“El otro día llegué y me encontré con este Dios negro americano. Puede que sea una de las luces en el futuro del continente. Me impactó mucho su arte y quería invitar a Cimafunk a cantar una canción que posiblemente conozcas”, así lo presentaba Fito Páez en el cierre del Festival Internacional de Cine de Gibara de 2018 en Cuba antes de interpretar juntos “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Por entonces una de las revelaciones de la isla, Cimafunk impresionaba con su talento al rosarino que tanto había escuchado de “chamaco”, cuando este ya se había metido bien adentro en el corazón del pueblo cubano desde aquella participación histórica y bisagra en su carrera en el Festival de Varadero de 1986 al que llegó por invitación de Pablo Milanés.

“Ese día fue súper especial. Nosotros somos fanáticos de Fito desde siempre, desde muy chamacos. Acá en mi barrio todos lo escuchan. Fito en Cuba es una locura y estuvo siempre presente con todas sus canciones. Incluso en mi zona que es de campo y donde la música que se hacía es de trova. Para nosotros, eran Pablo (Milanés), Silvio (Rodríguez), Santiago Feliú, Frank Delgado, Carlos Varela, Fito Páez y Charly García”, sostuvo Cimafunk en diálogo con Télam.

Para la estrella del funk cubano, el recuerdo de aquella alianza con Páez sobre el escenario sigue siendo muy especial: “Conectar con Fito, que al tipo le cuadrara mi show y que al otro día me dijera ‘vamos a cantar esta canción mañana’ fue una experiencia brutal. Incluso ahí todo empezó como súper rico porque todo el mundo estaba súper contento de que pasara eso”.

“Y fue como que le metimos más fuerza todavía a lo que estábamos haciendo. Vamos a hacerlo funcionar incluso a otro nivel. Fue súper rico, ‘brother’”, recordó “el Dios de ébano” como lo bautizó el propio cantante argentino quien quedó flechado enseguida con el talento de Eric Iglesias Rodríguez, discípulo del cantautor David Torrens que lo reclutó para el grupo Interactivo, “la escuela más concreta” de su formación musical. (Télam)