(por Pedro Fernández M.).- El Festival de Teatro de Rafaela cerró anoche su tercera jornada de programación oficial con distintas variantes que fueron desde una bella puesta para chicos con la técnica del pop-up, a un serial de realidad inmersiva que se puede ver en lentes de realidad virtual en el Museo Municipal, el teatro procedimental de "Las cargas" y un final a toda orquesta con el gran invento de teatro improvisado de Ale Gigena, "Los miedos".

La muestra escénica de Rafaela, que va por su decimoséptima edición, parece haber tomado por asalto a esta ciudad de algo más de cien mil habitantes, centro de la cuenca lechera santafesina, y realiza funciones a sala llena, tanto en plazas y espacios no convencionales, como en los teatros públicos, uno con aforo para 1.100 personas, y las salas independientes.

Desde hace varios días apenas si quedan o están agotadas las localidades para los espectáculos que llegan desde distintas partes del país, muchos de ellos de la metrópoli, en una ciudad que parece haber tomado el gusto por la experiencia teatral desde la realización aquí de una de la Fiesta Nacional del Teatro en 2004.

Ese encuentro teatral federal fue puntapié inicial para este festival, en un proceso que se fue consolidando con una escuela municipal de artes dramáticas, la formación y existencia de varias compañías activas y procesos formativos como los Laboratorios Creativos que se implementaron en 2021 y proponen directores externos para elencos locales, que están mostrando sus trabajos en esta edición.

El cierre de anoche se desarrolló en el Teatro La Máscara con el grupo Los Miedos que trajo a Rafaela un artefacto teatral lleno de novedades y hallazgos, preferentemente virado hacia el humor, que no propone un libreto previo sino que se basa en la improvisación sobre el escenario de un grupo de seis jóvenes actores y actrices, tres músicos y un iluminador guiados por el director (Gigena) sobre el escenario, dando las marcaciones, los virajes o las acentuaciones a los intérpretes y modulando los climas que se transitan.

"Los miedos" rescata parte del lenguaje teatral inaugurado por "Mosquito" Sancineto y los matches de improvisación pero cambia el eje, tuerce su visión, arriesga en otros alcances: aquí no hay búsqueda del efecto ni competencia ni el público interviene, sino que se plantea una escena viva de presente absoluto que propone una deriva infinita de actos y sucesos, tocando arriba del escenario como una banda de free jazz que compone en el momento que interpreta.

Notables performances, capacidad inventiva, disposición a jugar en el límite del vacío para incorporar descabelladas situaciones en un teatro de plena presencia y escucha entre los que están sobre el escenario y sobre las reacciones también de la platea se ponen en juego en escena.

Más temprano se vio una de las presentaciones de "Las cargas" en la Escuela Municipal de Música, un conflicto dramático de dos actores y una actriz con centro en las disfuncionalidades cognitivas y relacionales y el modo como se transitan desde los requerimientos de la norma y fuera de ella.

Creada y dirigida por Christian García, "Las cargas" trajo a Rafaela un elenco integrado por Valeria Franchi, Pablo Chao y Lucas Crespi, que modifican sus roles sobre un escenario absolutamente mínimo y casi sin escenografía.

Ellos pasan sin solución de continuidad de la normalidad a la disfuncionalidad y viceversa, intercambiando roles, cargas y modos de llevarlas.

En tanto el Festival se abrió también este año para una experiencia inmersiva en 360 grados que se desarrolla con lentes de realidad virtual, titulado "La nave" y creación del rafaelino Ramiro Rodríguez.

"La nave" es un serial de cinco episodios de 15 minutos de duración cada uno en el que individualmente el espectador se sumerge en un mundo extraño y tiene la sensación de estar Inmerso en una escena.

Se trata de una historia distópica en un mundo arrasado por la tecnología donde hay una disputa por abordar una nave que dejará la Tierra en búsqueda de Marte.

El episodio que se está estrenando en el Festival es el segundo de la serie y remite al espacio de un taller de reparación de robots, donde dos hermanos deben arreglar ciertas desviaciones en tres "bots" femeninas, que ofician de objeto sexual para los humanos que quieren costearlas.

Cierta liviandad para poner en representación el tema de la trata, aun cuando en la ficción se trata de bots y no personas y algunos acercamientos virtuales que crearon en algunas mujeres del público sensaciones invasivas pusieron en discusión en Rafaela parte del contenido argumental de la serie, que propone una inmersión en nuevas formas de la representación teatral sostenida en soportes tecnológicos y donde entran en juego técnicas del audiovisual.

"Lo que esconden los libros" un bello relato sobre el amor, la lectura y la capacidad de inventar historias destinada al público familiar inauguraron ayer las funciones en el Centro Cultural del Viejo Mercado.

En concordancia con las vacaciones de invierno son varias las propuestas de teatro para infancias que llegaron de todo el país y se están viendo en Rafaela.

"Lo que esconden los libros" tiene dramaturgia de Ariel Varela, que es también uno de los intérpretes junto a Daniela Calbi en un espectáculo que prescinde de los fuegos de artificio y elige la rudeza propia de los objetos materiales combinando títeres y pop-up para crear un universo bello y cercano. (Télam)