Rubén de la Torre es autor y director de “De mariposas, grillos y luciérnagas”, una historia sobre las relaciones humanas en pueblo perdido en donde no pasa nada, pero a la vez pasa todo, que se conocerá en la sala Boedo XXI, Boedo 853, los sábados a las 21 desde el 18 de septiembre.

El elenco está integrado por Marta Bodner, Perla Cassettari, Loretta Cirelli, Julián Figueroa, Marco Antonio Puyo, Noris Quintana y Alfredo Rizo, con música en vivo de Julián Figueroa y voces en off de Jorge Gentile. Las entradas se adquieren a través de Alternativa Teatral.

“La idea de la obra se basó en plantar un dispositivo escénico por medio del cual se pueda contar las relaciones humanas dentro de un pueblo pequeño, en donde parece que no sucede nada, pero sucede todo. Si tengo que referir una influencia diría que fue la maravillosa frase de Tolstoi: ‘Pinta tu aldea y pintarás el mundo’, describió De la Torrre en diálogo con Télam.

De la Torre se formó como actor y director con Ricardo Bartis y Javier Daulte y como guionista y productor con Jorge Maestro y Pablo Culell, y en la actualidad participa como actor en la obras “Clarividentes", de Daulte, y en “Amor de película”, de Héctor Díaz, en Espacio Callejón.

Télam: ¿Cómo se conformó el elenco?

Rubén de la Torre: Está conformado por cuatro actrices que en un momento participaron de mis entrenamientos (Marta Bodner, Loretta Cirelli, Perla Cassettari y Noris Quintana) y por tres actores (Marco Puyo, Julián Figueroa y Alfredo Rizo) con los que ya había trabajado dirigiéndolos en obras anteriores. Cada personaje fue escrito pensando en las características de cada actor/actriz, sabiendo las bondades y herramientas actorales de cada uno.

T: ¿Se empezó a ensayar en tiempos de pandemia, y cómo?

RT: Tuvimos solo un ensayo antes de la pandemia; recuerdo que ese día se cortó la luz y propuse la idea de ensayar con velas; luego del ensayo apagamos las velas y nos fuimos. A los tres días comenzó todo y nadie volvió al teatro. Ensayamos por Zoom y casi un año y medio después entramos nuevamente al teatro y estaban aún las velas en sus lugares. Y algo se volvió a encender nuevamente.

T: ¿Es un drama, una comedia, una mezcla…?

RT: Es la vida, y como tal tiene partes de drama, de comedia y de mezcla, pero si me apurás a elegir solo uno digo que es una comedia. Tiene personajes muy simples y a la vez muy complejos, que tratan de existir; seres desesperados, resentidos, encapsulados en el “nadismo” y el tiempo. Una bomba siempre latente de sentimientos y emociones… y las coincidencias, las casualidades, las causualidades…

T: ¿Cada intérprete cumple distintos papeles, como en otras obras tuyas?

RT: Solo uno, Julián Figueroa que también realiza la música en vivo tocando cuatro instrumentos.

T: ¿”De mariposas, grillos y luciérnagas” va dirigida a algún público en especial?

RT: No, creo que la sensibilidad de sus personajes hace que sea para cualquier público.

T: ¿Cómo se integra esta obra en tu repertorio personal?

RT: Como autor y director es mi décima obra, luego de “Café intermedio”, “Los asesinos de Ramírez”, “Los mejores”, “Barrilete cósmico”, “Detectivitos”, “Magos”, “Razones suficientes”, “El abismo” y “Luz testigo”, aunque en la última sólo fui el dramaturgo; la dirección es de Javier Daulte y aún está en cartelera. (Télam)