El actor británico Daniel Kaluuya recibió esta noche el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel en la cinta "Judas y el mesías negro", del cineasta Shaka King, en la que interpreta a Fred Hampton, el líder revolucionario del partido de las Panteras Negras que fue asesinado en los años 60 tras una investigación del FBI.

"Comparto este honor con el increíble elenco y el equipo de la película, y con Fred Hampton, qué hombre, doy gracias por su luz, que me enseñó a amarme a mí mismo y nos mostró a las comunidades afroamericanas que debemos mantenernos unidos", dijo el intérprete en su discurso.

Kaluuya competía en esa terna con Lakeith Stanfield, su compañero en la cinta, Sacha Baron Cohen ("El juicio de los 7 de Chicago"), Leslie Odom Jr. ("Una noche en Miami...") y Paul Raci ("El sonido del metal").

Media hora antes, en el inicio de la ceremonia, la británica Emerald Fennell se llevó el primer Oscar de su carrera en la categoría de Mejor Guion Original por "Hermosa venganza", mientras que el francés Florian Zeller hizo lo propio en la terna de Mejor Guion Adaptado por "El padre", protagonizada por Anthony Hopkins.

Visiblemente emocionada por el logro, Fennell agradeció especialmente a la actriz Carey Mulligan, quien encabeza el elenco de esa comedia negra centrada en una joven embarcada en una cruzada personal contra la violencia machista, y a los integrantes de la producción, que se filmó en 23 días.

Minutos después recibió su galardón Zeller desde la sede emplazada por la organización de la Academia en París en el marco de la pandemia de coronavirus, que cuenta con esa locación, otra en el Instituto de Cine de Reino Unido y dos en Los Ángeles, una de ellas -la principal-, en la famosa estación Union Station, donde los invitados e invitadas se ubicaron en mesas separadas para cumplir con los protocolos sanitarios.

Luego, la ganadora del Oscar Laura Dern presentó el premio a Mejor Película Internacional, que fue a parar a manos del danés Thomas Vinterberg por su filme "Otra ronda".

En su discurso, el cineasta confesó que su objetivo era hacer "una película que celebrara la vida" a partir de una historia "sobre no estar en control", y recordó entre lágrimas que poco después de iniciado el rodaje ocurrió el trágico fallecimiento de su hija en un accidente, por lo que dedicó lo que calificó como "milagro" en su nombre. (Télam)