"Depredador: La presa", la quinta entrega de la franquicia de acción y ciencia ficción centrada en el temible alienígena del título desde su primer enfrentamiento en la pantalla grande en 1987 y frente a Arnold Schwarzenegger, llega este viernes a la plataforma Star+ con una suerte de historia de origen que la desmarca de sus habituales escenarios explosivos y repletos de testosterona.

Esta vez, la sanguinaria criatura no se encontrará con machos armados hasta los dientes, ni con exmilitares o agentes de seguridad, sino con una implacable jovencita comanche a principios del siglo 18 que deberá ponerle freno a su matanza.

"Me parecía interesante que los protagonistas fueran personas que nunca podemos ver en esos papeles, porque los nativos americanos y los comanches en especial siempre son relegados a interpretar a los compañeros de los protagonistas o a los villanos", comentó en diálogo con Télam el director de la cinta, Dan Trachtenberg, conocido por su filme "Avenida Cloverfield 10" (2016).

En "La presa", situada en 1719 en la región estadounidense hoy conocida como Nación Comanche, la habilidosa guerrera Naru (Amber Midthunder) lucha por ganarse su reputación y su lugar en su comunidad, siempre a la sombra de su hermano, Taabe (Dakota Beavers), un respetado cazador entre los entrenados varones.

El inicio de los rituales de iniciación coincide casi como un presagio con la llegada del Depredador a la Tierra, que pronto comienza a dejar rastros de su violento paso en los bosques y ríos de la nación y siembra la semilla de la duda en la protagonista, que sospecha que el ser que merodea sus asentamientos no es un animal común y corriente.

Sin embargo, la amenaza a Naru y su grupo aparece en la película por partida doble, con el paralelo avance de colonos franceses que buscan instalarse en el "Nuevo Mundo" y que, con mucha arrogancia y maltratos, pronto pondrán en más aprietos de lo esperado a la joven.

Esa presencia también le ofrece al Depredador, siempre en busca de un contrincante digno, una nueva lista de potenciales víctimas, confundidas por su arsenal tecnológico de otro planeta y muy de avanzada y eliminadas sin piedad.

Pero Naru se niega a ser presa, y pone en juego todo su ingenio, destreza y su fiel y veloz hacha para ponerle final al raid homicida del extraterrestre de rastas visto por primera vez en cines en el filme realizado por John McTiernan, al que le siguieron otros tres en 1990, 2010 y 2018.

Así, el lanzamiento de "La presa" llega en un momento de la industria de Hollywood que aún experimenta una transformación en términos de representación de género y racial, lo que permite darle un giro contemporáneo al tono y a los arquetipos de sus antecesoras.

De cara a su estreno en el streaming, Trachtenberg conversó en dupla con Jhane Myers, una de las productoras del proyecto, que además pertenece a la Nación Comanche, sobre la propuesta de la película que cuenta con guion de Patrick Aison.

Télam: ¿Cómo surgió la idea detrás de esta precuela?

Dan Trachtenberg: Me fascinaba la idea de hacer una película que fuera de época y de ciencia ficción a la vez, porque creo que no existen las suficientes. Y además quería hacer algo que estuviera contado sobre todo a través de la acción, con la menor cantidad de diálogo posible, pero no que fuera una experiencia sólo visceral e intensa, sino que también fuera emocional, así que fue una suerte de fusión.

T: En ese sentido, es muy diferente a las anteriores entregas de la saga, con una mujer indígena a la cabeza. ¿Qué podés contar sobre la incorporación de Naru como protagonista?

Jhane Myers: Nuestras mujeres son conocidas en nuestra nación por ser muy feroces. Así que me parece muy bueno y muy reconfortante ver a Naru empujar esos límites y transformarse en quien una quiere que se transforme, pero es algo que no se ve desde el principio, cuando ella duda de sí misma y no sabe si está preparada para avanzar. Pero cuando aparece el Depredador, todo cambia. Su espíritu asciende y se pone a la altura de las circunstancias. Me parece algo fabuloso.

T: También la cuestión histórica se cuela a través de la aparición de los colonos franceses. ¿Por qué eligieron incluirlos en la trama?

DT: Creo que esa base, que el Depredador siempre busque a una presa meritoria, permitió que esto se transformara en una de las entregas más temáticamente orientadas de la franquicia. Queríamos darle peso a eso lo más que pudiéramos, y que el Depredador tuviera que elegir entre muchos tipos de oponentes posibles, y ver cómo se comparaban entre sí, cómo se paraban frente a él. También me parecía interesante contar con esa idea de elemento sorpresa, de incluir otra amenaza "alienígena" al territorio y a las personas que vivían ahí. Creo que eso hace que la película sea más provocadora, que recuerde ciertas cosas de la historia real. Francamente, me parece que la forma en que balanceamos esos elementos con Jhane nos permitió encontrar la forma de hacer que fuera más intensa, porque abrazamos esa autenticidad.

T: Hablando de autenticidad, ¿cómo trabajaron en la cuestión de la representación dentro de a producción perteneciente a un género tan establecido?

JM: El simple hecho de contar con una productora mujer que es nativa es algo muy importante, porque creo que hace la diferencia. De alguna manera es como tener las llaves que te ayudan a construir la historia, porque podés imaginarla, escribirla, pero tiene que haber una persona que pueda trasladar esa autenticidad y llevarla a todo el proyecto. Para mí fue realmente un regalo, porque pocas veces puedo poner en práctica todos esos aspectos en un solo proyecto, pero esta vez pude tener incidencia en los sets, los vestuarios, hasta en la forma de cabalgar los caballos de los personajes y el lenguaje. Esta es la primera vez vez que la Nación Comanche y una comunidad nativa tendrán una película completamente doblada en su lenguaje, y creo que eso eleva la vara en términos de representación. (Télam)