Nació en Minesota en el seno de una familia judía. Abandonó su casa y viajó a Nueva York para conocer a su héroe musical Woody Guthrie en su lecho de muerte. Cantó en el Memorial de Washington el día que Martín Luther King pronunció el famoso discurso conocido por la frase "tengo un sueño".

Lo consagraron como la voz de una generación. Se convirtió en el niño mimado de la escena folk y country. Se electrificó. Abrazó el rock y el blues. Lo tildaron de Judas. Se calzó el traje de rockstar. Cambió para siempre la manera de escribir en la música pop. Se intoxicó de drogas lisérgicas, escribió poemas surrealistas. Desapareció de la vida pública tras un extraño y mítico accidente en moto.

Reapareció en épocas de festivales, en pleno verano hippie, aunque más cercano a sus raíces que subido a la nueva moda. Recobró protagonismo a mediados de los `70 en una recordada gira de tintes circenses que es narrada en un documental de Martin Scorsese. Se convirtió al cristianismo. Transitó los `80 en la misma intrascendencia artística que casi todos sus compañeros de época.

Cambió su identidad juntó a otras leyendas musicales para conformar The Travelling Willburys, en una prueba de su jocoso espíritu. Regresó a los primeros planos sobre finales de esa década de la mano de nuevos sonidos y alusiones a los tiempos políticos que corrían en sus letras. Cantó para el Papa. Elaboró una serie de discos a la altura de los mejores de su carrera entre el final de los `90 y los primeros años de este siglo.

Se asoció a Scorsese para contar su vida. Como no podía con su genio, aportó un montón de datos falsos que confundieron a los fans. Fue reconocido en los ámbitos académicos con distinciones en distintas disciplinas, entre las que destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, un honorífico Premio Pullitzer y el Premio Nobel de Literatura.

Sin embargo, desde sus primeros años cultivó la admiración de pares como John Lennon, David Bowie, Lou Reed y Bono, entre otros. En plena pandemia conmovió al mundo con un formidable nuevo disco y canciones en donde elabora una aguda mirada a la historia contemporánea y reflexiona en torno a la vejez. Es Bob Dylan. El inabordable mito que aún sigue en construcción. (Télam)