Robert "Bob" Iger, que el pasado jueves 20 volvió a asumir como CEO de The Walt Disney Company a cerca de dos años de retirarse de ese mismo cargo al frente del conglomerado para dar paso al ahora exdirector ejecutivo Bob Chapek, negoció en su vuelta un ingreso anual de 27 millones de dólares hasta la finalización de su nuevo contrato, que se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2024.

Según informó el sitio especializado Indie Wire, la cifra fue dada a conocer por la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Estados Unidos, cuyos documentos públicos confirmaron que Iger cobrará un millón de dólares de base salarial, aunque su acuerdo con la casa del ratón Mickey también le asegura otro millón en concepto de bono por performance.

Sin embargo, lo más grueso de su tajada radica en el "premio de incentivo a largo plazo" que incluyó en su contrato, y que podría significarle otros 25 millones en sus haberes durante los próximos dos años que ocupará el principal cargo ejecutivo de la empresa.

Aunque se trata de una cifra estándar en los círculos de CEOs del rubro de entretenimiento, se trata de un número algo más bajo en relación a lo que ganó anualmente durante su primer paso al frente de Disney, que lo tuvo a la cabeza de la dirección desde 2005 hasta 2020, cuando tenía una base de 3 millones de dólares y se llevó consistentemente entre 20 y 40 millones por año.

El año pasado, cuando todavía formaba parte de la compañía pero en el cargo de presidente ejecutivo luego del nombramiento de Chapek, recibió un total de 45 millones de dólares, mientras que su sucesor -ahora predecesor-, tenía un sueldo de 32 millones y medio anuales.

Al respecto, los documentos de la mencionada comisión también revelaron que Chapek -quien años antes de su ascenso había estado a cargo de la división de Parques y Resorts de Disney- fue despedido "sin causa", y que tras la finalización de su contrato abandonó inmediatamente su lugar en la junta de la empresa, aunque se calcula que su salida estuvo acompañada por una suma indemnizatoria, ya que su contrato había sido extendido en junio hasta el 2025.

La gestión Chapek estuvo marcada por las controversias y problemas en el campo de las relaciones públicas, incluyendo una demanda de la actriz Scarlett Johansson como compensación por el porcentaje de recaudación que no percibió por el estreno en streaming de "Black Widow" y una cuestionada respuesta a la aprobación legislativa en Florida del proyecto conocido como "Don't Say Gay" ("No digan gay", en español).

Su despido se dio poco después de que Disney conociera sus cifras de ganancias en lo que va del último trimestre del 2022, que reflejó pérdidas de mil millones y medio dólares en sus servicios de streaming y una caída del 7% en sus acciones.

En ese sentido, Chapek fue acusado de manejar equivocadamente su respuesta frente a esas tendencias, e Iger fue nuevamente convocado con la expectativa de que revierta muchas de las decisiones de su colega. (Télam)