La comedia dramática "Vuelta al perro", del director debutante Nicolás Di Cocco, se estrenará en salas el próximo jueves apelando a la nostalgia que siente un dramaturgo reconocido que decide volver a su pueblo para revivir la obra de teatro que lo hizo famosos tres décadas atrás.

A través de una temática recurrente en el cine argentino relativa al regreso al pueblo del protagonista que vive en la ciudad, Di Cocco -junto a Sebastián Rotstein, que figura como coguionista y codirector- busca explorar la melancolía de un dramaturgo sesentón que vive en la Capital Federal y quiere regresar al partido bonaerense de Salto, su lugar de origen.

La idea del protagonista es buscar al elenco original de su primera obra exitosa y convencerlos de que participen de su proyecto, por lo que debe reencontrarse con su mejor amigo de la infancia, su amor de la juventud y allegados del pasado.

La película, de 90 minutos de duración, tiene un elenco conformado por Daniel Di Cocco, Adriana Ferrer, Marcelo Feo, Alfredo Castellani, Germán de Silva, Marcelo Mininno, Mauricio Minetti, Mariano González y la participación de Cristina Banegas y Rafael Ferro.

La cinta se estrenará el jueves en el Cine Gaumont, el Showcase Norte, el Centro Cultural Municipal de Tapalqué, el Teatro Municipal Manuel Belgrano de Rafaela y el Centro Cultural José Hernández de Rawson.

En diálogo con Télam, Di Cocco contó sobre su primera incursión como realizador de cine tras dirigir episodios en telenovelas como "Guapas", "Farsantes" y "Once" -esta última para Disney-, además de "El Puntero".

"La idea del retorno era explorar las imágenes de mi niñez en ese pueblo, que es el de mi abuela y donde nació mi papá (Daniel Di Cocco). Explotar la idea del triunfo y del fracaso, del éxito. ¿Quién es el que triunfó? ¿El que se fue o el que se quedó?", explicó el director.

Di Cocco agregó al respecto que buscó "contar ese pueblo desde la nostalgia y el afecto, no desde la mirada condescendiente de la Capital".

"Además, quería trabajar con el gran grupo de actores saltenses, los cuales seguí siempre ya que Salto tiene una gran tradición teatral. Además, amo la arquitectura monumentalista del centro histórico y desde que estudiaba cine pensaba ideas para filmar algo en Salto", contó el realizador.

Télam: ¿Qué tópico o elemento de la película te pareció mejor logrado?

Nicolás Di Cocco: Le tenía mucho miedo a la parte teatral de la película. Cómo filmarla para que no sea aburrida, o que no fuera teatro filmado. Vi muchas referencias para tener herramientas a la hora de plantearlas. En cuanto a la música, tenía muy en claro que no quería la típica música de pianito y guitarra que uno elegiría para una película como esta. Desde el inicio, hablamos con el director de sonido, Martin Blaya, para buscar una música industrial, cercana a la electrónica, que nos metiera en este clima de ensoñación. Finalmente, algo que flota en la película y me obsesiona, ya que tarde más de 40 años en armar mi ópera prima: la idea de que no hay tiempo para arrancar algo nuevo en la vida.

T: ¿Cuál fue la mayor dificultad de la producción?

NDC: Más allá de la financiación, un desafío fue la planificación, férrea y precisa, para aprovechar al máximo los recursos y el tiempo. Me ayudaron mis años de asistente de dirección y de dirigir TV, donde hacés el doble de escenas por día. Y después el montaje: tengo la firme convicción que las películas tienen que durar una hora y media. Dejamos afuera más de 30 minutos, entre los que estaban la escena que más me gusta, la que más disfruté fotográficamente y la que aparece mi hija mayor. Pero cuando saqué esas escenas, sin remordimientos, supe que la película estaba lista. (Télam)