El exitoso cantante puertorriqueño Luis Fonsi, que disfruta de la aceptación de "Vacío", canción que lanzó junto a Rauw Alejandro y que ya ronda las 20 millones de vistas en YouTube, consideró que "así como hace 30 años la salsa conquistaba al estadounidense o al europeo, el dembow de la música urbana latina lo hace con todo el público del mundo que no habla español".

Fonsi sabe de lo que habla: es el intérprete de "Despacito" junto a su compatriota Daddy Yankee, el éxito más grande de la historia de la música latina, que le permitió ganar cuatro premios Grammy Latinos 2017 por mejor canción, mejor grabación, mejor fusión/interpretación urbana y mejor video musical versión corta.

La canción dio la vuelta al mundo; su video cuenta con más de 7.268 millones de visualizaciones en YouTube y en la plataforma de Spotify ya ronda las 1.200 millones de reproducciones. La canción fue versionada en una infinidad de idiomas y le dio a la música urbana latina un rango de boom mundial del que nunca se bajó.

Pero Fonsi siguió en la cresta de la ola con "Échame la culpa" junto a Demi Lovato, cuyo video hoy tiene 2.000 millones de visitas en YouTube, y está por encima de los 700 millones de streams en Spotify.

Fonsi volvió a trabajar con los colombianos Andrés Torres y Mauricio Rengifo, productores de "Despacito" y buscó a su compatriota Rauw Alejandro para que le pusiera sabor urbano a "Vacío", que ya es viral.

Télam: ¿Cómo fue el proceso para esta canción?

Luis Fonsi: En realidad la canción la escribo con Mauricio y Andrés en su estudio. Nació como una balada porque yo casi todo lo que escribo lo hago con la guitarra. Algunas canciones que nacen con una base rítmica vienen con un track rítmico y escribimos la letra y la melodía sobre el track, pero eso pasa en un cinco por ciento de las canciones que escribo. Casi todo, aunque terminen siendo fiesteras, nace con la guitarra porque yo soy un poquito de la vieja escuela en la manera de escribir canciones. Me gusta sentir que tengo el poder armónico en mis manos y me ayuda a la creatividad y ya vamos diseñando cómo es que va a sonar. Para mí "Vacío" no es un reggaetón, es una balada o una canción pop. Sí tiene ritmo, por supuesto que tiene ritmo, pero para mí es el sonido de hoy y así suenan las canciones de pop de hoy. Por supuesto Rauw Alejandro le suma una parte de urbano porque es un artista que mezcla lo urbano y R&B con lo pop, pero cuando yo escribo las canciones no pienso tanto en géneros sino en qué necesitan. Si necesita algo de baile, le pongo baile, sin perder lo romántico y creo que es una mezcla chévere.

T: ¿Puede decirse que así suena la música latina hoy?

LF: Yo diría que así suena la música latina hoy en día o por lo menos así suena mi música. Existe ese argumento grande que si tiene ese ritmo ya automáticamente es música urbana. Yo no sé y no pienso en eso, porque para mí las canciones o te gustan o no te gustan. Y especialmente las nuevas generaciones, las que no se criaron comprando LPs o los CDs en la tienda, las que se criaron simplemente con el teléfono y "ya tengo la canción" yo creo que no están tan pendientes a cuál es el género. Están más pendientes a "me gusta" o "no me gusta". Así creo la música, le pongo un ritmo a ver si funciona o si me lleva por el otro lado. Al final es un experimento bonito porque uno va sumando cosas y te das cuenta que a veces funciona y a veces no. Obviamente el featuring trae consigo un estilo ya, porque cuando trabajo con Daddy Yankee piensas en reggaetón o cuando trabajo con Jesse & Joy automáticamente piensan en música romántica. A mí lo que me gusta es poder sentir esa libertad de ocupar varios espacios dentro de la música y de poder hacer una balada hoy, algo más rítmico mañana y algo fusionado pasado mañana porque para mí la música es libertad. No hay un patrón, no hay una carretera que uno tiene que seguir y que si se sale se equivoca.

T: Alguno está pensando desde afuera con una mente más comercial "cómo lo hace para que sea latino moderno" y en tu caso o el de muchos colegas importantes lo que vos hacés es latino, no importa si le ponés una tumbadora, un dembow, una batería electrónica o una base de Fruity Loops. Lo que hacés es la música latina del siglo XXI.

LF: Sí, estoy de acuerdo. Creo que lo que era la conga hace 30 años atrás, ese era el sonido latino porque la música tropical hace 30 años está mucho más fuerte de lo que es hoy día. No va a morir nunca, espero que no muera porque mi género favorito es la salsa, pero hoy en día ese dembow sea más reggaetonero o más liviano para mí es sinónimo de música latina. Especialmente pensándolo desde el punto de vista de la gente que no es latina, como un americano o un europeo, lo que los contagia es el ritmo porque no hablan nuestro idioma. Es el ritmo que los pone medio a bailar y gracias a eso le da ganas de aprenderse una canción que no está en su idioma. Yo ojalá pueda seguir siendo parte de ese movimiento latino que está haciendo que la música crezca en diferentes continentes donde hace 10 años no se escuchaba música en español. Lo veo como una gran responsabilidad y es lo que me llevo de las canciones que he lanzado en los últimos años; que no es tanto lo que he logrado yo sino que al final del día es ir a China, a Rusia o a Australia y escuchar a la gente cantando en español. Eso es más grande que cualquier Grammy que uno se pueda ganar.

T: ¿En qué momento de tu carrera te diste cuenta que te sacabas ataduras propias y las etiquetas?

LF: Yo creo que vino con la evolución natural de la música. Hace 10 años quizás no me hubiese atrevido a hacerlo, aunque ya fusionaba música. En 2005 o 2006 estaba colaborando con Wisin y Yandel, con Arcángel y con Héctor El Father. O sea, yo ya estaba colaborando con artistas reggaetón, con artistas más rockeros, con artistas súper tradicionales, con un artista de flamenco… Ya estaba como tirando líneas por diferentes lugares por amor a la música, por decir "oye, qué bonito poder llegar a un público que de repente no está acostumbrado a escuchar mi música, llegar a una estación de radio que no toca mi formato". Pero no fue sino hasta 2017 con el disco "Vida" que el cuerpo me lo pedía porque lo sentía más honesto que nunca. Me arriesgué y me funcionó. (Télam)