(Por Verónica Rodríguez) Las actrices y directoras Mariela Asensio y Maruja Bustamante protagonizan la pieza de su autoría “La casa oscura”, cuyo estreno tendrá lugar este viernes a las 21 en El Galpón de Guevara, con un relato en el que buscan “iluminar un tema que está muy estigmatizado y que aún hoy se considera tabú” como es la salud mental.

“Es una obra documental que habla de nuestra relación íntima con la salud mental, donde las dos tomamos la verdad en tono de conferencia para desplegar un tema tabú que hace a las personas tener miedo de perder trabajos, parejas, relaciones o posibilidades”, expresó Bustamante en una entrevista con Télam.

En tanto, para Asencio, la propuesta trata de “poder naturalizar el tema y darle voz sin rodeos. Con humor, sensibilidad y también con alegría”.

Ambas dramaturgas, bajo la dirección de Paola Luttini, ofrecen a lo largo de la obra y en clave de humor un recorrido al interior de dos mentes en problemas y de dos historias de vida, en lo que ellas denominan un “show documental”.

“Si alguna de nosotras supiésemos como sobrellevar este tema seguramente no haríamos esta obra, pero sí creo que se busca al menos poner luz en un tema que está un poco descuidado y en muchos casos maltratado”, aseguró Bustamante.

Por su parte, Asensio agregó: “Cada persona que la vea tendrá su propia reflexión y experiencia. La finalidad es proponer un espacio amoroso que permita identificación, diversión y a la vez que interpele”.

Télam: ¿Cómo surge “La casa oscura”?

Mariela Asensio: Surge como una idea general en 2019, a partir de un proceso terapéutico en el que pude ponerle nombre a ciertas conductas obsesivas compulsivas que me habían acompañado toda la vida. Asumiendo la necesidad de realizar un tratamiento específico pensé inmediatamente en hacer teatro, porque es un espacio que siempre fue mi forma de sanar y transformar. Llamé a Paola Luttini para que lo dirija, y un día chateando con Maruja nos dimos cuenta de que teníamos que hacerlo juntas. Este era el proyecto que debía juntarnos artísticamente, algo que veníamos soñando hace muchos años. Simplemente porque es un tema que nos une.

Maruja Bustamante: Mariela fue convocada para hacer una obra por los 45 años del Celcit -Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral- y quería hablar de la salud mental en esa propuesta, que en principio iba a ser un monólogo y en una charla casual me comentó la idea y le conté que era un tema que tenía en el cajón y que quería hacer algo con eso y me invito a realizarlo con ella.

T: ¿Qué elementos tuvieron en cuenta para hablar sobre la salud mental e incorporar el humor?

MA: La propia percepción y experiencia. La obra no aborda el tema desde un lugar científico ni académico. Es totalmente intuitiva, lúdica y vivencial. El humor entra en juego con mucha organicidad porque nosotras podemos reírnos de nuestras cuestiones. Tenemos la capacidad de experimentar humor en todo lo que nos va pasando. Desde ya que no es todo risas, pero las cosas que suceden en la obra no son necesariamente solemnes. Todo lo contrario.

MB: Hablamos desde nosotras, desde nuestras vivencias y padecimientos. Con humor, con ternura, con seriedad y con ferocidad. Cuando no damos más y tal vez para evitar el dolor, aparecen las canciones y el show.

T: ¿Por qué lo definen como un "show documental"?

MA: Es un show porque tiene canciones en vivo, coreografías, audiovisuales, momentos muy asociados a ese mundo; y es documental porque hablamos de cosas reales de nuestras vidas.

MB: Tiene que ver con la puesta. La obra es una conferencia performática con momentos musicales, efectos lumínicos y un uso importante del video. Por otro lado, se muestra un poco de show off, cuando estás en una crisis y no saben cómo contenerte, te dicen “dejá de hacer un show”, creo que es una palabra ideal.

T: ¿Cuál consideran que es el aporte desde el arte, en este caso el teatro, a la lucha feminista?

MA: Creo que el aporte mayor de las artistas al colectivo feminista es su militancia concreta por nuestros derechos. Ejemplos como la búsqueda de igualdad, paridad, cupo, visibilidad o derechos laborales, son militancias concretas que hacemos desde distintos espacios colectivos o personales. Por lo cual diría que es al revés: la lucha de las colectivas aportan muchísimo y son necesarias para que luego desarrollemos el teatro que hacemos, en toda su dimensión y diversidad.

MB: El arte siempre aporta a repensarnos, a preguntarnos, a ponernos a prueba, en riesgo, a poner en duda nuestras ideas y a manifestarnos, es el aliado de cualquier persona que despierte de una opresión. (Télam)