Dueño de un intenso recorrido, que incluye haber sido figura clave del rock español de los ´80 con Los Toreros Muertos y haber integrado diversas bandas con colegas argentinos que emigraban, como el caso de Pachuco Cadáver con Roberto Pettinato y Lions in Love con Daniel Melingo, entre otras, Guillermo Piccolini firmó por primera vez con su nombre propio un disco al que tituló "Futuro imperfecto", que conjuga diversos elementos que lo definen como artista.

"Es interesante haberle puesto mi nombre y apellido a este disco porque conjuga muchas partes de mí y, en general, no se deja ninguna afuera. Está el rock, está la canción, está la palabra, la poética que también me pertenece, y también están mis primeras armas musicales, que fue el folclore", dijo Piccolini a Télam al referirse a "Futuro imperfecto", esta producción para la que contó con la ayuda de Sebastián Schachtel.

En realidad, el proyecto nació como un puñado de canciones despojadas, solo para guitarra acústica y voz, con la idea de ser interpretadas en donde se las solicite sin la necesidad de mayores preparativos, acaso como contracara de Venus, su último proyecto.

"La idea era construir canciones desde la más absoluta simpleza, un tipo con su guitarra y su voz. Esa fue una premisa cuando decidí enterrar a Venus, un poco cansado de arrastrar aparatos para tocar o que me digan `tocate una´ (por el nivel experimental del proyecto). Entonces decidí hacer canciones que funcionan sin ningún artificio, que se pueden tocar con una guitarra nada mas y funcionan muy bien. Que me llamen y pueda ir", recapituló el músico.

Pero el confinamiento obligatorio impidió la recorrida al estilo juglar en donde se lo requiera y casi obligó a Piccolini a registrar esas canciones que solo iban a llegar al disco si lograban pasar la prueba del público.

"Estas canciones no las iba a grabar, o las iba a grabar cuando considerara que tenía sentido hacerlo. Es decir, no con los términos rockeros en que se saca un disco y luego se muestra, sino al revés, se muestra y si tienen aceptación, se graban. Pero vino la pandemia y la opción era tocar en streaming. Hice un par y me di cuenta que las canciones quedaban grabadas por más que no quisiera, así que decidí grabarlas, siempre en el plano original juglaresco", explicó.

Pero así como hubo cambio de planes en cuanto al recorrido que tendrían estas canciones, también hubo otros artistas que hicieron aportes y le dieron otras sonoridades al disco que no estaban en los planes iniciales.

"Me di cuenta que necesitaba un confesor, alguien que opine porque necesitaba un mínimo de distancia para saber si las cosas tenían sentido o no. Lo llamé a Sebastián Schachtel, empezó a opinar, metió un sintetizador, al otro día me dijo de llamar a Alejandro Terán para poner unos sonidos al tema `Abejitas´ y armó un arreglo impresionante, que no sabía muy bien qué hacer con él porque estaba fuera de concepto", señaló Piccolini.

"Ahí me di cuenta que si quería una canción solo con guitarra y voz iba a tener que ser otra, porque esta con el arreglo de Terán era impresionante", añadió el músico, a la hora de graficar la manera en que la idea inicial de la canción despojada fue quedando diluida, sin que esto impidiera que pudieran ser retomadas en ese formato para el vivo.

Así, el disco cuenta con Colo Belmonte, Martín Aloe, Daniel Melingo, Tito Losavio, Moska Lorenzo y Gustavo Semmartín, como invitados. "No es el disco del juglar pero tampoco es `Sargent Pepper´. Quedó con un equilibrio razonable, así que estoy bastante contento", apuntó.

Muchos de esos invitados seguramente serán de la partida en la presentación que Piccolini hará este jueves 28 de abril, a las 20.30, en el Cafe Berlín, en el barrio porteño de Villa Devoto, en donde mostrará las canciones de "Futuro imperfecto" y "La fe", una nueva composición lanzada días atrás que forma parte de un grupo de temas nuevos que se inscriben dentro del mismo concepto.

Las presentaciones se repetirán el 6 de mayo en El Diablito, en Rosario; el 19 de mayo en la porteña Pista Urbana y, seguramente, continuarán por diversos puntos del país. "Adónde me llamen, iré. El chiste es ese, ir con la guitarra solo y cantar", apuntó.

Télam: Dijiste que este disco se encaró de la manera contraria a la que se suele hacer en el rock y, a la vez, las canciones tienen una fuerte impronta folclórica. ¿Hay replanteos al rock de tu parte?

Guillermo Piccolini: Yo soy un hijo del rock, Los Beatles me salvaron la vida, estoy agradecido al rock, pero yo crecí inocentemente creyendo que era una música de liberación y que era contracultural. Ahora, me siguen gustando Zeppelin y Creedence, por ejemplo, pero ideológicamente y conceptualmente no estoy tan contento con el rock de hoy. El rock tenía algo de modernidad y ahora es la cosa más conservadora del mundo. Los conciertos de rock se anuncian en las vidrieras de los bancos para que uno compre la entrada en cuotas. Yo me siento lejos de esa lógica.

T: ¿Queda algo del Piccolini de Los Toreros Muertos o de Pachuco Cadáver en "Futuro imperfecto"?

GP: No veo tanta contradicción. El chico que hacía música electrónica en Grand Bourg está, de hecho uso el mismo sintetizador que a los 14 años. El tipo que zapateaba arriba de un piano en Los Toreros muertos está, aunque ya no zapateo arriba del piano y es distinta la música, pero el concepto es el mismo. En vez de haber una caja de ritmos, hay un bombo y, por eso, hay ritmos ternarios, pero no veo la gran diferencia. (Télam)