Para Alejo Nahuel Acosta, conocido artísticamente como YSY A, fue "el no pensar en los miedos y en los errores" lo que le imprimió "voracidad" a aquel sueño de vivir de la música haciendo un género que "sigue estando vigente".

Télam: ¿Cómo fue emprender aquellas giras nacionales de trap?

YSY A: La primera foto que se me viene a la cabeza es con Neo Pistea, que en ese momento tenía una banda que se llamaba KMD y yo otra que fue La Cofradía. Me acuerdo que estábamos en pleno auge del freestyle y yo le dije "la que se viene es hacer música y tours". Veía que los artistas de afuera hacían treinta ciudades en un mes y medio, y que esa tenía que ser nuestra vida. Entonces me puse a hablar con los organizadores de las competencias del interior y nadie entendía nada. Era un show de trap, sin competencias. Y fue así como hicimos una gira desde San Martín de los Andes hasta Ushuaia en 2017. Iban cien personas por fecha. Me acuerdo que en Ushuaia cobramos 75 pesos y vinieron treinta personas. No nos alcanzaba ni para viajar a la otra ciudad. Después, no me olvido más que cuando volví a Capital, Duki estaba chocho y como loco con lo que habíamos hecho. "Hay que vivir de esto", nos decía. Mientras yo cortaba con El Quinto Escalón, encaramos con él un segundo tour que fue un desastre. Viajamos a Chaco con la billetera encima y nada más. Tocamos como pudimos, agarramos algunos pesos y nos volvimos. Histórico, pero todavía no terminábamos de entender si estaba bien. Me acuerdo de una noche en Córdoba, de estar tirado en un hotel de dos estrellas y de pensar "¿tendrá razón mi mamá en que estoy haciendo cualquier cosa?". Volvimos todos callados mirando por la ventana, pensando en qué carajo estábamos haciendo, pero la esperanza de vivir ese sueño era tanta que seguimos haciéndolo como ciegos. Sin pensar en los miedos, en los errores; fue esa voracidad la que nos hizo explotar como explotamos. Mucha convicción y mucha seguridad, a pesar de que eran momentos muy difíciles, que no había plata, y que encima yo acababa de ser papá y había dejado la escuela. Alguien débil hubiese quebrado al instante, pero nosotros nos mantuvimos fuertes y acá estamos.

T: ¿Qué significó para la escena esa colaboración colectiva que fue "Tumbando el Club" y que reunió a las principales figuras del trap?

Y: Fue algo muy especial. La canción es de Neo, uno de los pilares y grandes pioneros que tuvimos en Argentina. De hecho, él siempre estuvo haciendo música y nunca tuvo nada que ver con las competencias. Fue él quien eligió a dedo a ciertos referentes que teníamos algo para decir y algo para dar en cuanto al trap. Y fue muy importante y bisagra, porque la gente pudo ver por primera vez a toda a la escena junta.

T: ¿Y cómo ves ahora la evolución y el futuro del trap dentro de una escena que se ha abierto a mezclarse con otros géneros como el reggaetón?

Y: Lo que pasa es que a partir de ahí en adelante, más que nada el último año, casi todos los artistas que eran del trap se pasaron a hacer otro tipo de géneros. Es algo que pasa siempre entre los géneros musicales y el pop. Nace un género, tiene su explosión pura y orgánica, y de repente aparecen los tipos de traje y corbata a querer meternos el cáncer del pop, como le ha pasado a todos los géneros. El año pasado sentí una responsabilidad al ver que todos los artistas que representaban el trap se habían movido a hacer otras cosas. Entonces saqué un disco doble de veintidós temas que se llamó "Trap de verdad" y que confirma que el trap sigue estando vigente, y encima con sonidos nuevos, y que tampoco lo voy a dejar morir. Entiendo el lugar que el pop busca tomar en Argentina, pero sé que son olas. El pop es un cáncer que te aparece, que te lo sacás como podés pero te vuelve a aparecer en otro lugar del cuerpo. Pero yo tengo un cuerpo fuerte y me mantengo con mis convicciones al palo. (Télam)