"Siempre estoy llegando" es el nombre la biografía sobre Aníbal "Pichuco" Troilo (1914-1975) que los músicos Fernando Vicente y Javier Cohen acaban de publicar con el objetivo de acercar al público en general un análisis y un recorrido por la obra y la vida de este entrañable y popular artista porteño, a partir de un minucioso trabajo de investigación que incluye testimonios de sus colegas y una entrevista completa e inédita al gran bandoneonista.

Inspirados en su admiración por "Pichuco", una de las figuras más importantes de la historia del tango, los autores decidieron escribir esta biografía publicada por la editorial argentina Libros del Zorzal, una especie de guía práctica para que los lectores puedan apreciar el camino de este virtuoso músico, quien guiado por el pulso de la intuición, brilló como director de orquesta, compositor y también como un hombre de enorme generosidad, cualidad que resaltan quienes llegaron a conocerlo o a trabajar con él.

Para descubrir su modo de trabajar y de pensar en la música sin dejar nada librado al azar, Vicente y Cohen dividieron su obra en cuatro períodos ("Alegría rítmica", "Articulación distintiva", "La reflexión armónica" y "La tristeza melódica").

"La definición de estas etapas nos permitió ordenarnos en tiempo y espacio para que la unidad a estudiar no sea tan extensa, y dentro de esos marcos poder ubicar las perlas que ya habíamos disfrutado, y complementar con los contextos socio/históricos que iban afectando a las diferentes formaciones orquestales; la narrativa 'apta para todo público' también fue un lineamiento que nos trazamos desde el día uno", expresó Cohen en diálogo con Télam.

A las reflexiones en el plano musical, se suman enriquecedoras entrevistas de los autores con músicos y cantantes que actuaron junto a Troilo, como el arreglador y bandoneonista Raúl Garello o el pianista José "Pepe" Colángelo, entre otros, así como un reportaje a "Pichuco" que no se había publicado completo nunca antes.

Télam: ¿Fue difícil abordar a una figura tan popular?

Fernando Vicente: Uno de nuestros objetivos fue recoger la palabra de sus colaboradores más cercanos. Y toda la gente a la que contactamos, apenas mencionábamos sobre quién estábamos escribiendo nos respondía "si es sobre Pichuco, contá conmigo". En ese sentido me animaría a decir que no fue difícil.

Javier Cohen: No sé si la palabra es "difícil" pero sí éramos conscientes de la complejidad de la entidad "Pichuco" y a partir de ahí, más allá del resultado dejamos todo en la cancha.

T: En un pasaje del libro, aparece la idea de que su gusto, su sensibilidad musical, coincidía con la de la gente. ¿Creen que ahí reside su magia y vigencia?

FV: Evidentemente sí, y es una frase del propio Pichuco: "tengo la suerte de que lo que me gusta a mi también le gusta a la gente". Desde el principio, sus decisiones estéticas nunca estuvieron influidas por la búsqueda del éxito o la popularidad. Si le sugerían una obra que no le gustaba, simplemente no la incluía en su repertorio.

JC: Esa es una gran causalidad que intentamos explicar, no sé con cuánto éxito, pero yo insistía con la figura gastronómica, comparando al querido Troilo con el dueño de un restaurant, que sabiendo leer el disfrute de la gente estaba decidido a cuidar las recetas tradicionales, la calidad de las materias primas, la limpieza innegociable de la cocina, y en el mismo envión estaba atento a posibles nuevos platos con nuevos ingredientes, sin perder la identidad de la carta original, con todo el desafío y los conflictos que eso implica, pero con la convicción inquebrantable de saberse con la autoridad para hacerlo, y creo que sí, esa mezcla de valentía y caballerosidad resultan hasta hoy cautivantes.

T: En su relación con los cantores, desde Fiorentino hasta Goyeneche, con sus "orquestadores" que va de Piazzolla a Galván, y hasta su vínculo con los letristas como Manzi y Discépolo, aparece siempre un lazo afectivo. El libro realza su generosidad, potenciando desde su orquesta a los cantantes, o generando belleza junto a otros, dejando un legado que ustedes acá rescatan y reviven.. ¿Lo piensan de esta manera?

JC: Uno de los aspectos más relevantes de Troilo como artista es que sus interpretaciones siempre están al servicio de la música, nunca del lucimiento personal. Siempre eligió colaboradores de gran talento, los respaldó y les dio el marco para que se lucieran.

FV: Son innumerables los testimonios en los que se habla de correcciones, desacuerdos, tachones, gomas de borrar, pero son los mismos testimonios que demandaban esa amable voz de mando y con el paso del tiempo agradecen.

T: ¿Sienten que de algún modo dejar este libro con testimonios de los protagonistas de esa época y que incluye una entrevista al mismo Troilo es un aporte a la cultura argentina? ¿Cuál consideran es el valor principal de "Siempre estoy llegando?

JC: Sin que suene arrogante, creo que sí, que es un aporte honesto y valioso. Quizás el valor principal de este libro sea transmitir la adrenalina que se vivía cuando Troilo estrenaba alguno de sus tangos, ya que seguramente él disfrutaba del hecho creativo en sí, pero me puedo imaginar que lo que más lo conmovía era ver lo que esos tangos provocaban en su gente.

FV: Nos pareció primordial darles la palabra a los protagonistas de la historia que relatamos. Aníbal Troilo es parte fundamental de la cultura argentina y pensamos que con tantas páginas tan bellas escritas acerca de su vida o relatando sus anécdotas, nuestro aporte podría ser profundizar en el aspecto musical. (Télam)