El rapero neuquino C.R.O., figura del trap argentino, valoró en conversación con Télam el crecimiento que tuvo los últimos años la escena local y su proyección internacional.

C.R.O. estuvo recientemente en Colombia trabajando en colaboraciones con Kevin Roldán, y conversó con Télam cómo veía a Argentina en relación a las llamadas capitales de la música urbana, Medellín y San Juan de Puerto Rico.

Télam: ¿Necesitás empaparte de eso o Argentina ya está instalada en la escena?

C.R.O.: Siento que acá hay mucho clima y que ya nos instalamos en la escena, por el hecho de que la gente de todo el mundo ya tiene la vista puesta en Argentina. No solo de Colombia y Puerto Rico sino también Estados Unidos, Italia, Francia, de todo el mundo tienen la vista puesta acá porque la escena acá es muy grande, muy amplia, y se hizo notar. Hicimos muchas colaboraciones con la música de afuera y muchos nos fueron descubriendo a los artistas de acá y hoy en día la música urbana es una de las potencias más grandes que hay.

T: ¿Volvieron a poner la bandera de Argentina en un nivel que antes lo habían puesto referentes del rock como Soda Stereo, los Cadillacs, Fito?

C: Sí, eso lo notamos mucho. Fue muy rápido, fue de un día para el otro, yo no me di ni cuenta. No me daba cuenta de esas cosas pero estábamos a otro nivel. Lo que habíamos logrado era para valorarse. Yo creo que sí, sobre todo por gente como Duki, como Cazzu, que son grandes artistas que hicieron Luna Park. Sobre todo Duki hizo que Argentina apareciera en el mapa cuando sacó por ejemplo "She Don't Give a FO", todos esos temas que estaban de moda en ese momento. Ahí se revolucionó la industria, todos vieron el negocio que había y que había un negocio muy grande detrás de Argentina.

T: Para equiparar a las chicas, ¿había que agarrar la guitarra? Vos la agarraste, Duki también, el último tema de Khea es así, Seven también…

C: Yo la guitarra hace poco la sumé a mi sonido pero siempre nosotros marcamos nuestro estilo y era único, artesanal. Era de la Patagonia, era humildad, era realidad, era Bardero$ (su crew), algo único. Todos nos respetaban y nosotros sabíamos que estábamos haciendo algo nuevo, por eso nunca le envidiamos o nos pusimos a pensar en ser mejor que tal. Siempre estuvimos agradecidos por la música que hacíamos porque no había mayor placer que escucharnos haciendo esas letras, esas letras viejas de la Patagonia que son vivencias nuestras que pasamos y que otra persona no las puede pasar. (Télam)