(Por Nicolás Biederman) Las actrices argentinas Julieta Zylberberg y Rocío Hernández son dos de las protagonistas de la serie “Night Sky”, la producción estadounidense de ciencia ficción disponible en Amazon Prime Video y encabezada nada menos que por los ganadores del Oscar Sissy Spacek y JK Simmons, y conversaron con Télam sobre el “delirio” de trabajar en una ficción de este nivel.

“Muy loco, la verdad es que son esas cosas extrañas de la vida”, planteó Zylberberg, a días de que la serie que tuvo a Holden Miller como creador y al también argentino Juan José Campanella como uno de sus directores desembarcara en el streaming.

La propuesta, de ocho episodios de una hora, tiene un punto de partida de ciencia ficción: Irene y Franklin York (Spacek y Simmons) son una pareja mayor de un pequeño pueblo no muy lejos de Chicago que años atrás descubrió una cámara secreta subterránea en su patio trasero, que a su vez conduce a un planeta extraño y desierto.

Llevan dos décadas visitando una habitación del otro lado, con vista panorámica a un paisaje de ensueño, pero no están ni un poco más cerca de desentrañar su misterio. Ni quién la construyó, ni por qué.

Sin embargo, todo cambia un día con Jude (Chai Hansen), un joven que aparece herido en la recámara y con pinta de saber más de lo que cuenta. Su llegada gatilla un gran movimiento para el matrimonio y también otro, acaso más imprevisto, en la otra punta del continente: en el noroeste argentino Stella (Zylberberg) y su hija Toni (Hernández) tienen que ponerse en marcha.

“Son una madre e hija que viven en un punto en una ficción, armada por mí, aisladas en el medio de la nada. Stella tiene toda una vida que no comparte, que es el centro de su existencia, el motivo por el que vive y por el que está ahí. Hasta el momento en que empieza a contarse esta historia, en el cual se ve forzada a compartir este universo que tenía vedado”, explicó Zylberberg.

El personaje de la actriz de “Relatos salvajes” y “El rey del Once” es la guardiana de un secreto familiar relacionado con esa cámara que ¿teletransporta? a otro planeta, y no tiene más remedio que descubrirle a Toni lo que siempre le había ocultado.

“Y para Toni es como que le sale humo de la cabeza, es una respuesta delirante atrás de la otra y creo que va acumulando hasta que explota. Y está bueno lo que pasa con su relación, porque estaban divididas por este secreto que las separaba y de repente se empiezan a acercar”, detalló Hernández, de recorrido en teatro y producciones televisivas como “Argentina, tierra de amor y venganza” y “La caída”.

Télam: ¿Cómo dimensionan haber podido trabajar en una serie que en el afiche tiene a Sissy Spacek y a JK Simmons?

Rocío Hernández: No sé si lo dimensiono (risas).

Julieta Zylberberg: No por desmerecer nuestro trabajo pero uno siempre ve aquel mundo de Hollywood como si fuese otro planeta, como si fuese gente que no existe y de repente estábamos ahí filmando con ellos, siendo sus compañeros. Fueron muy generosos. A veces nos mostraban lo que habíamos hecho en la semana mientras estábamos filmando y nos moríamos.

RH: Siento que son como dos cosas a la vez. Uno el asombro y no entender, y por otro lado la naturalidad de estar ahí, asumir que esa es la rutina en esos días. Sentí admiración, tenerlos ahí, verlos actuar y ser, ver que son personas normales que son muy buenas en esto que hacen. Un delirio igual, yo creo que todavía no caigo del todo.

T: Algo muy habitual en este tipo de producciones es que los personajes latinos suelen estar encarnados por actores o actrices que no tienen como nativo el español, como si al público estadounidense le diera igual porque no puede distinguir la pronunciación. En este caso trajeron actrices argentinas para hacer de argentinas.

JZ: Coincido, me pasa con lo latino y con cualquier otra nacionalidad. A veces me pasa decir “che, pero son franceses y hablan en inglés” y es como que todo queda empatado más o menos ante su mirada. Entonces eso también me encantó. A mí me llamaron para una audición y me dijeron “es en inglés”, yo les advertí “no hablo bien inglés, puedo entender, me puedo defender” y me dijeron “eso es lo que queremos”. Que lo que querían era un inglés más básico, que fuera bien argentino. Y en nuestras escenas hablamos en español entre nosotras, está bárbaro.

Confiaron un montón porque la verdad que casi ninguno de todos los directores entendía nada de español.

T: ¿Qué fue lo más difícil? ¿Hablar inglés o sacar el acento norteño?

RH: ¡Eso totalmente! (Risas)

JZ: Por supuesto que el acento norteño ellos no lo distinguían, era algo a lo que estábamos atentas nosotras dos. Y no tuvimos coach ni nada; a ellos no les hacía la diferencia y nosotras decíamos “pero es súper distinto”. Igual fue más lavar el porteño que hacer un acento norteño, nos parecía más atinado.

RH: No podíamos no hacer alusión a que no es Buenos Aires; estamos en el medio de la montaña en Jujuy, solas.

T: Otro aspecto para celebrar es que sean dos personas mayores los que protagonizan la serie.

RH: Leí una nota en la que Sissy y JK hablaban de que ya no se ven mucho dos protagonistas grandes. Es un prejuicio el del que a un joven no le va a interesar una historia en la que dos personas grandes encarnan los personajes principales.

T: Esta serie tiene un gran gancho, que es el de la ciencia ficción, pero el corazón de la historia son los vínculos. El de Irene y Franklin, y por supuesto el de Stella con Toni. ¿Es eso lo que hace a “Night Sky” especial?

JZ: Absolutamente, es una base de ciencia ficción, y hecho con un nivel de producción gigante que es súper atractivo de ver, pero que a la vez es súper corazón en la mano. Y eso es lo que la hace universal. Más allá de nuestras idiosincrasias diferentes, hay cuestiones humanas de vínculos y preguntas existenciales que compartimos. (Télam)