"Corte", filme de Guadalupe Yepes que se estrena mañana en salas, narra la experiencia de un hecho que la propia directora vivió y que transitó a la vez que rodaba la película sobre una separación que no se termina de dar y los miembros de la pareja debaten sobre qué es el amor, su significado y cómo cada uno lo quiere llevar adelante.

"Hacer una película inspirada en un hecho que viví fue más una necesidad, en el caso de "Corte", que un deseo. La película se fue armando al mismo tiempo que yo iba atravesando esa experiencia y tomando conciencia de que estaba haciendo una película", detalló Yepes en una entrevista con Télam.

Gilda Scarpetta se pone en la piel de Vanesa, una guionista que va y viene entre la escritura de un guion con su expareja y otro con una amiga que le permita hacer la catarsis de esta separación. Yepes sabe cómo dosificar ambos mundos en la atribulada cabeza del personaje, apoyada con acercamientos de cámara que van metiendo al espectador, de a poco, en la intimidad de las escenas.

En el recorrido, Vanesa atraviesa la bronca, la tristeza, el enojo, la ilusión y la efímera felicidad, sentimientos que canaliza sin mucha seguridad a través del arte, pero que al final la acercan a conocerse más como persona y artista.

"La naturaleza de lo que quería contar y cómo lo quería contar me llevó al proceso de un guionado en bruto. Necesité ver plasmada en la actuación, en eso que cuentan los cuerpos expresivos, mi propia historia, para poder así narrarla en papel y darle vida al guion, que es nuestro mapa en cine, para que el resto del equipo pudiera sumarse a algo que ya estaba vivo", comentó la directora.

La cinta llega tras su paso por el Festival de Cine Latino Americano di Trieste (Italia) y el Sharm EL Sheikh Film Festival (Egipto).

Télam: ¿Cambió algo en vos una vez que finalizaste la película?

Guadalupe Yepes: Cuando finalicé la película entendí lo necesario de ver y oír aquella situación que había vivido y que me había dejado tan confusa, para poder sublimarla. La transformación está constituida por el empoderamiento de esa mujer, que convive en el interior de tantas de nosotras, esa mujer que no puede pensarse sola. El dolor que Vanesa se permite explorar, la recompensa con descubrirse a ella misma en un nuevo rol, el de la mujer que elige.

T: También ingresás a un debate sobre qué es el amor, con diferentes definiciones según el personaje que hable.

GY: Creo que el debate sobre el amor es un constante en nuestra especie. Con respecto a esto último, me interesó crear un espacio de interpelación con el espectador, más que formular respuestas. En lo personal, creo que no sufrimos por amor, sino por esa estructura significante que nos precede, llevándonos de la mano hacia los malentendidos, que son lo que nos hacen sufrir. Al no poder tolerar el amor, creamos el malentendido. El amor es aquel espacio mágico en donde todo es posible.

T: Las hijas de Vanesa no aparecen en toda la película, salvo hacia el final.

GY: Elegí que las hijas de Vanesa estén omnipresentes durante la película a través de la aparición en cuadro de sus objetos o sus voces. Fue un "cómo" contar lo fuera de eje que estaba Vanesa. La hijas aparecen ya hacia el final del tercer acto, en una secuencia que relata la completitud a la que arriba Vanesa, luego de atravesar las cinco etapas del duelo, transformada y volviendo a su eje.

T: La protagonista, además, entra en una crisis creativa. ¿Cuánto se asemeja a tu trabajo y al proceso que llevaste adelante para "Corte"?

GY: Las crisis en los procesos creativos son insustituibles, hacen a la buena escritura. En el caso de "Corte", necesité convocar a una colega guionista, Vanessa Robbiano, para acercar la objetividad necesaria sobre aquello que por momentos aún estaba viviendo, aún me atravesaba. (Télam)