Lorena Astudillo presentará el viernes en la sala porteña Rondeman Abasto el álbum “Peregrina” donde reunió a otras 15 mujeres en un material donde ejerce autoría, composición, edición y producción artística y ejecutiva y que atribuyó a la decisión de “dar lugar a la cosmovisión femenina”.

“Con cada paso que doy procuro ser coherente en la decisión política de hacer todo lo necesario para un mundo más justo y me considero feminista pero desearía no serlo. El día que no sea necesario ser feminista es porque el mundo se habrá vuelto más equitativo”, fundamentó Astudillo durante una entrevista con Télam.

Para “Peregrina”, Lorena convocó a Ligia Piro, Alejandra Radano, Katie Viqueira, Clara Aita, Milagros Caliva, Caro Cohen, Carmen Donneys, Flor Giammarche, Mariana Mariñelarena, Constanza Meinero, Jacquie Oroc, Maia Perduca, Marina Ruiz Matta, Paula Suárez y Eliana Zarabozo.

Ese elenco femenino aportó en arreglos e interpretaciones varias de un repertorio de ocho canciones (“Candombita”, “Te veré en mis sueños”, “Peregrina”, “Mi corazón bien lo sabe”, “Jacqueline de los recuerdos”, “La calle de las ausencias”, “La china libre” y “Milagrosamente”) creadas por Astudillo que saldrán a escena –en paralelo con la publicación digital del álbum- el viernes desde las 21 en Lavalle 3177.

Télam: ¿Cómo fuiste amasando este proyecto llamado “Peregrina”?

Lorena Astudillo: “Peregrina” nace por mi pasión por andar, por mi inquietud consuetudinaria, nace por la contradicción del temor que me da andar por sitios que no reconozco. Peregrina es quien anda por tierras extrañas y eso es algo que temo y al mismo tiempo deseo, andar libremente, con menos temores. Estos miedos que no son solo míos, son de todas las mujeres, o al menos de muchísimas. Tan es así que la ensayista Rebecca Solnit (quien ha sido una gran fuente de inspiración para mi) hace especial hincapié en las dificultades y contradicciones que tenemos las mujeres que queremos andar y a la vez no siempre es bien vista esa libertad de andar (especialmente por nosotras mismas).

Por otra parte “Peregrina” (la canción y el disco) creo que describen mi andar en la música que es totalmente inquieto y diverso, no me detengo, hago cosas y las dejo , me voy de todo para poder seguir llegando a algún nuevo lugar.

T: ¿Qué fue primero? ¿la intención, la idea, el repertorio, el lazo con las compañeras convocadas o un poco de todo eso junto?

LA: En ese orden, la intención, una idea directriz que va creando un repertorio que la refleje y un lazo maravilloso con compañeras que en ese entramado lo hicieron posible. Aclaro que el incentivo también lo dio el Fondo Nacional de las Artes que me otorgó el premio Creación por un proyecto que bauticé “la nueva canción argentina en manos y voces de mujeres” y de alguna manera este disco sigue esa línea de crear en red femenina grabando mis obras con artistas músicas mujeres.

T: El hecho de ser la promotora y la voz cantante de esta apuesta ¿lo tomás como una responsabilidad o como una suerte de mandato?

LA: Es una absoluta responsabilidad porque soy la promotora de esta idea siendo la autora, compositora, socia inversionista, intérprete, productora, editora, etcétera, por lo cual mi responsabilidad es de punta a punta, desde el momento que empiezo a jugar garabateando palabras en un papel pasando por la producción integral del disco hasta lo que me toca en este momento que es hacer cursos de marketing musical para dar un mejor destino a mis obras en las plataformas de reproducción, redes y demás. Por suerte no me asusta el acertijo y es una pasión llevar a destino la nave con la cual inicio cada viaje que me propone cada disco que produzco.

Hacer tanto, no delegar nada, tal vez sea un mandato. Tal vez lo tenga que seguir viendo en terapia, para tal vez poder dormir y disfrutar más.

T: ¿Sentís que el disco sintetiza parte de lo que las mujeres tienen para expresar hoy en día?

LA: Sí, por lo menos esta mujer que soy y en estas canciones que escribí que reflejan mis pareceres, mis sentires y el de muchas otras mujeres que han estado y están a mi lado y que han sido gran fuente de inspiración. No me siento solista, ni sola, me siento parte de algo mucho más grande, me siento representada y acompañada por muchas personas, muchas de las cuales son mujeres, y siento que cuando escribo abarco a todas las personas pero necesito expresarlo en femenino. Tal vez algún día, cuando nos acostumbremos a escuchar nuestras voces, las de las mujeres, cuando el lenguaje se amplíe, ser mujer también será representativo de la humanidad, es decir, cuando decimos el hombre nos referimos a la humanidad toda y cuando decimos mujer nos referimos a un género.

T: Es evidente que la escena musical tiene muchas muy talentosas artistas ¿cuánto avanzó y cuánto falta para que la visibilización y el reconocimiento sea más palpable?

LA: Lo que más hace falta es disponer de tiempo y confianza. Como decía Virginia Wolff que para poder crear hace falta un cuarto propio y 500 libras por mes. Nosotras necesitamos creer en nosotras mismas, y tener la certidumbre que para ser buenas en la música no hace falta “tocar como un hombre” sino que podemos ser ejemplo de excelencia tocando y haciendo como mujeres. Nos falta tiempo para empardar tantos años donde la exclusión y el prejuicio dejaron su huella pero el avance es en progresión geométrica. Ya no hay excusas para creer que nos falta alguna capacidad o por naturaleza estamos más destinadas a ciertas tareas que a otras. En este disco, sufrí en carne propia las limitaciones que tenemos ya que entre los miles de malabares que tuvimos que hacer fue coordinar con varias niñeras para que varias músicas pudieran estar presentes en ensayos y en jornadas de grabación pudiendo dejar cubierto el cuidado de sus niñas y niños en casa. Pero bueno, en la red que solemos conformar se resuelven los inconvenientes y las limitaciones terminan siendo logros y fortalezas.

(Télam)