José Colángelo y Franco Luciani encabezan el cuarteto que empezará a tocar en vivo en Buenos Aires y Rosario el repertorio reunido en el estupendo y premiado álbum “Tangos improvisados”, una propuesta que para quien fuera el último pianista de la orquesta de Aníbal Troilo, “es un nuevo desafío y otra enorme experiencia”.

“Es muy lindo sacarse un poco el papel de encima, el arreglo tan minucioso y lo que hacemos es una parrilla organizada”, comenta Colángelo durante una entrevista con Télam.

El pianista, compositor, arreglador y director que el próximo 22 cumplirá 81 años, comparte la decisión de estos “Tangos improvisados” con el armoniquista, autor y cantante Franco Luciani, en un encuentro nacido originalmente para recordar el proyecto que el propio Colángelo integró en los ’70 a partir de la armónica de Hugo Díaz y que se plasmó en tres álbumes.

Para dar vida al fascinante recorrido sonoro impulsado por la dupla, se suman los talentos interpretativos de Pablo Motta (contrabajo) y Leonardo Andersen (guitarra), quienes son habituales laderos del artista rosarino.

Con esa formación y una frescura basada en el conocimiento del género, “Tangos improvisados” concretará el próximo viernes a las 21 en el porteño Torquato Tasso (Defensa 1575) su primer concierto con público, experiencia que se recreará también el jueves 21, desde las 21, en la Sala Lavardén (Mendoza 1085), de la ciudad donde Luciani nació hace 39 años.

De cara al registro directo en los míticos estudios ION (mismo ámbito donde en su momento grabaron Díaz y Colángelo) y al por ahora par de veladas de “Tangos improvisados”, Luciani comenta a Télam que “el tango es un género que se lo asocia mucho a la partitura y a la típica pero los grandes músicos también tienen discos inmortales en formatos más pequeños y parrilleros”.

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“En nuestro caso -abunda Franco- no agarramos un puñado de tangos al azar sino que quisimos ser amplios a nivel estilístico y hasta incluimos obras propias”, abunda Franco haciendo referencia a "Sin pretensiones", de Colángelo, y a "El sainete del diablo", que compuso junto a Alejandro Szwarcman y donde canta alguna estrofa.

Esas dos obras forman parte de un repertorio con 10 estaciones en el que bajo producción de Mavi Díaz, además se cuentan “Barrio de tango” (Aníbal Troilo-Homero Manzi), “Tu pálida voz” (Charlo-Homero Manzi), “María” (Aníbal Troilo-Cátulo Castillo), “Golondrinas” (Carlos Gardel-Alfredo Le Pera), “A media luz” (Edgardo Donato-Carlos Lenzi), “Duelo criollo” (Juan Rezzano-Lito Bayardo), “Papá Baltasar”–“Oro y plata” (Sebastián Piana-Homero Manzi y Charlo-Homero Manzi) y “Los mareados” (Juan Carlos Cobián–Enrique Cadícamo).

“Hay vals, tango y milonga, una variedad de épocas del género y como en el disco de ‘Pepe’ con Hugo sobre Gardel no hicieron ‘Golondrinas’, entonces la grabamos nosotros”, puntualiza Luciani.

La generosa paleta que el cuarteto aborda con fresca brillantez sigue sumando elementos más allá de lo grabado como lo demuestra la experiencia de haber abordado “Oblivion” en la apertura del Año Piazzolla en el Centro Cultural Kirchner, “que así amplía el abanico porque sumamos a Astor que no está en el disco”, apunta el vientista que gestó álbumes como “Armusa” (2002), “Armónica y Tango” (2006), “Acuarelas de Bolsillo” (2007) y “Anda en el Aire” (2018), por citar algunos.

Sobre la modalidad de trabajo compartida para estos “Tangos improvisados”, Colángelo retoma la palabra y evoca: “Una vez le pregunté a Troilo (cuando se incorporó a la legendaria orquesta en noviembre de 1968) ‘cómo hago este solo’ y ‘Pichuco’ me respondió: ‘Usted tiene, ponga’”.

“Y acá -resaltó el creador de “Te das cuenta y “Todos los sueños”- todos tenemos qué poner. Hay una libertad muy linda y eso genera química y contagio, algo que no se puede fabricar”.

Colángelo formula con conocimiento de causa que “el tango es algo muy de adentro y no solamente lo que está escrito y acá hay algo muy lindo que es el fraseo que logramos en nuestro diálogo musical”.

Entusiasmado por este proyecto que en julio pasado ganó un Premio Gardel en la categoría de tango instrumental, el músico comenta entre risas que “generacionalmente soy un jovato al lado de estos guachos pendejos y sin embargo me siento un pendejo más y zapo más que ellos”.

En esa misma sintonía, su compañero aporta que “Colángelo tiene una juventud increíble, la música lo rejuvenece y cuando toca en vivo es una persona muy joven. Pero además y fundamentalmente lo central es que en la música uno se encuentra”.

Ambos artistas recurren a la expresión “juego” para explicar lo que sienten al tocar en esta modalidad, pero Luciani no ahorra elogios sobre el pianista porque, resalta, “es alguien que dedicó su vida al tango y lo tiene en los dedos”.

“Así que por un lado –sostiene- soy muy respetuoso de cada elemento que se pone a consideración y también reconozco que hay que estar a la par”.

Pero Colángelo le quita solemnidad al asunto y reflexiona que “nadie se hace solo en esto, a uno siempre lo ayudan. Ya no quiero mirar fotos y aunque soy el sobreviviente de una época, mi manera de agradecer es darle oportunidad a los más jóvenes”.

(Télam)