El colombiano Juanes reseñó que a mitad de los años 80 escuchaba rock y heavy metal y dejó la música colombiana para enloquecer con Judas Priest y Iron Maiden y fundar Ekhymosis, su primera agrupación de rock duro, en una entrevista con Télam.

Télam: En ese revisar el pasado, en ese flashback, ¿entra Julio Jaramillo más a tu infancia? Un bolerista romántico con una voz increíble.

Juanes: Sí, en ese entonces cuando yo juraba que el mundo era mi ciudad y mi país, no sabía ni siquiera que Julio Jaramillo era ecuatoriano, no sabía más allá de lo poco que yo podía entender ahí, pero mi casa siempre fue expuesta a todos estos géneros musicales por mi familia y mis hermanos. Mis papás vienen de un pueblo pequeño que se llama Carolina del Príncipe, entonces siempre estábamos en contacto con estos sonidos. Para mí era mucho más familiar escuchar Gardel o los Visconti que escuchar por ejemplo Menudo o grupos más juveniles. Hasta que llegué a la adolescencia, empecé a salir y a conocer el rock, me volví loco con el metal y otro tipo de música. Pero en la infancia pasaba que eran esas películas de Gardel en blanco y negro o aprenderme todas las canciones de Lucho Gatica o los Panchos. Y la música tropical, porque en Colombia esa influencia de la música bailable, la salsa y el vallenato es indiscutible. Eso hizo parte de lo que era mi casa y la banda sonora de mi vida.

T: ¿Cuándo fuiste a ver tu primer show y cómo estaba Medellín en esa época?

J: Año 83 o 84 y fui a ver a Kraken, una gran banda de heavy colombiano. Y la ciudad estaba muy agitada. Era una época del heavy metal y el death metal, eran como los dos bandos que estaban ahí y el punk, y si había concierto de uno o el otro siempre había peleas. Era compleja la ciudad, en el medio de los narcos y Pablo Escobar y una ciudad muy convulsionada de bombas y violencia. Aquello era muy loco, pero la música era la representación de ese momento. Como puede ser hoy el trap, el hip hop o el rap, en ese entonces estaba con el punk, el metal o el heavy metal. Me tocó esa adolescencia, y encontré la música como una manera de escapar y plasmar mi frustración, mi rabia y todo lo que sentía como un joven de 15 años en esa ciudad.

T: Hiciste muy rockera la versión de Juan Gabriel, y en el dueto que hiciste con él en "Querida" hace unos años funkeándola a lo loco, eran prácticamente ustedes dos cantando sobre la New Power Generation de Prince.

J: Sí, exacto. Como ya habíamos experimentado esa otra parte con "Querida", en este caso nos fuimos para los años 90 y recuerdo Weezer, banda que me gusta mucho de California con ese sonido grunge, y cuando estábamos haciendo la maqueta en esa dirección nos dimos cuenta que quedaba perfecto y decidimos seguir por ese camino. El rock es una línea conductora importante de este álbum y la percusión, la música del Pacífico, del Atlántico y del Caribe colombiano.

T: ¿Querías hacer más canciones rockeras? ¿Qué elementos percusivos, tambores o bombos raros usaste?

J: Sobre tocar más rockero como las zapadas con temas de Metallica que hago en los shows, es muy posible que este año haya novedades al respecto. Sobre la percusión usamos la caja vallenata, que es pequeñita y suena muy alto. Es muy especial, es muy alegre. Usamos ese, usamos el alegre, que es un instrumento colombiano, la tambora, que también es colombiana y dominicana, las congas también, el güiro… La percusión la grabó Richard Bravo, que es un venezolano que se radica aquí en Miami con el que hemos tocado por muchos años y es un duro para tocar todos los ritmos de la percusión. Siempre fuimos buscando la cumbia, la parte cubana en cuestión de ritmos para mezclarlo con lo otro y hacer experimentos que fueran atrevidos, de alguna manera. La canción de Kraken, por ejemplo, es literalmente un son cubano en la guitarra, pero el ritmo de la cumbia está en la conga. De esa manera, fuimos por todo el álbum. (Télam)