero dejó el canto para estudiar baile, en especial hip hop, R&B y reggaetón; luego retomó y ya lleva varios sencillos de música urbana grabados que llegaron a la Argentina por el boca en boca.

Mientras, ultima detalles para lanzar su primer disco, que contendrá 10 temas y que en sus palabras "tiene todo": "Tiene bossa-nova, tenemos una canción con un tango, una con trap, una con salsa, es de verdad un álbum super global. Hay otra con música árabe también".

Loy charló con Télam sobre su vínculo con la Argentina y el lugar de la mujer en la industria musical:

Télam: ¿Cómo empezaste? ¿Empezaste cantando un poco de música folclórica colombiana o haciendo melódico?

Loy: Mi papá es un artista, es uno de los fundadores del Grupo Suramérica, que hace canción social latinoamericana, entonces yo crecí con esa influencia de Mercedes Sosa, León Gieco, Víctor Heredia, escuchando todo eso. Por otro lado, toda la música de mi mamá y mis hermanas; siempre estuve muy rodeada de todo el ámbito artístico de muchos géneros. Mis primeras experiencias siempre fueron cantando con mi papá, cuando estaba muy chiquita nos ponía a cantar Mercedes Sosa con su versión de "El Arriero".

Afortunadamente tuve esa escuela tan folclórica, tan de la canción latinoamericana y tan puro que habla de la cultura de cada país a algo tan global e internacional como el pop anglo que igual impregna a todo el mundo y pasar a los bares, aunque sea cantando salsa, vallenato, pop o rock. Aprendes a entender cada género, ese recorrido me dio mucha versatilidad como cantante y creo que en estos tres años de carrera ha sido un poco abriendo mi carrera, mis géneros musicales, porque yo no hago solo reggaetón o urbano, sino que puedo cantar una balada si yo lo deseo. El hecho de que sea una artista urbana no me quita toda la información de la que vengo; creo que es algo que una carga en el 'morralcito' y que está bueno tener esas herramientas que me dieron desde mi casa.

T: ¿Cómo ves el momento de la mujer en la música?

L: Siento que tengo la gran fortuna de entrar en un momento donde la industria está mucho más abierta a lo que las mujeres tienen para decir. Creo que aunque la lucha sigue siendo difícil hoy en día la mujer en la industria representa algo totalmente distinto de hace cinco o diez años, y creo que así yo sienta que no hace parte tanto en mi día a día porque siento que soy muy respetada por mis colegas, que soy escuchada, que me quieren, me admiran, me respetan y nos vamos todos de la mano, también hay una realidad que es que somos una minoría. Las mujeres somos una minoría y sí, nos toca más duro, especialmente frente a empresarios y por lo mínimo, por las fanaticadas. Un hombre tiene un grupo de mujeres que fideliza rápido porque la mujer es muy fan y se para afuera del aeropuerto con su pancarta. Pero además cuando tú eres mujer, que es un tema que no sabría decirte si es de egos o de envidias, pero es mucho más difícil que la mujer se solidarice. Es algo que se está transformando, las mujeres se dan la mano entre ellas para pisar más fuerte, pero tú como mujer en la industria te cuesta priorizar un público sin que esté esperando a que des más de lo que das con tu arte. Lo vivo en mi Instagram, me llegan mensajes que me dicen "monta fotos sin camisa". ¿Por qué? También está ese camino de ser figura pública, que pasa también con empresarios; siento que a la mujer tienden a subestimarla y no escucharla tanto, pero eso se está transformando y lo seguiremos transformando.

T: ¿Y el hecho de que la mujer sea la dueña de decidir si muestra o no su cuerpo en su trabajo, genera problemas?

L: Sí, genera conflictos. Cuando me escriben por Instagram o me mandan una foto que nunca pedí creo que dice mucho. En el video de "Delincuente" hay una escena donde se me ve la nalga, ¿cierto? Yo no te sé decir cuántos mensajes recibí de "ahora se está vendiendo para poder vender más", todo es una crítica a la mujer. El hombre quiere que la mujer muestre y si no muestra no le vende al hombre, pero cuando la mujer se siente empoderada y quiero mostrar mi nalga porque me encanta y tengo todo derecho a hacerlo, ahí la mujer sale a atacar. Es una constante presión a que todo lo que tú haces en tu día a día es doble filo. Esa es una realidad a la que nos enfrentamos especialmente las mujeres, un 'man' puede salir sin camisa o en boxers y nadie le dice nada pero una mujer lo hace y pasa algo, la gente opina. (Télam)