El actor Damián Dreizik y el músico Marcelo Katz están presentando "Satidonio", una singular obra concierto que cruza los universos artísticos del pianista francés Erik Satie y del escritor argentino Macedonio Fernández.

Aunque coetáneos -Macedonio nació en 1874 y Satie en 1866- estos dos inmensos artistas, de radicalidad extrema en sus concepciones y un despreocupado desinterés por la consideración académica e institucional, no llegaron a conocerse ni se sabe que tuvieran noticias uno del otro pero, como dice Damián Dreizik, "comparten un aire de familia".

"Quisimos aunar estas dos poéticas tan singulares donde encontramos un aire de familia. Es indudable que, aunque no se conocieron, hubo entre ellos un cruce en un mismo tiempo", remarca Dreizik en charla con Télam.

"Satidonio" es una creación compartida entre Katz, Dreizik y la directora Vanesa Weinberg, que fue madurando a lo largo de más de un año de charlas y trabajo y cuyo resultado se puede ver los sábados de julio a las 21 en la Sala Redonda del Centro Cultural 25 de Mayo del barrio de Villa Urquiza (Triunvirato 4444).

"Creo que Macedonio y Satie tenían una misma mirada, más que de la vida, de la muerte, ya que cuando sos consciente de la muerte se te relativizan un montón de cosas y como parte de esto ves el maravilloso humor con que relativizan la rigidez de las estructuras institucionales y de los sistemas", sostiene Katz, destacado como compositor e intérprete y conocido por su trabajo de musicalización de filmes silentes con el trío Mudos por el Celuloide, que dirigió.

"Satidonio" no es una obra teatral clásica de estilo artistotélico que presenta un nudo, un desarrollo y una conclusión sino que se trata de una obra concierto, donde aparecen textos de Macedonio, muchas de las reflexiones realizadas por los dos artistas en escritos y trabajos, y en la que Katz toca en el piano fragmentos de composiciones de Satie y lo interpreta, y Dreizik compone a Macedonio y pone en juego algunos de sus pensamientos.

"Es un Satie bastante intervenido, tomamos su ideas y jugamos, siguiendo indicaciones que funcionan como estímulos que son de él mismo y un poco extrañas en términos musicales; jugamos -como él propone- a un pianista desajustándose de la partitura", destaca Katz.

El pianista cuenta también que "hay algunas licencias poéticas logicas", y relata una escena con tanzas, donde él y Dreizik juegan con las cuerdas del piano, y señala que eso es "una línea directa con John Cage, que siempre lo nombró como su maestro, y donde está también la idea de una mirada sobre Satie cien años después".

Dreizik sostiene que en los dos "hay un pensamiento lateral acerca de algunas cuestiones que quizás en el caso de Macedonio es más radical porque él ensaya una metafśiica en su poética"; pero, remarca "claramente Satie expresa un pensamiento lateral en relación con el arte, trabaja desde los bordes, casi desde la negación, con la voluntad de romper lo que se venía haciendo".

"Los dos -agrega el actor de 'La maña'- son muy radicales, Macedonio no publicó en vida, Satie era muy resistido, hay algo en sus enunciados artísticos que si bien no es que tengan algo en común los dos comparten algo en relación con el absurdo, Macedonio tocaba la guitarra, Satie escribía, son dos adelantados a su tiempo, Satie con el minimalismo y Macedonio es un tipo con una obra tan extraña que no dejó siquiera discípulos, son dos mundos muy potentes". (Télam)