El realizador Patricio Escobar exhibirá desde el próximo sábado en la sala porteña El Popular su sexto largometraje documental, titulado “Bufones de la risastencia”, que indaga en la genealogía de esos personajes y los trae al presente como “aquellos capaces de hacer reír pero también de hacer pensar y despertar conciencias”.

“Al interiorizarme en los bufones y en su larga tradición tanto europea como en la de los pueblos originarios, donde siempre aparecía alguien para romper la normalidad, siento que reconocí algo bufonesco en mi cine”, asegura Escobar durante una charla con Télam.

El cineasta y comunicador dirigió “La crisis causó dos nuevas muertes” (2006, junto a Damián Finvarb), “¿Qué democracia?” (2013), “Sonata en Si Menor” (2014), “Bienaventurados los mansos” (2017), y “Antón Pirulero” (2018).

“’Antón Pirulero’ me consumió emocionalmente mucho por trabajar con las víctimas y los familiares de personas desaparecidas en democracia y seguirla, además, en las funciones de cine-debate”, confía Escobar al dar respuesta al carácter más humorístico que se expresa en “Bufones…”.

Hasta con una veta de ficción armada a partir un olor nauseabundo que se apreció en la Ciudad de Buenos Aires en abril de 2019, del filme participan los bufones locales Microbio Bufonetta (Mariano Fernández), Marga Peloso (Huilén Medina Senn), Nariz (Lucia Snitcofsky), Bufona del Río (Eleonora Valdez) y Lamilica (Malena Vieytes).

Pero en busca de antecedentes históricos, cultores actuales y referencias mundanas y culturales hay entrevistas con el español Leo Bassi (bufón y clown que sostiene un templo “Paticano” en Madrid), el chileno Andrés del Bosque (Doctor en Artes Escénicas y bufonadas), Enrique Symns (poeta y periodista) y Joaquim Elias (director de teatro y psicoterapeuta).

De la recorrida bajo la sombra de los aportes teatrales del francés Jacques Lecoq a la bufonería sobre tablas, además se expresan los actores, directores y pedagogos teatrales Marcelo Savignone y Mario Aguerre Ferrer, el director y autor Gastón Borges, el director, autor y dramaturgo DADA y el actor Mauricio Kurcbard (Helmostro Punk).

La película cuenta con producción y asistencia de dirección de Carolina Fernández, música de Nahuel Prado y Juan Pablo Martini, edición de Damián Finvarb, dirección de fotografía y cámara de Guillermo Guevara y cámaras y drone de Felipe Fernández Koeraus y Diego Ríos, realización de vestuario de Myriam Salto y arte y diseño de Agostina Bruzzone.

Con tres exhibiciones aisladas en el contexto de la pandemia que impidió su lanzamiento en tiempos de carnaval, “Bufones de la risastencia” animará un ciclo de, por ahora, dos funciones los sábados 17 y 24 desde las 14 en El Popular (Chile 2080).

Télam: Tras el impulso inicial, ¿qué cosas te siguieron llamando la atención de la bufonería como disciplina?

Patricio Escobar: Su presencia persistente en las distintas tradiciones y culturas donde se aprecia que siempre hay un bufón en toda comunidad, ese alguien que viene a desarticular un poco todo. El bufón se relaciona con todo lo que tenga que ver con máscaras, con los rituales de pueblos originarios y con la fiesta popular.

T: En ese sentido la película subraya que el bufón no es un personaje ajeno al lugar que cuestiona…

PE: Claro. Si uno se deja llevar por algunas de sus características, se empiezan a ver bufones por todos lados y aunque algunos de ellos pudieran serlo, no son parte porque no saben que lo son, como dice Savignone. Digamos que no todo loco o todo excluido es bufón, porque tiene que venir a contar algo desde lo artístico y fundamentalmente tiene que venir a incomodar.

T: ¿Por esa búsqueda por incomodar sumaste a Enrique Symns en la galería bufonesca?

PE: Para mí Symns es un bufón de carne y hueso que no necesita máscara ni maquillaje y la revista Cerdos & Peces (creada por el escritor y periodista en 1983) es la expresión palpable de ese espíritu rupturista.

T: ¿Cómo lograste balancear las distintas vertientes de la disciplina entre lo histórico y lo teatral?

PE: Al hacer la película me di cuenta de que me gustaría discutir con Lecoq porque a mí me llama más la atención el bufón callejero o de circo que me encantaría que sea un anarquista, pero reconozco que gracias a Lecoq, que rescató la máscara y logró mantenerlo vivo en el teatro, hizo un aporte que es muy influyente en Europa y también en Uruguay.

T: Pese a que el clown disfruta actualmente de mayor protagonismo artístico que el bufón, hay una relación estética entre ambos. ¿Qué es lo que más los aleja y diferencia?

PE: Me quedo con algo que Del Bosque dice en la película cuando señala que el clown se ríe de sí mismo, de su cuerpo, y el bufón se ríe del cuerpo social. El bufón utiliza el absurdo y la burla como herramientas para la crítica social.

T: Acostumbrado a llevar tu cine por espacios comunitarios y de lucha donde a la proyección se agrega la charla posterior con el público, ¿qué pasó en estas primeras exhibiciones?

PE: Por primera vez la gente se ríe en una película mía y ese espíritu también cambia el sentido del cine-debate posterior. La verdad es que estoy contentísimo y esta experiencia me devolvió las ganas de hacer películas. Siento que los bufones vinieron a rescatarme de ahí abajo. (Télam)