(por Sergio Arboleya) El quinteto de Diego Schissi, que con sus 12 años de fecunda labor constituye una señal que es, al mismo tiempo, referencia y riesgo, inició anoche en Virasoro Bar un ciclo de presentaciones de su reciente sexto disco “Te” con una performance arrolladora que celebró la vuelta a los escenarios tras el impasse pandémico.

Unos 90 minutos de músicas repartidos en 15 diferentes obras dieron una nueva muestra del abanico sonoro e interpretativo que el conjunto es capaz de contener y desplegar a partir de las partituras del pianista que transitan con libertad e inspiración ese siempre inquietante espacio que va de la tradición a la vanguardia.

Y aunque los datos pudieran tender a alguna confusión porque se trata de un conjunto de tango tocando en un club de jazz un disco que juega con 19 de las 46 palabras que Luis Alberto Spinetta utilizó para crear “Por”, Diego Schissi Quinteto hace música de hoy acá y lo que sucede es un torbellino donde orígenes y fugas conviven en bella tensión.

La primera imagen de la velada con la que el grupo inició un ciclo de cuatro funciones de jueves en la pequeña sala palermitana, fue la de músicos apiñados sobre un tablado escueto.

Con Schissi dirigiendo desde el piano y dando la espalda al bandoneonista Santiago Segret y al atril del contrabajista Juan Pablo Navarro sobresaliendo en el fondo del escenario, la escena sonora se completó con el violinista Guillermo Rubino por delante del guitarrista Ismael Grossman, pero tal como sucede y se aprecia en la obra que vienen construyendo juntos desde 2009, cada quien halló su espacio.

La imposibilidad de apreciar más despejadamente como cada músico abrazó o acometió desde su instrumento se fue desvaneciendo con el correr de los minutos y las melodías porque ese ensamble de talentos que asume el rigor de la libertad y la expresión tuvo su lugar sonoro y corporal para completar el mensaje único e intransferible del artista en vivo.

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“Hemos venido a disfrutar esta noche”, anunció Schissi pasadas las 22.10 y antes de compartir con sus compañeros una versión de “Michelángelo 70”, de Astor Piazzolla, que la agrupación hizo para la edición 2018 de “Experiencia Piazzolla” y que seguramente forme parte del próximo disco dedicado al genial bandoneonista y compositor centenario.

En ese tramo, primero de los dos segmentos musicales de la noche, hubo tres canciones del repertorio convocante (el sorprendente “Árbol”, que abre el disco “Te”, el desafiante “Aproximación” y la cadencia de “Hoja”), pero también otros puentes tendidos hacia la historia del tango con el meláncolico “La música” (dedicado a Aníbal Troilo y grabado en “Timba”, de 2016) y la mirada propia sobre “Tanguera” (del homónimo álbum de 2018 a partir de creaciones de Mariano Mores).

Tras un breve intervalo, la vuelta fue con “Rey”, la pieza más tanguera de “Te” que Schissi ofrendó al bandoneonista rosarino Víctor Lavallén y en esa veta y porque, como dijo el anfitrión, “siempre se vuelve a Piazzolla”, se sucedieron tres pasajes milongueros de la operita “María de Buenos Aires” entre los que descolló el popular fraseo de “Fuga y misterio” al modo del quinteto.

En busca de otras atmósferas, el recital volvió a “Te” para la vertiginosa experimentación de “Riel” y el climático y contenido “Insolación”, al que siguió otro tributo, esta vez al músico y compositor Emilio Balcarce (1918-2011) con “Diálogo”.

Ese pasaje de repliegue y calma pareció ser la antesala perfecta para el desborde propuesto a partir del abordaje de “Taquito militar”, otro clásico de Mores usado como trampolín posible hacia otras audacias.

Con la sala encendida por esos fuegos, llegó el único bis de la presentación de la mano de la explícita “Pelea” (otra gema de “Timba”) entre disonancias y diálogos que reafirmó el nivel interpretativo de los músicos reunidos por esta aventura.

La posibilidad de apreciar al Diego Schissi Quinteto se extenderá a los jueves de octubre, siempre a las 21.30, en el local ubicado en Guatemala 4328 y hacia noviembre la agrupación tiene prevista otra actuación en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner. (Télam)