Marcelo Jaureguiberry es el autor y compilador de "Jorge Ferrari, escenógrafo", un libro editado por la Facultad de Arte Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, de Tandil, que recorre a través de fotos, bocetos, comentarios y entrevistas la obra del gran artista argentino de la escenografía.

Jaureguiberrry es, por su parte, doctor en filología española, licenciado en teatro, director e investigador teatral y también escenógrafo: son suyos los espacios escénicos de "Stéfano", "Los descendientes", "La vida puerca", "Maldito B", "Cansados de ser" y "Los derechos de la salud", entre otras obras estrenadas localmente.

Sobre su colega Ferrari, nacido en Buenos Aires en 1950, señala su "intensa carrera como escenógrafo, vestuarista, director de arte y uno de los mejores diseñadores escénicos argentinos de las últimas décadas. Con una formación en cine y danza, desde su juventud se relacionó con artistas que marcaron su camino y contribuyeron a formar su estilo ecléctico".

En el libro de gran formato -con tapa dura, de 364 páginas y 1.874 gramos de peso-, Jaureguiberry hace un detallado recorrido por los 40 años de carrera de Ferrari, lo complementa con la palabra de notorios profesionales que hablan de su legado y lo completa con una entrevista al propio Ferrari realizada por el especialista Carlos Pacheco.

"Ferrari es único, siempre lo digo, en el prólogo del libro lo defino así: único; quizás el más versátil de los escenógrafos argentinos contemporáneos ya que ha diseñado para diferentes formatos en la artes escénicas (ópera, teatro, ballet) y en diferentes modos de producción -señaló Jaureguiberry en diálogo con Télam-. Pero como si eso fuera poco incursiona como director de arte en el lenguaje audiovisual realizando trabajos en publicidades y para exitosísimas películas nacionales: 'Roma', 'Caballos salvajes', 'Flop', 'Tango feroz', 'Plata quemada'".

Télam: ¿Cómo nace en Ferrari el vínculo escenográfico entre el teatro, de mayor "rigidez", y el cine?

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Marcelo Jaureguiberry: "Flop" es la primera película que hace, pero recordemos que él es formado en la escuela del Incaa como director de arte; para él no era un mundo inesperado. Creo que son diferentes los soportes y las maneras de resolver, pero conceptualmente, y eso es lo importante, es parte de lo mismo.

La pregunta me dispara a otro lugar, no creo que el diseño sea "rígido" en el teatro; creo que es muy dinámico desde la mirada del espectador, él selecciona y disecciona la parte de la escena que elige mirar, no todos miramos lo mismo desde una butaca. También hay variables para analizar ese punto de vista o mirada frontal que a veces no es así, hay innumerables ejemplos de rupturas de esa frontalidad a través de las nuevas miradas y concepción de la puesta en escena que se produjeron en el siglo XX.

Ferrari, con su formación en el Centro de Experimentación Cinematográfica del Incaa, coagula en el teatro esa formación y la explota con gran destreza, pero también la experiencia en teatro trasgrede algunas pautas impuestas en la dirección de arte y lo lleva a resultados inesperados, ese es su éxito.

T: Según algunos textos, a mediados del siglo XX desaparecen los telones pintados y aparecen los elementos corpóreos en los escenarios, tras lo cual surgen otros efectos. ¿Cómo han sido para los escenógrafos los nuevos desafíos tecnológicos?

MJ: Esto recién comienza, pero es una cuestión de soportes, responde a las preguntas ¿cómo lo hago?, ¿con qué lo hago?. Pero un escenógrafo es un artista que desarrolla un concepto; la escenografía se constituye en un personaje más y si un escenógrafo no maneja la variable conceptual, creo que no es un escenógrafo, es simplemente un traductor de espacios de la realidad a la escena y eso lo hace cualquiera.

T: ¿Cuál es el papel del escenógrafo junto al director, al puestista y al diseñador de luces?

MJ: Es un trio inseparable y cuando no funciona se nota mucho; también tendríamos que integrar en ese grupo al vestuarista; el vestuario es un volumen de color en movimiento y aquí a veces se produce un desajuste importante. En el caso de Ferrari escenógrafo/vestuarista compone un trío con Gonzalo Córdova (diseño de luces) y Rubén Szuchmacher (puesta en escena y dirección) que modeliza por su funcionamiento creativo colaborativo el trabajo de la puesta en escena. Creo que este trío es el más creativo de nuestro país, legitimado por muchísimos premios.

T: Hubo escenografías magníficas y funcionales, tanto en teatros comerciales, oficiales y alternativos, pero también de las otras. ¿Los recursos económicos de producción y la maquinaria de cada sala influyen en el resultado?

MJ: Ahí está la cosa; si hay concepto y desarrollo creativo y un equipo de creadores que se entienden, el dinero y las pocas posibilidades de la sala no condicionan. Crear poesía va más allá del tema económico. Es más, a veces he visto propuestas con mucho dinero y de escasa creatividad.

Eso del dinero es una trampa, si hay un escenógrafo creativo trasciende más allá del dinero. En el circuito de teatros independientes hay más de un ejemplo de lo que digo: me he encontrado con trabajos magníficos.

T: En el teatro comercial son habituales las escenografías "de living", algunas veces con agregados de ambientes contiguos, etc. ¿Cómo hace un escenógrafo para innovar en esos casos?

MJ: ¿Y por qué hay que innovar? Eso depende de un formato espacial dado por el texto y por sistemas de producción; estamos dentro de la industria del espectáculo y estamos produciendo formatos para determinado tipo de dramaturgias... Los escritores teatrales, que son los que definen el espacio a priori, tienen la punta en la definición de estos diseños escénicos.

T: ¿Cómo surge un diseño escenográfico, un "color", una textura, cuando el profesional recibe un texto dado? ¿Los directores y/o productores influyen?

MJ: Sí, siempre. No es lo mismo hacer una escenografía para un teatro comercial que para el oficial; hay directores y escenógrafos que trabajan casi exclusivamente para alguno de estos formatos de producción y hay otros que son transversales, como Ferrari, y ahí es donde Jorge es camaleónico, es porque él es un escenógrafo conceptual. Jorge cuenta que con Szuchmacher a veces no saben qué parte del espacio lo diseñó uno u otro; a esto yo lo defino como matrimonios creativos. El punto de partida está sujeto a innumerables variables y modos de abordar los proyectos. (Télam)