"Cómo salir de Búfalo", comedia dramática que llegará el lunes a las 22 por TNT a través del sello Particular Crowd y que cuenta la historia de una ambiciosa y obstinada joven que encuentra en el oscuro negocio del cobro de deudas una forma de obtener mucho dinero rápido para escapar de su ciudad, propone, según su directora, una mirada femenina de un universo generalmente habitado por los hombres.

"Estamos acostumbrados a ver un amplio espectro de experiencias humanas interpretadas por hombres, y hay películas maravillosas que cuentan historias desde esa óptica, pero es muy bueno ver a mujeres ocupando esos lugares", señaló en diálogo con Télam y otros medios internacionales la realizadora de la cinta, Tanya Wexler.

La directora estadounidense, cuyo último paso por el cine había sido en 2011 con "Histeria, la historia de un deseo", trabajó en esta ocasión con la actriz Zoey Deutch, conocida por su reciente papel como Infinity Jackson en la serie "The Politician".

Deutch encarna aquí con altas dosis de energía e histrionismo a Peg Dahl, una joven frustrada con las limitaciones que le impone su Búfalo natal que decide buscar la forma de ganar dinero a toda costa para irse de esa ciudad del norte de Estados Unidos, marcada por una profunda depresión económica.

En ese escenario, y conviviendo con una madre (Judy Greer) a la que tampoco le sobran recursos, su talento natural para los negocios la lleva a un camino de delincuencia en el que las estafas, estadía en la cárcel mediante, se transforman en su modo de supervivencia.

Así, se halla sumergida en el oscuro mundillo de los recolectores de deuda bajo el ala protectora de Josh Wisenewski (Jai Courtney), un polémico macho que abusa de su oficio y que pronto será desafiado por Peg y su también cuestionable sentido de la ética, cuando ella decide lanzarse por su cuenta y entrar en una guerra suburbana con su exjefe.

Al respecto, Wexler consideró que la protagonista es una "antiheroína" cuyo periplo le habla a "una mayoría que se siente desposeída, como si hubiera una promesa ahí afuera que no es cierta, una idea de que si trabajás muy duro vendrán cosas buenas, lo que quizás no es tan cierto".

"Peg tiene tanto para ofrecer y muchos sueños, y no puede encontrar la forma de alcanzarlos, pero al final aprende a no ser una jodida. Es duro, la vida puede ser injusta, pero ser una jodida no ayuda", agregó.

La directora, que señaló como influencias "El lobo de Wall Street" (2013, de Martin Scorsese) y "La gran apuesta" (2015, de Adam McKay), explicó además que su idea fue "tratar esa temática financiera a través del humor": "Para reírnos de nosotros mismos y de nuestras fantasías de venganza, y de lo graciosas que pueden ser nuestras idiosincrasias".

Consultada sobre el montaje, uno de sus aspectos más llamativos y mejor logrados de la cinta, la realizadora contó que cuando leyó el guion, escrito por Brian Sacco, "casi se podía escuchar el ritmo en la cabeza", y supo "rápidamente que quería que fuera fluida, que la cámara se moviera cuando Peg se moviera, y sabía que se iba a mover rápido, desde su boca hasta sus pies".

"Ese ritmo fue intencional y siempre se pensó en función de poner a la audiencia en esa perspectiva, y también darle un respiro al espectador cuando la acción no se enfocara en ella", siguió.

En tanto, señaló que la película, que fue proyectada por primera vez el año pasado en el Festival de Cine de Tribeca, adquiere un sentido distinto en medio de la pandemia de coronavirus: "Creo que es muy duro contar algo así ahora, sé que vamos a tener una verdadera lucha en lo económico a nivel mundial, y mucha gente se va a dar cuenta de que lo que creía sobre cómo tiene que ser la vida, no lo es".

"El personaje de Peg representa la frustración y el enojo, pero en última instancia el crecimiento, y espero que la película signifique algo en esa línea para la gente, mientras pelea en estas circunstancias", concluyó. (Télam)