El cineasta y crítico de cine argelino-francés Jean-Louis Comolli, fallecido el pasado 19 de mayo, será homenajeado durante la vigésima segunda edición de la Muestra Internacional de Cine Documental de Buenos Aires que se realizará en agosto, en “un momento ineludible para recordar al querido amigo, consultor y gran sostén de nuestro encuentro durante muchos años”, según la institución.

En su homenaje se reverán dos películas de su prolífica obra de reciente producción: “Les fantômes de mai 68” (2018, realizada junto a Jacques Kébadian y Ginette Lavigne) y “Hasard et nécessité” (2020, un diálogo con el director Nicolas Philibert).

Al mismo tiempo se realizará un encuentro con sus amigos porteños Jorge La Ferla, Gerardo Yoel y Eduardo Russo, sin cuyo aporte a la traducción y publicación de sus libros hubiera llevado más tiempo conocer su pensamiento y su trabajo en torno al cine de lo real.

Esa mesa de diálogo, titulada “Filmar y ver, notas sobre el imprescindible Jean-Louis Comolli”, será coordinada por el director artístico de DOCBuenos Aires, Roger Koza, y en breve será anunciada la fecha de su realización, así como el programa completo del ciclo, la grilla de proyecciones, actividades y charlas con realizadores y realizadoras.

Acerca de sus actividades, DOCBuenos Aires explica que al inicio del siglo XX, el documental estaba experimentando una mutación, que no era otra que el de la sustitución de la imagen analógica por la digital, un cambio que modificó las formas de producción y exhibición, como también las poéticas y la relación de la imagen con la verdad.

En este sentido se intenta seguir de cerca ese devenir sin prescindir de películas y autores que forjaron la tradición del cine de lo real, pero prestando especial atención a los nuevos dilemas que impone nuevos vínculos entre estética y realidad.

La Muestra Internacional de Cine Documental, “el DOC”, se propone funcionar como “un sismógrafo imaginario que registra en las transformaciones diversas que determinan la práctica cinematográfica de y con lo real. La política de programación pasa por hallar nuevos autores en diálogo con viejos maestros y asimismo elegir películas que estén en consonancia con las incógnitas que se desprenden de los cambios en el registro y montaje digitales”.

(Télam)