Ya sin la gira de enero que lo llevó por escenarios bonaerenses, Dady Brieva hace base en la sala porteña del Picadero con “El mago del tiempo“, un nuevo unipersonal con el que, asegura, trae a la memoria “cosas que no han quedado registradas”.

“Puedo acercar las voces de los padres, las navidades, las celebraciones de bodas. La narrativa de una historia que hago en primera persona pero que trato que sea la de todos. Es una cosa que transito bien y me siento cómodo trabajando en eso”, asegura Brieva durante una entrevista con Télam.

El miembro fundador e integrante del popular trío cómico MiDaChi retoma así el tono de “Dadyman”, pieza que sostuvo desde 2012, y que ahora sale a escena a contrapelo de las dificultades que la pandemia pone a los espectáculos.

“Con los aforos a un 30 por ciento es una patriada total lo que hacen Fátima (Florez), Flavio (Mendoza), Mauricio (Dayub) y tantísimos compañeros que salieron a hacer temporada para sostener la actividad”, subraya Dady.

En el caso del conductor de “Volver mejores” (lunes a viernes a las 17 por El Destape Radio FM 107.3) y tras la recorrida del primer mes de 2021 por distintas salas, se afinca en el teatro sito en Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857, donde ofrece funciones los jueves y viernes a las 22 y los domingos a las 21.30.

“Los que militamos esto de cuidarse en pandemia –postula Brieva- tenemos claro que hacer teatro en estas condiciones es para que la actividad siga funcionando, pero no está en el ánimo mío quejarme”.

Y en esa mirada sobre el contexto actual y el desarrollo de una profesión en la que lleva más de cuatro décadas, repasa: “He pasado de todo. Desde tener la entrada a 80 centavos de dólar a cobrarlas a 50 dólares en la época de Menem”.

Télam: Para dar forma a “El mago del tiempo” hablás, como bien marcás, desde un “todos”. ¿La exposición de tu militancia política atenta contra esa totalidad?

Dady Brieva: El objetivo fundamental es hacer reír a través de un relato exagerado. Después lógicamente deslizo alguna cosa que siempre está al hablar de una familia peronista y de una casa hecha por Eva Perón y siempre hay un color peronista. Nunca soy obvio ni panfletario pero tengo un público afín a mi ideología y eso se filtra de alguna manera.

T: Pero de modo alguno es excluyente…

DB: Claro que no. No creo que alguien se haya dejado de reír con MiDaChi porque Miguel es del PRO y yo soy peronista. Yo hago lo que tengo que hacer y el rótulo no lo pone la gente sino los medios. Soy mucho más que un actor K, pero si me dicen eso es un piropo muy grande.

T: Sin embargo salís a dar esa batalla política…

DB: Todo es pérdida, no gano nada, no soy dirigente y no lo voy a ser pero me expreso porque siento una necesidad de hacerlo y a mucha gente no se le escucha la voz. Siento que la mía es parte de unas voces que son buenas para la gente porque no somos mayoría en esto de la propalación de la ideología. Y aunque hay un disciplinamiento también yo ya me hice un cuero del lagarto y por eso cuando en las redes sociales se construyen esas ficciones sobre mí, agarro el pochoclo y me divierto.

T: ¿La tan publicitada grieta alcanza a los artistas?

DB: Entre los artistas no existen problemas y no lo digo por corrección política. Por ejemplo con Oscar Martínez no tengo más que agradecimiento y Beto Brandoni es un tipo que te enseña siempre, trabajar con él es como que te paguen para hacer un curso de actuación.

T: ¿Cómo vivís tu presente radial?

DB: Muy bien. Allí puedo decir lo que se me canta y nadie me dice nada. De hecho si le tengo que rayar el auto a algún dirigente, con respeto, lo hago.

T: Aún en estos tiempos tan inciertos ¿Hay proyectos dando vueltas?

DB: Estoy muy concentrado en esto de la pandemia y algunos proyectos de cine se han parado o caído, lo cual es una lástima porque es algo muy lindo que me gusta mucho. Pero de todas maneras participé del casting para hacer de Perón en “Santa Evita” y aunque sabía que no iba a quedar dije que iba a hacerlo porque soy Perón y nadie se lo merece más que yo.

T: Quisiste darte el gusto…

DB: Claro. Como cuando Les Luthiers me ofreció suplantar a Daniel Rabinovich para una gira por España y quise hacer la prueba aunque sabía que no podía viajar porque tenía que hacer los “Tres tristes tigres” (1996) con Jorgito Guinzburg en Canal 13. (Télam)