El pianista Daniel Godfrid y el guitarrista Sebastián Espósito presentarán este jueves a las 22 en el porteño Torquato Tasso "SEDA en vivo en el CCK", un delicado trabajo instrumental con el que se presentan como dúo y en el que volcaron su amor por la música popular de raíz, rescatando desde una mirada propia "el legado de una historia cultural argentina", que -en sus palabras- los "interpela e inspira hacia adelante"

Se trata de un disco no planeado, que los músicos, ambos referentes de la escena musical local, decidieron llevar a ese formato motivados por la gran repercusión que tuvo la emisión en la TV Pública del concierto que dieron el 28 de enero pasado en el Centro Cultural Kirchner (CCK) dentro del programa "Música Argentina para el Mundo".

Espósito sostuvo en charla con Télam que "SEDA" representa "el inicio de un proyecto que los conecta con nuestra historia y que nos impulsa a crear, desde nuestro sentir y experiencia, nueva música argentina y una nueva mirada sobre el repertorio popular nacional".

"Es una alegría inmensa y el fruto de años de amistad y de vibrar la música desde el mismo lugar", agregó el guitarrista que en el recital que dieron en la Sala Argentina del CCK, toca con soltura y virtuosismo la guitarra de ocho cuerdas, en una conversación permanente con su compañero en el piano, que toma vuelo interpretando con solvencia bellas melodías .

Consultado acerca de lo que implica hacer música instrumental argentina en la actualidad, Godfrid manifestó: "Estoy seguro que pase lo que pase nosotros vamos a estar abocados a nuestra música, al legado de una historia cultural argentina que es enorme, que nos interpela y que nos inspira hacia adelante. Creo que sean como sean los tiempos que corren y los que vengan, van a ser mejores si nos sostenemos sobre nuestra identidad cultural y nuestra música".

Luego de años de trabajo en conjunto (producciones, grabaciones, música para películas, conciertos), presentan su álbum debut, en el que se escuchan recreaciones de piezas de compositores del repertorio popular argentino como Carlos Gardel, Juan Carlos Cobián, Atahualpa Yupanqui y Francisco de Caro; además de composiciones propias como "Despedida" y "Chacarera", de Godfrid; y "Del 48" y "24 de marzo", de Espósito.

"SEDA…" Cuenta con la participación de la reconocida cantante Lidia Borda (junto a quien Godfrid viene compartiendo un camino desde años), encargada e interpretar una inspirada interpretación del tango "El último café" (Héctor Stamponi-Cátulo Castillo).

Télam: La espontaneidad del vivo aporta mucho a este disco, ¿de algún modo podemos decir que condensa lo que vienen recorriendo juntos?

Sebastián Espósito: Sin lugar a duda es así. Nuestro hogar es el escenario, el contacto con la gente y la expresión espontánea. Si bien hemos participado de muchas experiencias de grabaciones y producciones juntos, no hay nada más sincero, profundo, real y visceral que "el Vivo". Y es donde mejor nos sentimos.

Daniel Godfrid: Creo que nuestra música (para no decir la música en general) se termina de realizar después de ser tocada en vivo. Es a partir de esa experiencia, a partir de esa comunicación del trabajo que previamente se realiza "puertas adentro", que uno termina de comprender lo que hizo. En el vivo la espontaneidad es única, la energía del vivo es única, pero también uno como músico e interprete está sujeto a un nivel de adrenalina que a veces puede jugar en contra, con lo cual la preparación previa es clave para que todos esos elementos y situaciones estén alineadas.

T: La pasión por la música argentina en versiones de clásicos del tango y el folclore conviven naturalmente con piezas propias. ¿Cómo fueron encontrando un sonido propio sin abandonar la melodía y la esencia de cada pieza?

SE: La melodía es clave para nosotros, por eso hicimos esa selección de clásicos que atraviesa generaciones. Nos conmueve la música compuesta e interpretada con el corazón al frente. Respecto a nuestra música, también tiene ese color y estilo muy de acá, muy nuestro.

DG: Todo forma parte del universo de músicas, de autores y de intérpretes que nos inspiraron a nosotros en nuestro propio camino con la música. De modo que todo el repertorio, aún nuestras composiciones, está ligado por una misma raíz que tiene ver con la música con la que nos formamos, con la que nos nutrimos día a día.

T: La guitarra de ocho cuerdas da lugar a más posibilidades sonoras, ¿también ayuda a darle ese sello especial al dúo?

SE: Claro, es una de las particularidades de "SEDA". La guitarra de ocho cuerdas tiene el plus de sumar dos cuerdas graves al timbre del dúo. Esto posibilita contar con una especie de "contrabajo" encubierto. De esta manera el dúo podría sonar por momentos a un trío y abre más espacio al rol de pianista de tango, que suele llevar el ritmo, la armonía y melodía. Se generan más dinámicas y colores, enriqueciendo los arreglos y dándole una sonoridad muy personal al dúo.

DG: sin dudas, como pianista me da libertad para encarar el aspecto melódico desentendiéndome, de algún modo y por un momento, de la base rítmica.

T: ¿Les costó elegir el repertorio?

SE: La verdad que no. Salió de un tirón nomás.

DG: gran parte del repertorio de "SEDA" surge de nuestros encuentros y ensayos. Muchas veces decidimos ahí mismo qué música queremos hacer. La probamos, improvisamos, buscamos sonoridades, proponemos distintas ideas musicales y vamos entrando de a poco en cada uno de los temas que hacemos. Así se da el proceso de selección de nuestro repertorio, es decir de una manera muy natural. Incluso a veces nos pasa que hacemos intentos sobre algunos temas a los que no terminamos de encontrarle una sonoridad para nosotros y quedan a la espera de una nueva oportunidad, no forzamos esa selección.

T: ¿Cómo viven la experiencia de tener una propuesta de música instrumental de música argentina en los tiempos que corren?

SE: Todo un desafío. Hay tantas y tantos artistas talentosos haciendo una música increíble y a veces poco reconocida que implica entre otras cosas, mucho coraje y amor por el arte.

DG: Es lo que nos gusta hacer y lo que intentamos aprender a hacer cada día mejor. No es una decisión pensada, racional; en cierta medida es una necesidad personal que no queremos dejarla pasar. Por supuesto que cada tiempo condiciona de algún modo el contexto y lo que uno hace, pero creo que para nosotros eso va por un carril independiente.

(Télam)