(Por Nicolás Biederman) - Lucas Matías Santo, rapero, freestyler y actor mejor conocido por su seudónimo de Klan, disputará mañana su octava Final Nacional de Red Bull Batalla consecutiva, un récord absoluto en el evento más importante del calendario de batallas de rap que el MC afronta también “como un cierre”.

“Siento que se cumplió un ciclo”, avisa Klan en charla con Télam sobre cómo encara la competencia que reunirá mañana desde las cinco de la tarde a 16 de los y las mejores batalleros de la escena local detrás de la medalla de campeón y el ticket a la Internacional que este año se llevará a cabo en Chile.

Por segundo año consecutivo y en el aniversario 15to. de la madre de todas las batallas de freestyle, el evento se emitirá en vivo en televisión abierta a través de la TV Pública, que se sumará a la transmisión de los canales digitales redbull.com/batalla y YouTube.

Taty Santa Ana será la anfitriona, DJ Zone estará a cargo de los beats y un trío de experimentados como Dtoke, Núcleo y Muphasa conformarán el jurado que definirá al ganador o ganadora de cada cruce.

El grupo de finalistas de este año muestra una de las selecciones más variopintas de las últimas ediciones: A Klan se le suma un combinado parejo de experimentados y debutantes, y la alegre noticia de que por primera vez habrá tres mujeres clasificadas: Brasita, que repite presencia tras la Nacional 2020, Saga y la mendocina Vid.

El resto son los tres primeros puestos del año pasado, Tata -que buscará convertirse en el primer tricampeón de la historia argentina, tras ganar en 2012 y 2020-, Wolf y Mecha; junto con MP, Sony (campeón 2014), Zaina, Dybbuk, Mito, Jesse Pungaz, Jaff, Barba Roja y Larrix.

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Klan es uno de los raperos más laureados de la historia del freestyle argentino; dejó su marca en plazas y escenarios de Argentina, Latinoamérica y España con un estilo apoyado en la puesta en escena, rimas agresivas y punchlines de alto impacto.

En su recorrido, desde las seminales batallas de El Quinto Escalón en Parque Rivadavia hasta la liga de FMS, pasando por todos los eventos importantes de la escena, Klan desplegó su talento también en la música y la actuación, en series sobre el mundo del hip hop como “Broder” (puede verse en Contar) y la reciente “Días de gallos” (HBO Max).

Télam: Tenés 27 años, pero ya sos un veterano en esto.

Klan: Fue lindo cuando me llegó el mensaje el otro día de que era el MC con más Red Bulls, fue bastante motivacional y al mismo tiempo lo sentí como un cierre. Siento que los años me trajeron experiencia y veo esta competencia casi como un hijo; conozco sus mañas, las tristezas, las alegrías. Pero la realidad es que tengo hijos de verdad que me necesitan mucho, y mis discos, la actuación, el libro y muchas cosas en las que estoy muy enfocado, junto con el resto de las competencias en las que voy a seguir estando.

Siento que me debo a mí afrontar esta batalla como mi última Nacional, me gustaría cerrarla con broche de oro.

T: Recorriste el mundo de habla hispana batallando, pero siempre volviste a Red Bull. ¿Qué tiene de especial?

K: Creo que es algo más personal. Me acuerdo de que me bajaba batallas por el Ares, por la aplicación esa que a veces te bajaba cualquier cosa (risas), fue la primera visión que tuve del rap de afuera y profesional. Conocía batallas underground de plaza, pero no había visto en el escenario, como en las pelis, como en los videoclips. Hoy por hoy representa más un motivo personal, no vengo por los puntos, vengo por la meta.

T: ¿Coincidís con que este año se vio una versión diferente de Klan, con unos flows y una musicalidad que en años anteriores no estaban?

K: Sí, coincido. Nació en base a la música; estoy trabajando en un disco que se llama “El extraño mundo de Klan” hace dos años, y me cambió el oído. Aprendí mucho más de mis flows y de mis variaciones de acuerdo a lo que el beat me pida. También a regular mejor mis aires y a saber que donde viene una falta de oxígeno viene un cambio de flow, a saber que donde hay una debilidad del otro tengo que imponer más presencia. Son muchas cosas que me trajo la música que a la hora de defenderte vos solo en un show te hacen más fuerte, y llevar eso a las competencias es lo que hizo el cambio.

T: ¿Cómo te llevás con la falta de público?

K: Me gustó mucho volver a ver a la gente (viene de competir en España en FMS Internacional y en México en God Level), pero también creo que te condiciona. Cuando hay público tenés que dar cierto tipo de golpes precisos, siempre freestyle, siempre auténticos y fiel a tu estilo, pero no es lo mismo que lo que podés hacer sin público. Podés ser mucho más exquisito, más milimétrico, porque se escucha absolutamente todo, y la exigencia es otra y la tranquilidad también.

T: ¿Cómo convive el freestyler con todas estas otras facetas tuyas de las que hablabas?

K: El libro puede coexistir porque trata sobre mi vida y mi vida es freestyle. Más de la mitad de mi vida estuve metido en esto. La actuación pide improvisar emociones. Y la música también, porque a nivel marketing la música empuja al freestyle y el freestyle empuja lo musical. Creo que cuantas menos pelotitas tenés es más difícil hacer malabares.

T: Muchos referentes del freestyle dejaron de competir en estos años para dedicarse solo a la música. ¿Te lo planteaste?

K: Me lo he planteado muchas veces a lo largo de mi carrera, pero al tener hijos y responsabilidades no podés arriesgarte así como así. También está mi niño interior, que quiere seguir compitiendo y no quiere abandonar cosas. Lo que sí estoy ahora es dispuesto a dejar algunas competencias, a elegir un poco más. Quiero darme el privilegio de que suene el teléfono y podés decir “No, no voy, gracias”.

T: Mañana va a ser el segundo año en que el evento se vea por la TV Pública. ¿Cómo dimensionás el crecimiento que tuvo la cultura?

K: A mí me pasó cuando trabajé en “Broder” y el alcance que tuvo cuando salió por la televisión me dio un primer avistamiento a ese otro público que nada que ver, que no es del freestyle originalmente. Lo mismo me pasó ahora con “Días de gallos”. Todo tipo de gente mira la tele, que quizás no son de nuestra generación de internet, y se abre una puerta nueva.

T: ¿A dónde se dirige esta disciplina?

K: Para mí a los estadios. Estadios llenos y nosotros llenándolos. (Télam)