(Por Solange Levinton) El director Ariel del Mastro, quien montó junto a Marcelo Caballero una versión local de "Tick, Tick... Boom!", el musical autobiográfico del autor neoyorquino Jonathan Larson que en 2021 popularizó Netflix con la película que encabezó Andrew Garfield, destacó que la puesta que se presenta los martes a las 20.30 en el Paseo La Plaza aborda "la angustia universal que aparece cuando sentimos que se acabó el tiempo para alcanzar nuestros sueños".

"Yo había visto que la película hablaba de la historia de un montón de gente que a los 30 años no sabe muy bien qué hacer y eso es algo universal", comentó Del Mastro, director de los espectáculos "Tini", "High School Musical" y "Cabaret", entre otros.

Al respecto, Marcelo Caballero, amigo y coequiper desde hace seis años, que escribió y actualmente también dirige el musical "Lo quiero ya" (que va los jueves en el Paseo La Plaza), agregó que al momento de elegir una obra se preguntan qué tiene la pieza para ofrecerle al público.

"Y si bien `Tick Tick Boom´ es la historia de un artista en crisis, también es la de cualquier persona que está buscando encontrarse", apuntó sobre la obra cuya reversión local encabezan Federico Couts, Lucien Gilabert y Pedro Velázquez con Giuliana Sosa (piano), Juan Pablo Sosa (batería), Leandro Biera (guitarra), Fernando Oviedo (bajo) y Pedro Sosa (teclados).

Este musical autobiográfico invita a espiar la intimidad del proceso creativo de Jon Larson en la Nueva York de los 90, donde el SIDA era una epidemia y la homosexualidad aún seguía siendo un tabú.

Estrenada en el off Broadway en 1990, "Tick, Tick... Boom!" presenta a un Larson seis años antes del 25 de enero de 1996, cuando murió de un aneurisma antes del estreno de "Rent" la obra que lo coronaría como uno de los grandes compositores de la historia del teatro musical, que le valdría un premio Pulitzer y un Tony como mejor musical.

Tres décadas después, esa historia se convirtió en un filme dirigido por Lin-Manuel Miranda y protagonizado por Andrew Garfield que se estrenó por Netflix y recibió, entre otros galardones, dos Globos de Oro y dos Premios de la Crítica Cinematográfica de Nueva York, además de dos nominaciones al Oscar.

En medio de aquel furor, la pieza que había tenido una primera versión en la década pasada, desembarcó nuevamente en la Avenida Corrientes.

"Fuimos la pistola más rápida del oeste -se ríe Caballero- porque hubo mil personas que corrieron atrás de los derechos de la obra después de la película y nosotros llegamos primeros".

En medio de las funciones de "Tick Tick Boom", que se presenta los martes a las 20.30 hasta el 30 de agosto, conversaron con Télam:

Télam: ¿Cómo surgió el proyecto?

Marcelo Caballero: Yo había visto la obra en Buenos Aires hacía mucho tiempo, en otro momento de mi vida, y no me había interpelado. Y cuando Lucien Gilabert me dijo "por qué no la hacemos" me puse a investigar y esta vez sí me sacudió porque tiene que ver con una charla recurrente con Ariel sobre los temas de los que nos interesa hablar en el teatro. Y si bien "Tick Tick Boom" aborda la crisis de un artista, también es la de cualquier persona que está buscando encontrarse.

Ariel Del Mastro: Yo había visto la película y había un montón de cosas que me atravesaban: es una historia de artistas o de un montón de gente que a los 30 años no saben muy bien qué hacer. Es universal, así que me sentí muy identificado por montones de cosas de la vida de los artistas, a todos mis compañeros les pasa y me parecía muy interesante poderla contar.

T: ¿Cómo fue el proceso de adaptar la obra a un lenguaje y a una idiosincrasia más local?

MC: Para mí el teatro es la posibilidad de dialogar con gente que no nos conoce y me ocupa mucho cada vez que me cae una obra que no es mía poder adaptarla a mis contemporáneos. Además, el argentino que paga una entrada está buscando que le hablen, le muevan el 'cuore' un poco e irse diferente.

ADM: Si bien está claro que sucede allá, me parece que contamos algo universal, que eso que le sucede al personaje nos puede pasar a cualquiera. Hay muchos musicales que se extrapolan de afuera y quedan un poco lejanos, entonces cuando hicimos la adaptación tratamos mucho que haya algo en el lenguaje y forma de contarlo que sea nuestro.

T: ¿A ustedes qué les sucedió con el material?

MC: Me llevé la pregunta acerca de cómo se habita la crisis, cómo atravesar ese momento que es una oportunidad y al mismo tiempo te puede detener completamente y podés quedar estancado durante años hasta resolverla. Lo que trae esta obra es la noción de observar la crisis y entender que uno tiene que mantenerse en movimiento porque uno no sabe lo que está creando. Eso es lo más loco: Jonathan Larson murió sin saber que cambió la historia del teatro musical.

T: La obra está llenando todas las funciones, ¿cuál creen que es el atractivo?

ADM: Creo que hay muchos factores. El musical tiene un público pero ese público también se acaba. Tiene que ver con que haya sido una película de Netflix, que le dio una popularidad que, si no, quedaría solo para la gente del musical.

T: ¿Creen que la película sirve como impulsor de la obra o le temen a las comparaciones?

MC: Creo que tiene un foco diferente, entonces son dos formas distintas de cantar la misma canción. Vas a escuchar las mismas canciones, la misma historia, pero no atravesada por la misma gente ni hemos llegado a las mismas conclusiones de la película, porque para la sociedad en la que se pensó esa película, que es un éxito a nivel mundial, hay una impronta que tiene mucho que ver con Estados Unidos, en Nueva York de esa época y mucha referencia para el que conoce la ciudad. Esta hace más foco en lo individual y de la crisis a todo nivel no solo el personaje de Larson.

ADM: Además, las comparaciones van a existir siempre, a mí no me importan mucho porque el hecho teatral y el hecho cinematográfico no son comparables; son maravillosos los dos y cada uno tiene sus características. La película influyó un montón, la preventa debe tener que ver con la película. Después tiene que estar bien hecho. Pero que haya sido una película que le gustó a tanta gente y trascendió el gueto del teatro. (Télam)