La coreógrafa y bailarina Agustina Sario estrenará mañana la obra “Vanitas-Quién te quita lo bailado” junto al director Matthieu Perpoint en la porteña Fundación Cazadores, un ensayo audiovisual atravesado por la belleza que se podrá ver de manera presencial y gratuita.

“Todo parte del género pictórico Vanitas, que desde el movimiento Barroco con la naturaleza muerta y los bodegones manejaban una simbología particular donde lo vivo y lo muerto conviven, dialogan y se redefinen”, describió a Télam Agustina Sario.

En un presente incierto y difícil, la artista y docente arroja su propio cuerpo al bosque (filmado en Francia, octubre 2020) sin artificios y de aquí en más la naturaleza funciona como sala de ensayo, como nuevo escenario posible, como espacio cerrado abriéndose a nuevos lenguajes registrados por la cámara del director e intérprete francés Matthieu Perpoint.

Esta video instalación performática propone interpelar al público desde una mirada de género que se desprende del encuentro del cuerpo femenino con el bosque.

Las funciones de "Vanitas" se realizarán en la fundación ubicada en el barrio de Chacarita (Villaroel 1438), cumpliendo los protocolos sanitarios vigentes, los días 12, 13, 18, 19, 20, 25, 26 y 27 de febrero de 16 a 20.


Télam: ¿Cómo surge la necesidad de realizar esta pieza?

Agustina Sario: “Vanitas” en particular estuvo atravesada por la pandemia, lo que sumó un reinventarse tanto en la manera de trabajar como en ese deseo original. La obra parte desde mi cuerpo en un bosque y una experiencia cercana a la video performance como soporte. Lo que hicimos fue salir al bosque, escuchar, dejarnos atravesar y dar cuerpo a ese ecosistema en el que la sinergia cuerpo-bosque empezó a dar sus frutos en forma de imágenes que nos generan reflexiones y sensaciones.

T: ¿Qué representa “Vanitas-Quién te quita lo bailado” en tu carrera?

AS: Aparece como una necesidad de búsqueda al haber atravesado la mitad de nuestras vidas, pasando los 40 años. “Vanitas” está de alguna manera sintiendo el perfume de las flores y de lo podrido del agua en el florero, está saboreando lo hermoso de la vida y sintiendo el inexorable avance que nos acerca al fin.

La obra capta esa sinergia única de la escucha entre un cuerpo y un lugar. También este entrelazado abre reflexiones acerca del lugar que ocupa la muerte en nuestra sociedad, como fin, lugar de desecho y putrefacción, invisibilizando que esas lecturas son narrativas que hemos heredado y que podemos revisar. También “Vanitas” es el acceso a otra manera de trabajar, donde cuerpo y movimiento son guía en este formato audiovisual que se despliega como escenario. Visto así, ubicaría el bosque como otro personaje.

T: ¿Cómo vivís el hecho de estrenarla en este tiempo tan difícil? ¿La naturaleza y la belleza pueden proponer una suerte de cobijo para el público en tiempos de aislamiento?

AS: Estoy convencida de que es así, creo que necesitamos parámetros nuevos para leer la pandemia que nos atraviesa con los cambios que nos pide y, en este contexto, el arte de manera instintiva va abriendo nuevos parámetros. (Télam)