"Los que no quieren ver", ópera prima de Graciela De Luca, se mete en la intimidad de Natalia y Daniel, una pareja no vidente que demuestra que su discapacidad no es impedimento alguno para cumplir con sus objetivos, cinta que se estrena este jueves en salas.

"Me parecía interesante dar a conocer a estas personas en su cotidiano, llevando a cabo un registro observacional muy respetuoso, introduciéndome en su intimidad para demostrar que pueden muchas más cosas de las que creemos, que son íntegros , invitando al espectador a conocer sus pensamientos, sus deseos, proyectos y también sus necesidades", dijo la realizadora a Télam, que tuvo en "Ensayo sobre la ceguera", de José Saramago, la semilla de la historia.

De Luca, que en su haber tiene cortometrajes y trabajos en producción, estuvo cinco años sumergida en el proyecto. A las complicaciones propias de filmar con no videntes, se le sumó la pandemia. El trabajo de preproducción fue arduo y exhaustivo porque tenía que tener bien en claro cómo filmarlos, ya que el carácter observacional de la cinta, no permitía que las indicaciones de la directora se filtrara en las escenas de los protagonistas.

"En algunas escenas el hecho de que ellos no vean jugó a favor creo yo, ya que la ceguera hizo que la presencia de la cámara no sea inhibitoria y no se sintiesen invadidos por esa presencia", explicó De Luca.

El carisma de Daniel es uno de los atractivos de la película. Ciego desde temprana edad, jamás se dejó vencer por la discapacidad y llegó a ser el primer futbolista en llegar a los 100 partidos en el equipo de ciegos de Huracán. Natalia, por su parte, se convirtió en jugadora de la selección argentina de Goalball, un deporte ideado para no videntes.

"La película siempre fue concebida como un canto a la vida", sostuvo De Luca. El rodaje, no exento de imponderables, se encontró con circunstancias insondables que debieron hacer recalcular a la directora algunos pasos de la cinta. El martes 9, además, tendrá lugar en el Cine Gaumont una función accesible para ciegos, con audio descripción

Télam: ¿Cómo fue el rodaje?

Graciela De Luca: En un primer momento, cuando comencé el rodaje se me hizo bastante dificultoso, porque la vista es un sentido muy importante para dirigir a una persona, no podés hacer pisar el audio, y ya eso te lleva sin dudas a tener mayor trabajo y más horas de post producción, en lo que es solamente la limpieza y recreación del campo sonoro. El rodaje fue muy cuidado, y controlado en lo que es el tema de los desplazamientos, en general todo el equipo trató a Daniel y a Natalia con mucha amorosidad y cuidado.

T: ¿Te cambió en algo tu forma de mirar el mundo de los ciegos, o quizá de las discapacidades, luego de la película?

GDL: Sí, claro. En realidad hace más de 20 años que trabajo con personas con discapacidad, en su mayoría niños, adolescentes y docentes desde un Programa llamado Medios en la Escuela, dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y creo que este también es un punto que me llevó a elegir el tema, seguramente. En general creo que dar a conocer estas realidades es necesario, para poder llegar en algún momento a ser una sociedad más empática e inclusiva, un poco más tolerante con lo diferente y no solamente en el ámbito de la discapacidad. Creo que somos una sociedad bastante intolerante con respecto a lo distinto y a los grupos minoritarios.

T: ¿Creés que la sociedad les da su espacio y los incluye o tiene todo cuesta arriba, más allá de la discapacidad?

GDL: Creo que la sociedad los está incluyendo un poco más, pero falta mucho aún, porque falta conocimiento y educación al respecto. Creo que el Estado está presente, pero tiene que estarlo más. Un ejemplo bien cercano: invitar a la función de estreno a las personas ciegas que trabajaron en la película es una dificultad. Si bien es accesible (tiene audio descripción y subtitulado para hipoacúsicos) no hay en las salas audio receptores para que los ciegos puedan disfrutar de la película. Sí, hay aro magnético para que puedan escuchar los hipoacúsicos. Entonces, para poder llevar a cabo una función accesible tuvimos que pedir apoyo a la Agencia Nacional De Discapacidad, cuando es algo que debería estar, porque está legislado en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en el artículo de la accesibilidad... entonces hay cosas que activar aún.

T: Por otro lado, también pareciera que hay todo un mercado alrededor, como las pruebas de sabor en las que trabajan los ciegos, en las que los que las dirigen dicen que hay que "calibrar" a los trabajadores, como si fueran máquinas.

GDL: Ellos lo toman muy bien, muy por el contrario sienten que el trabajo en el panel los dignifica. Es costoso para una persona ciega poder conseguir un trabajo en blanco y regular, y vuelvo a lo mismo aunque hay una ley que regula esto. En el panel sensorial, miden, evalúan y cuantifican los atributos de alimentos a pedido de diferentes empresas, que de esta manera hacen control de calidad, y esta tarea requiere de entrenamiento y capacitación; a eso le llaman "calibrar". En el panel a través de esa capacitación y calibración se determina si un producto, está bajando la calidad o si está vencido, entre otras cosas. (Télam)