El documental "I nostri giorni", que se estrena mañana en salas, recorre en un viaje por Italia los procesos productivos de una variedad de industrias locales, como emprendimientos familiares, artesanías de lujo, comercios, cooperativas y fábricas recuperadas.

Dirigido por Gisela Peláez, el largometraje de 70 minutos se estrenará este jueves en el Cine Gaumont a las 18.30 y en los espacios Incaa de El Palomar a las 20, Lobos a las 21.15 y La Rioja a las 22, y en Morón el viernes a las 16.

En un viaje por grandes ciudades y pueblos italianos, la realizadora contempla y conversa con trabajadores durante sus procesos productivos.

El filme muestra las actividades en una fábrica de zapatos de seguridad, un atelier de Antonia Sautter, un viñedo, un taller de cerámica familiar, una fábrica recuperada, una pequeña comunidad alrededor de la carnicería y los lugares de trabajo de un tallador de madera y de escultores en miniatura, un colectivo de africanos que producen yogur y verduras orgánicas y una peluquera que trabaja en las casas de sus clientes.

El documental de observación se compone por diez personajes o establecimientos ubicados en varios puntos del territorio italiano que presentan distintos usos de la tecnología, niveles de participación en la producción y momentos de la cadena productiva para merodear esos espacios y las personas e historias detrás de las cosas.

"La idea de hacer un documental que cuente distintas formas del trabajar surge concretamente frente a la posibilidad de viajar por Italia recorriendo distintos pueblos y ciudades. Ante este itinerario, que iba a hacer de todos modos, me propuse contar esos lugares a través de la jornada de trabajo de un personaje, singular o colectivo", explicó Peláez en diálogo con Télam.

En cuanto a la aproximación a la temática laboral, la directora dijo que "retratar a través del trabajo responde a su historia personal, de sus padres que construyeron sus vidas a partir del trabajo".

"Alguna vez alguien me dijo que esta película contaba la historia de amor de mis padres, y puede ser que así sea. A nivel cinematográfico, amo el cine que construye a partir de piezas o fragmentos de la realidad, un relato maquinal y a la vez poético, como el cine de Bert Haanstra o Walter Ruttman", mencionó.

Télam: ¿Por qué la elección de mostrar el proceso industrial y artesanal concretamente de Italia?

Gisela Peláez: Quise conocer Italia desde siempre. Mi familia materna emigró del Véneto en 1951, cuando era muy niña. Y, si bien mi generación ya es Argentina, con una identidad propia, las historias, el mundo imaginario que circulaba en mi casa era la Italia de principios de siglo. La familia de mi mamá era una familia campesina que se trasladó al otro lado del hemisferio en búsqueda de más y mejores oportunidades de trabajo. Yo hice el viaje inverso: volví a Italia, a esa tierra eternamente objeto de nostalgia, con mi trabajo y a retratar el trabajar de los italianos. Esto no es central en la película, pero sin dudas está presente en la búsqueda y las elecciones que la determinaron.

T: ¿Qué elementos desconocidos se aprendieron por hacer el documental?

GP: Aunque suene grandilocuente, lo que aprendí es que la verdad, que es una palabra enorme y problemática, está en lo particular y cada vez que pretendemos abstraer o generalizar nos perdemos de algo, o de mucho. "I nostri giorni" es una película hecha de fragmentos de verdad, únicos e irrepetibles. No representa "el trabajo" en su totalidad, no abarca todo ni siquiera en algún aspecto; es una muestra del infinito universo que creamos las personas en el mundo.

T: ¿Qué creés puede aportar al público conocer sobre este tema a través del documental?

Creo que el documental trata de acercarnos a la idea imposible del infinito. La pregunta que se hace es "¿qué percibiríamos si pudiéramos tener una idea, o una imagen, de todo el trabajo necesario para nuestra existencia?". Es una forma del infinito. Solo con tratar de seguir el camino de una sola mercancía desde su materia prima hasta el consumo, haríamos un recorrido muy extenso y sin dudas sorprendente. ¿Por cuántas manos ha pasado este objeto antes de llegar a las mías?

(Télam)