El grupo mendocino Spaghetti Western, que acaba de editar su elogiado segundo disco "Pangea", reclamó mayor apoyo del gobierno del radical Rodolfo Suárez a la cultura y denunció que en esa provincia hay "una criminalización de la cultura popular".

Francisca Figueroa, una de las cantantes de la banda charló con Télam:

T: ¿En la Vendimia pasada el gobierno radical mendocino colocó una cláusula que prohibiera criticar a Cambiemos en la Provincia?

FF: Sí, inclusive tuvieron que hacer dos contratos. Hicieron uno primero donde había una cláusula específica que está todos los años que te dicen que dentro del acto central no podés hacer ninguna intervención individual más allá del guion y en el segundo hicieron una cláusula específica para no tener permitido denunciar nada que esté pasando. Nos catalogaron de "tirabombas" y por eso no nos invitan. Es un juego muy de la derecha, es su herramienta discursiva. Pasa que en lo que fue la Fiesta de la Vendimia hoy hay una situación bastante rancia, que están guardando todo el derroche de guita, que es casi el 80 por ciento del presupuesto de cultura Mendoza.

Es increíble que sigan realizando esta fiesta tradicional que solamente hace que los más burgueses y los terratenientes de Mendoza puedan estar sentados en un palco al lado de los curas y los policías. Es muy rancio todo. Pero es verdad que es una fuente de trabajo más que nada para la parte teatral, de danza y de escenografía de Mendoza. Muchos artistas viven con la Vendimia nada más, que la pagan muy mal.

T: ¿El gobierno de Mendoza alienta y promueve la cultura provincial?

FF: Una de las cosas que le faltan a Mendoza es que no tiene un centro cultural donde ir por fuera de las fuentes oficiales. Esto que decíamos de lo conservador, eso está muy reflejado en la parte cultural. Es como que hay una cultura oficial y todo lo que no entra en estos espacios oficiales entra en la clandestinidad y en la ilegalidad. No existen lugares para tocar, porque hay muchísima persecución municipal. En Mendoza hay una necesidad de espacios culturales privados, porque hay una criminalización de la cultura popular. (Télam)