Si hay un film que refleje la argentinidad en su máximo esplendor, es Esperando la carroza. La obra maestra del director Alejandro Doria logró expresar con exquisito humor el sentir y actuar de la masa popular, en el momento perfecto en que toda una nación se recuperaba de su noche más oscura.

El año 1985 marcó un hito en el cine argentino. Antonio Gasalla, China Zorrilla, Luis Brandoni y Betiana Blum encarnaron las virtudes y defectos de toda una sociedad. La inolvidable y desopilante historia tiene como epicentro una típica casa chorizo cercana al estadio de Vélez que fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires en 2011.

Ubicada específicamente en la calle Echenagucía 1232, muy cerca de la plaza Ciudad de Banff, en el barrio de Versalles, recibía –hasta antes de la pandemia- una gran cantidad de fanáticos que se acercaban a sacarse fotos frente a la puerta.

Los carroceros

De esto se percataron Mariano Frigerio y Denise Urfeig, que como fieles espectadores y cineastas, la visitaron para filmar allí un cortometraje. Al darse cuenta de que el furor seguía vigente con el paso de los años, indagaron y se llevaron una sorpresa mucho más grande.

No solo había fans de la película, sino que hasta habían creado un club. Los Carroceros estaban agrupados en las redes sociales, “gente muy divertida, que se encontraba para divertirse, para conocer amigos, para el humor”, contó Frigerio a Infobae.

Ese fue el punto de partida para lo que se terminó convirtiendo en un documental, del que participaron los fanáticos y también los actores. Carroceros se estrena el 4 de febrero en la plataforma Cine.ar, promete emocionar y revivir los mejores momentos de la que fuera una cita obligada de domingo en familia frente al televisor.

Escena de Esperando la carroza